Enormes cantidades de recursos públicos y privados destinados a la investigación no han podido generar tratamientos eficaces para muchas de las enfermedades que matan e incapacitan a los humanos. Modernicemos la Investigación YA ofrece una estrategia para revitalizar la investigación biomédica.
EL Problema
Diversos estudios y análisis científicos revelan que los experimentos en animales no conducen a tratamientos efectivos ni a curas para las enfermedades humanas, incluidas las principales causas de muerte. Depender de estudios en animales desvía fondos de áreas de investigación más prometedoras, retrasa el desarrollo de medicamentos y tratamientos eficaces y limita nuestra capacidad de proteger la salud humana y el ambiente.
100%
Porcentaje de vacunas contra el VIH12 y de nuevos medicamentos para tratar el accidente cerebrovascular34 y la septicemia5 que fallan en ensayos clínicos en humanos.
95%
Porcentaje de nuevos medicamentos que fallan en ensayos clínicos en humanos.6
90%
Porcentaje de investigación básica que no conduce a ningún tratamiento para los humanos dentro de los 20 años siguientes.7
89%
Porcentaje estimado de experimentos preclínicos que no son reproducibles.8
81%
Porcentaje de efectos secundarios adversos en humanos no detectados en experimentos en animales.9
Métodos innovadores, basados en la biología humana–como los organoides, los óganos en chip y otros modelos in vitro, la bioimpresión 3D, las técnicas ómicas y el modelado por computador– pueden reemplazar a los animales. Oportunidades económicas Oportunidades para la toxicología reglamentaria
Métodos innovadores, basados en la biología humana–como los organoides, los óganos en chip y otros modelos in vitro, la bioimpresión 3D, las técnicas ómicas y el modelado por computador– pueden reemplazar a los animales.
Oportunidades
Para revitalizar la investigación biomédica y proteger la salud humana y el ambiente, PETA propone lo siguiente:
Eliminar el uso de animales en áreas de investigación en las que se ha demostrado que los animales son “modelos” deficientes de los humanos y su uso ha impedido el progreso científico y médico.
Realizar revisiones sistemáticas de la eficacia del uso de animales para identificar otras áreas en las que se dispone de métodos sin animales o en las que el uso de animales no ha logrado proteger la salud humana ni el ambiente y, por lo tanto, puede ponérsele fin.
Redirigir los fondos destinados a estudios en animales a métodos confiables sin animales.
Implementar un sistema de análisis de daños y beneficios para estudios en animales que incluya una perspectiva ética y considere los daños permanentes que se infligen a los animales.
Colaborar con organizaciones y agencias a nivel global para armonizar los métodos de prueba sin animales como requisitos para la evaluación regulatoria y promover su aceptación internacional.
Educar a la comunidad científica y a las agencias reguladoras sobre los beneficios de los métodos sin animales y cómo utilizarlos.
Esta transformación puede iniciarse hoy mismo. De no hacerlo, la investigación financiada por los contribuyentes no derivará en descubrimientos ni aplicaciones indispensables para proteger la salud humana y el ambiente.
“Cuando leemos sobre los avances en medicina, a menudo parece que las tan esperadas innovaciones para el cáncer, la enfermedad de Alzheimer, los accidentes cerebrovasculares, la osteoartritis e innumetables enfermedades menos comunes están a la vuelta de la esquina. Pero resulta que vivimos en un mundo con muchísimas esquinas”.– Richard Harris, Rigor Mortis: How Sloppy Science Creates Worthless Cures, Crushes Hope, and Wastes Billions
“Cuando leemos sobre los avances en medicina, a menudo parece que las tan esperadas innovaciones para el cáncer, la enfermedad de Alzheimer, los accidentes cerebrovasculares, la osteoartritis e innumetables enfermedades menos comunes están a la vuelta de la esquina. Pero resulta que vivimos en un mundo con muchísimas esquinas”.
La observación realizada por el exitoso periodista científico Richard Harris resuena en quienes padecen una enfermedad incurable o conocen a alguien que la padece, y por una buena razón: miles de millones en fondos públicos y privados asignados a la investigación no están generando tratamientos efectivos para muchas de las enfermedades que matan e incapacitan a los humanos.
La principal razón de este fracaso es una confianza injustificada en los estudios en animales. Numerosas investigaciones científicas realizadas en las últimas décadas demuestran que los estudios en animales son deficientes y desvían recursos financieros e intelectuales que podrían invertirse en métodos confiables y relevantes. Las diferencias biológicas y genéticas intrínsecas entre especies generan problemas ineludibles a la hora de extrapolar los resultados de otros animales a los humanos, incluso en los estudios mejor diseñados, controlados y ejecutados.
Además de la creciente evidencia de que los experimentos en animales no pueden extrapolarse de forma confiable a los seres humanos y del aumento del desarrollo y la aplicación de tecnologías que pueden reemplazar el uso de animales en los laboratorios, la aceptación moral de los experimentos en animales por parte de la sociedad ha disminuido.
En este reporte detallamos las fallas de los experimentos en animales, mostramos cómo los sistemas existentes son insuficientes para corregirlas, ofrecemos un plan para reemplazar el uso de animales en experimentos, identificamos prioridades estratégicas y compartimos información sobre áreas en las que existen oportunidades para la sustitución inmediata del uso de animales.