Investigación biomédica Print this Page Cáncer Aunque las mejoras en los programas de detección han permitido un avance significativo en el diagnóstico temprano del cáncer y la reducción de las tasas de mortalidad,12 esta enfermedad sigue siendo una de las principales causas de muerte en el continente americano y en 2022 causó 1,4 millones de fallecimientos.3 La disminución de la incidencia de cáncer en las últimas dos décadas se ha atribuido, en parte, a cambios específicos en el estilo de vida, como la reducción del tabaquismo, el aumento de la actividad física y el mantenimiento de un peso corporal estable.45 Aunque la investigación biomédica ha avanzado en la comprensión de la carcinogénesis, los ensayos clínicos no han logrado extrapolar los resultados del laboratorio al ámbito clínico de manera eficaz. Incluso tras importantes inversiones en investigación para el desarrollo de tratamientos contra el cáncer, la tasa de éxito de los medicamentos oncológicos es inferior al 10%.6 Lee más+ Un metaanálisis reciente concluyó que los experimentos de cáncer en animales tienen efectos más bajos y su probabilidad de replicación es menor en comparación con los experimentos de cáncer sin animales.7 Los oncólogos han señalado que “las diferencias genéticas, moleculares, inmunológicas y celulares cruciales entre los humanos y los ratones impiden que los modelos animales sirvan como medios eficaces para buscar una cura contra el cáncer”.8 En este sentido, Richard Klausner, exdirector del Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU., señaló que “[l]a historia de la investigación en cáncer ha sido una historia de curar el cáncer en el ratón. Llevamos décadas curando el cáncer en ratones, pero no en humanos”.9 Además, el enorme dolor y el sufrimiento que experimentan los animales plantean problemas éticos y de bienestar.1011 De acuerdo con el mecanismo usado para desarrollar el tumor, existen varios métodos para usar roedores, principalmente ratones, en experimentos de cáncer. Estos son el xenoinjerto, la ingeniería genética y, con menor frecuencia, la inducción espontánea por exposición a agentes carcinógenos.1213 Para crear animales con xenoinjertos, se trasplantan células cancerosas humanas inmortalizadas o derivadas de un paciente, ya sea de forma subcutánea o en un órgano de roedores inmunodeprimidos, que luego pueden ser sometidos a una serie de experimentos, como el tratamiento con un fármaco candidato o una sustancia de interés. Aunque el xenoinjerto es el método más común para generar tumores en roedores, un análisis de 1110 modelos tumorales de xenoinjerto en ratones concluyó que estos modelos tienen problemas fundamentales que comprometen su capacidad para predecir los resultados terapéuticos en humanos.14 El trasplante de células humanas altera el paisaje genético de los ratones de formas improbables de ocurrir en humanos, y estos cambios alteran las respuestas al tratamiento farmacológico. Los ratones modificados genéticamente (transgénicos) se crean mediante la inserción o eliminación de genes humanos en el ADN de un ratón para inducir la expresión de oncogenes o desactivar los genes supresores de tumores, respectivamente. Dado que estas modificaciones ocurren de forma aleatoria, los investigadores no pueden controlar la expresión génica, por lo que es frecuente que se produzcan alteraciones imprevistas.15 Los modelos de cáncer en ratones transgénicos no consiguen imitar la naturaleza esporádica del desarrollo tumoral, lo que da lugar a resultados inesperados que no se darían en pacientes humanos. Además, estos modelos exigen mucho tiempo y son costosos, ya que requieren del uso de muchos animales para obtener el genotipo deseado y estable, y los “animales sobrantes” se asesinan.16 Un reporte sobre inmunooncología publicado en 2021 por el Centro de Investigación Conjunta de la Comisión Europea destacó métodos prometedores basados en la biología humana y sin animales para desarrollar nuevos tratamientos, estudiar la biología del cáncer y la inmunomodulación e identificar biomarcadores moleculares específicos, entre otros.17 Algunos de estos modelos son las plataformas tridimensionales, como los tumores bioimpresos a partir de muestras de pacientes,18192021 los órganos en chip para la medicina de precisión a partir de diferentes líneas celulares de cáncer2223242526 y los organoides derivados de pacientes.272829 Además, existen conjuntos de datos genómicos del cáncer3031323334 y herramientas de aprendizaje automático35363738 disponibles para mejorar el diagnóstico y predecir las respuestas a los tratamientos en tiempo real. Quienes emplean métodos sin animales para la investigación del cáncer se enfrentan a una barrera traslacional menor, ya que estos métodos se basan en la biología humana, no en la de los roedores.39 Con los recursos financieros adecuados, estas nuevas herramientas harán avanzar la investigación del cáncer, producirán resultados relevantes para los humanos y acelerarán la marcha hacia la medicina de precisión. Enfermedad cardiovascular La enfermedad cardiovascular (ECV) es la primordial causa de muerte en todo el mundo, con aproximadamente 17,9 millones de víctimas al año, y se prevé que las tasas de mortalidad sigan aumentando.40 A pesar de la disponibilidad de tratamientos para la ECV, la tasa de fracaso de nuevas terapias farmacológicas fue cercana al 75% en 2022, especialmente debido a las limitaciones de los modelos animales en el descubrimiento y la evaluación de medicamentos.41 Un análisis de 121 estudios que usaron animales para la investigación de la ECV en humanos encontró que en el 79% de los casos sus resultados no lograron replicarse en humanos.42 Lee más+ Para estudiar la ECV en humanos, los experimentadores usan diversas especies animales, como ranas, ratas y vacas. Sin embargo, la etiología y la patología de la ECV en estos animales suelen diferir significativamente de