Opinión pública y sintiencia animal

La oposición pública al uso de animales en experimentos ha aumentado constantemente y alcanzó el 52% de la población estadounidense en 2018.1 En una encuesta, publicada en 2024 por el Animal- Human Policy Center de la Universidad Estatal de Colorado, cerca del 61% de las personas señaló que estaban “muy preocupadas o extremadamente preocupadas” por los animales usados en experimentación, y solo el 22,5% estaba “un poco o muy de acuerdo” con que las leyes de EE. UU. destinadas a proteger el bienestar de los animales usados en experimentación eran “robustas”.2 En otra encuesta, publicada en 2024 y realizada por Morning Consult, el 80% de las personas estuvo de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación “el gobierno de EE. UU. debería comprometerse con un plan para eliminar gradualmente los experimentos en animales”.3 En 2025, Gallup reportó que el 53% de los estadounidenses consideraba moralmente inaceptables las pruebas médicas en animales; en 2001, este porcentaje era del 35%.4

El público aprueba aún menos el uso de animales cuando los experimentos son invasivos, cuando se consideran menos beneficiosos o necesarios para la salud humana (como en el caso de las pruebas de cosméticos) o cuando existen métodos sin animales.

La investigación ha revelado que las universidades y los medios de comunicación suelen exagerar los hallazgos de los experimentos en animales, “promueven investigaciones que tienen una relevancia incierta para la salud humana y no proporcionan datos clave ni reconocen limitaciones importantes”.5 Un estudio sobre la cobertura mediática de la investigación preclínica en animales encontró que los reportajes exageraban y, a menudo, insinuaban prematuramente “avances” inminentes relevantes para la medicina humana. “De 27 ‘descubrimientos’ únicos publicados, solo uno resultó claramente beneficioso para los humanos. Veinte se clasificaron como fracasos, tres no fueron concluyentes y tres fueron parcialmente exitosos”.6 Un estudio publicado en 2021 encontró que el 69,5% de los artículos periodísticos que cubrían estudios sobre la enfermedad de Alzheimer omitía cualquier mención a los ratones en sus titulares y exageraba los hallazgos.7 El uso de lenguaje engañoso en las noticias también se ha observado en la cobertura de enfermedades como la fibrosis quística8 y la esclerosis múltiple.9 Como los experimentadores rara vez publican los resultados de estudios fallidos en animales, otros científicos y el público carecen de acceso a la información sobre la ineficacia de la experimentación en animales. Si el público fuera plenamente consciente de la contundente evidencia de que el uso de animales puede estar obstaculizando el desarrollo de tratamientos eficaces, es probable que la oposición a estos experimentos aumentara de forma sustancial.

La minoría del público que sigue apoyando los experimentos en animales suele basar su apoyo en la creencia errónea de que las instancias de supervisión solo permiten estos experimentos si son esenciales para desarrollar tratamientos contra enfermedades humanas y si el beneficio para los humanos es superior al daño causado a los animales. Un estudio realizado en Turquía encontró que “más del 40% de los trabajos de investigación basados en modelos animales presentados en el congreso nacional de ortopedia de [dicho] país (con 83 millones de habitantes) en un período de 9 años nunca se publicó y, de aquellos que sí se publicaron, cerca del 40% nunca fue citado o se citó solo una vez. Toda esta carencia de impacto le costó la vida a más de 9400 animales”.1011 Un estudio divulgado en 2020 evaluó los artículos “publicados en las dos revistas clínicas con mayor factor de impacto en cada una de las 10 especialidades quirúrgicas” y encontró que “la cantidad promedio de citas de artículos de investigación en animales por parte de investigaciones humanas/clínicas posteriores en un período de 10 años era solo una (con cinco como la cantidad más alta del rango), lo que sugiere una traslación mínima de los estudios en animales a la investigación en humanos”.1213

El reconocimiento de la sintiencia animal también ha influido en la creciente oposición del público a los experimentos en animales. Esto es especialmente cierto en el caso de las especies con las que los humanos comparten su hogar (p. ej., perros y gatos) y aquellas que se perciben como poseedoras de mayores capacidades cognoscitivas (p. ej., los primates). Sin embargo, también ha aumentado la preocupación pública por otras especies. Filósofos y especialistas en bioética han subrayado que los puntos de vista modernos sobre el bienestar animal priorizan la sintiencia como componente central de las consideraciones éticas en la experimentación en animales.14

El estado actual de la investigación sobre la sintiencia de cefalópodos, decápodos e insectos15161718 ha llevado a muchos países, como  Australia, Canadá, Noruega, Suiza, el Reino Unido y aquellos de la Unión Europea, a actualizar sus leyes de bienestar animal. En EE. UU., los NIH han solicitado la opinión de la comunidad científica y del público para establecer directrices sobre el uso de cefalópodos en experimentos,19 y señalan que hay una “creciente evidencia […] de que los cefalópodos poseen muchos de los mecanismos biológicos necesarios para la percepción del dolor”.20

Estudios recientes han demostrado que muchos animales, además de sentir dolor y sufrir física y psicológicamente, muestran empatía, autoconciencia, capacidades similares al lenguaje, inteligencia relacionada con el uso de herramientas, comportamientos de búsqueda de placer y habilidades avanzadas para resolver problemas.2122 Estos hallazgos han impulsado a personas en el ámbito académico, así como a intelectuales, filósofos y especialistas en ética a promover la consideración de la sintiencia y la conciencia de los animales en la toma de decisiones sobre cómo tratarlos en la ciencia y otros ámbitos. Por ejemplo:

  • La Declaración de Nueva York sobre Conciencia Animal de 2024 cita evidencia empírica de “una posibilidad realista de experiencia consciente en todos los vertebrados (incluidos reptiles, anfibios y peces) y muchos invertebrados (incluidos, como mínimo, moluscos cefalópodos, crustáceos decápodos e insectos)”,23 y pide considerar dicha evidencia como parte del proceso de toma de decisiones sobre bienestar animal.
  • En 2015, más de 150 académicos, intelectuales y escritores respaldaron un informe del Centro de Ética Animal de Oxford que condenaba los experimentos en animales como indefendibles moral y científicamente. “El maltrato deliberado y rutinario de animales inocentes y sintientes que implica daño, dolor, sufrimiento, confinamiento estresante, manipulación, comercio y muerte, debería ser impensable. Sin embargo, la experimentación en animales es precisamente eso: la ‘normalización de lo impensable’”.24 Los autores del reporte concluyen que experimentar en animales contradice lo que ahora sabemos sobre la capacidad de los animales para sentir no solo dolor, sino miedo, ansiedad, estrés, angustia y terror, entre otras emociones.
  • En 2012, un grupo internacional de personas destacadas en las neurociencias publicó la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia, que afirma de manera categórica que “los humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos que generan la conciencia” y que, al igual que los humanos, “los animales no humanos tienen […] la capacidad de mostrar comportamientos intencionales”.25

“La ciencia está demostrando que otros animales son como nosotros en aspectos moralmente relevantes, pero distintos a nosotros en aspectos médicamente relevantes”. 26

Las estadísticas sobre el fracaso de la extrapolación dejan claro que los animales no son sustitutos adecuados de los humanos en la investigación biomédica. Sin embargo, cuando se trata de su capacidad de sufrimiento, ¿cuánto tienen que parecerse a los humanos para que se considere obligatoria una revisión crítica de la investigación en animales?

ReferencIAS
  1. Strauss M. Americans are divided over the use of animals in scientific research. Pew Research Center. Accessed February 15, 2023. https://www.pewresearch.org/fact-tank/2018/08/16/americans-are-divided-over-the-use-of-animals-in-scientific-research/ ↩︎
  2. Niemiec R, Mertens A, Crooks K, Kogan L, Seacor R, Santiago-Ávila FJ. United States Resident Survey on Animal Protection Issues and Policy Solutions. Animal-Human Policy Center, Colorado State University; 2024:27. Accessed November 19, 2024. https://drive.google.com/file/d/1c6z9RjapQ_dR4LhwJ21qbGa9kBl-JqTk/view?usp=sharing ↩︎
  3. Physicians Committee for Responsible Medicine. Physicians Committee survey finds most Americans favor ending animal research. PCRM.org. October 2, 2024. Accessed November 19, 2024. https://www.pcrm.org/news/good-science-digest/physicians-committee-survey-finds-most-americans-favor-ending-animal ↩︎
  4. Newport F. Trends in U.S. adults’ acceptance of moral and values behaviors. Gallup.com. September 4, 2025. Accessed February 7, 2026. https://news.gallup.com/opinion/polling-matters/694550/trends-adults-acceptance-moral-values-behaviors.aspx  ↩︎
  5. Woloshin S, Schwartz LM, Casella SL, Kennedy AT, Larson RJ. Press releases by academic medical centers: not so academic? Ann Intern Med. 2009;150(9):613-618. doi:10.7326/0003-4819-150-9-200905050-00007 ↩︎
  6. Bailey J, Balls M. Clinical impact of high-profile animal-based research reported in the UK national press. BMJ Open Sci. 2020;4(1):e100039. doi:10.1136/bmjos-2019-100039 ↩︎
  7. Triunfol M, Gouveia FC. What’s not in the news headlines or titles of Alzheimer disease articles? #InMice. PLoS Biol. 2021;19(6):e3001260. doi:10.1371/journal.pbio.3001260 ↩︎
  8. Wenger D, Ottwell R, Johnson AL, Torgerson T, Vassar M. The use of exaggerative language in news articles about cystic fibrosis therapies: exaggerative language describing cystic fibrosis therapies. J Gen Intern Med. 2021;36(5):1437-1439. doi:10.1007/s11606-020-05768-4 ↩︎
  9. Ferrell M, Ferrell S, Ottwell R, Johnson J, Vassar M. Superlative use within news articles relating to therapies for multiple sclerosis. Mult Scler Relat Disord. 2021;49:102736. doi:10.1016/j.msard.2021.102736 ↩︎
  10. Leopold SS. Editor’s spotlight/take 5: Are the lives of animals well-spent in laboratory science research? A study of orthopaedic animal studies in Turkey. Clin Orthop Relat Res. 2020;478(9):1961-1964. doi:10.1097/CORR.0000000000001420 ↩︎
  11. Öztürk A, Ersan Ö. Are the lives of animals well-spent in laboratory science research? A study of orthopaedic animal studies in Turkey. Clin Orthop Relat Res. 2020;478(9):1965-1970. ↩︎
  12. Leopold., Clin Orthop Relat Res. 2020. ↩︎
  13. Raja SG. Invited commentary on “the translation of surgical animal models to human clinical research: a cross sectional study.” Int J Surg. 2020;78:7. doi:10.1016/j.ijsu.2020.04.002 ↩︎
  14. Browning H, Veit W. The sentience shift in animal research. New Bioeth. 2022;28(4):299-314. doi:10.1080/20502877.2022.2077681 ↩︎
  15. Birch J, Burn C, Schnell A, Browning H, Crump A. Review of the Evidence of Sentience in Cephalopod Molluscs and Decapod Crustaceans. The London School of Economics and Political Science; 2021:108. https://www.lse.ac.uk/News/News-Assets/PDFs/2021/ Sentience-in-Cephalopod-Molluscs-and-Decapod-Crustaceans-Final-Report-November-2021.pdf ↩︎
  16. Crump A, Browning H, Schnell AK, Burn CC, Birch J. Animal sentience research: synthesis and proposals. ASent. 2022;32(31). doi:10.51291/2377-7478.1770 ↩︎
  17. Crump A, Browning H, Schnell AK, Burn CC, Birch J. Sentience in decapod crustaceans: a general framework and review of the evidence. ASent. 2022;7(32). doi:10.51291/2377-7478.1691 ↩︎
  18. Gibbons M, Crump A, Barrett M, Sarlak S, Birch J, Chittka L. Chapter three: Can insects feel pain? A review of the neural and behavioural evidence. In: Jurenka R, ed. Advances in Insect Physiology. Vol 63. Academic Press; 2022:155-229. doi:10.1016/bs.aiip.2022.10.001 ↩︎
  19. NIH. Request for Information (RFI) on proposed guidance to assured institutions on cephalopod care and use. grants.nih.gov. September 7, 2023. Accessed November 19, 2024. https://grants.nih.gov/grants/guide/notice-files/NOT-OD-23-176.html ↩︎
  20. Reardon S. Octopuses used in research could receive same protections as monkeys. Nature. Published online September 15, 2023. doi:10.1038/d41586-023-02887-w ↩︎
  21. Balcombe J. Animal pleasure and its moral significance. Appl Anim Behav Sci. 2009;118(3):208-216. doi:10.1016/j.applanim.2009.02.012 ↩︎
  22. Kiani AK, Pheby D, Henehan G, et al. Ethical considerations regarding animal experimentation. JMPH. 2022;63(2S3):E255-E255. doi:10.15167/2421-4248/jpmh2022.63.2S3.2768 ↩︎
  23. The New York Declaration on Animal Consciousness. Background. April 19, 2024. Accessed November 20, 2024. https://sites.google.com/nyu.edu/nydeclaration/background ↩︎
  24. Working Group of the Oxford Centre for Animal Ethics. Normalising the Unthinkable: The Ethics of Using Animals in Research. Oxford Centre for Animal Ethics; 2015:8. Accessed November 20, 2024. https://crueltyfreeinternational.org/sites/default/files/2021-09/Oxford%20summary%20final.pdf ↩︎
  25. Low P. The Cambridge Declaration on Consciousness. Cambridge University; 2012:2. Accessed November 20, 2024. https://philiplow.foundation/data/uploads/cambridge/CambridgeDeclarationOnConsciousness.pdf ↩︎
  26. Akhtar A. Suffering for science and how science supports the end of animal experiments. In: Linzey A, Linzey C, eds. The Palgrave Handbook of Practical Animal Ethics. Palgrave Macmillan UK; 2018:475-491 ↩︎