las de los humanos.4344 La mayoría de las especies presenta parámetros cardiovasculares funcionales y estructurales distintos, como la frecuencia cardíaca en reposo, los potenciales de acción, las isoformas proteicas, la contracción y la respuesta fuerza-frecuencia.454647 Otros animales también presentan mecanismos genéticos específicos que afectan la susceptibilidad a la ECV y la respuesta a los fármacos destinados al tratamiento en humanos.484950 Por ejemplo, los roedores son resistentes a la aterosclerosis,51 un componente clave de la ECV. La enfermedad arterial coronaria, que conduce a la aterosclerosis, rara vez se produce en animales y es difícil de inducir, lo que frecuentemente requiere intervenciones quirúrgicas o farmacéuticas que no son relevantes en el contexto humano.52 Además, los factores de riesgo conductuales y ambientales, como la alimentación, el sedentarismo, el tabaquismo y la contaminación del aire53 son complejos y no se pueden reproducir de forma confiable en animales. Estos factores contribuyen a la limitada relevancia y a la escasa traslación clínica de los experimentos de ECV en animales. Como señalaron los autores de un estudio reciente, “la comprensión profunda de la progresión de la enfermedad es limitada. Este estancamiento se debe a la falta de modelos preclínicos biológicamente relevantes y robustos que permitan comprender de verdad los fundamentos moleculares de las enfermedades cardíacas y su fisiopatología”.54 Los métodos in vitro e in silico basados en la biología humana son más adecuados para la investigación cardiovascular que los modelos animales. Los investigadores han generado organoides cardíacos a partir de células madre pluripotentes inducidas humanas (hiPSC), que imitan la composición celular del corazón y se organizan para crear estructuras similares a los ventrículos. Estos organoides cardíacos pueden recapitular el deterioro funcional observado en afecciones como la fibrosis cardíaca y la miocardiopatía hipertrófica.555657 Un equipo de ingenieros en Taiwán desarrolló un sistema de chip microfluídico para cuantificar rápidamente cuatro biomarcadores de ECV y mejorar la intervención temprana.58 Un estudio reciente demostró que la tecnología de corazón en chip puede utilizarse para modelar arritmias cardíacas.5960 Además, las técnicas de aprendizaje automático, en combinación con los datos de los pacientes, pueden crear modelos para predecir el riesgo de ECV, lo que permite una identificación más temprana de las enfermedades y resultados terapéuticos más eficaces.616263 Científicos y médicos han colaborado en el desarrollo de un algoritmo con datos clínicos que predice la progresión de la miocardiopatía hipertrófica a 10 años.64 Por último, el modelado y la simulación in silico pueden emplearse para evaluar la información sobre los mecanismos de la fisiopatología cardíaca.65 Estos métodos son plataformas valiosas para el estudio del corazón humano, la identificación y selección de medicamentos para el tratamiento de la ECV y la aplicación en medicina regenerativa y personalizada. Si se tiene en cuenta que “no existe un modelo animal ideal para la investigación cardíaca”,66 la investigación de la ECV debe evolucionar hacia métodos innovadores basados en células humanas y datos procedentes de pacientes. Estos nuevos modelos experimentales son más costo-efectivos y recapitulan mejor la fisiología humana.67 A diferencia de los modelos animales, los métodos de investigación sin animales proporcionan una información biológica más precisa de la función cardíaca y mejoran la traslación de los hallazgos preclínicos a la atención efectiva de los pacientes humanos.686970 Terapia celular La terapia celular adoptiva (terapia celular) consiste en trasplantar células humanas para reparar o reemplazar tejidos dañados. Esta terapia usa células madre hematopoyéticas, células madre mesenquimales y células inmunitarias obtenidas de los propios pacientes (autólogas) o de donantes (alogénicas) para tratar diversas afecciones.7172 La terapia celular se ha estudiado para tratar enfermedades relacionadas con la sangre, cánceres sólidos y diabetes, y para aplicaciones en medicina regenerativa.7374757677 Lee más+ La investigación en terapia celular suele realizarse en animales, en su mayoría ratones modificados genéticamente, y presenta limitaciones significativas. Los experimentos en animales suelen usar animales jóvenes y sanos, que no reflejan la compleja etiología de las enfermedades humanas, a menudo influidas por la edad y las comorbilidades. Los experimentos en animales carecen del análisis y el seguimiento a largo plazo necesarios para evaluar la eficacia en humanos, lo que plantea un reto a la hora de predecir los resultados.78 Además, las diferencias inmunológicas y fisiológicas entre especies derivan en una mala traslación de los resultados. Aunque se ha aprobado el uso de algunas terapias celulares, estos tratamientos siguen planteando dificultades, especialmente en el caso de los cánceres sólidos, debido a la heterogeneidad de los tumores y a la escasez de antígenos tumorales específicos.79 Las terapias diseñadas con células T de receptores de antígenos quiméricos (CAR) han mostrado actividad antitumoral en experimentos en ratones, pero no han funcionado en ensayos clínicos en humanos para cáncer de ovario y cáncer metastásico de células renales.8081 Una de las causas de este fracaso es que en los estudios preclínicos suelen usarse ratones inmunodeficientes con tumores humanos xenoinjertados, mientras que en la práctica clínica estas células actúan dentro del sistema inmunitario complejo e intacto del paciente.82 En la sección sobre cáncer encontrarás más información sobre los problemas de los modelos de xenoinjerto en ratón. Dado que los animales no reproducen con exactitud la biología humana, tampoco pueden predecir de manera confiable los efectos adversos de las terapias celulares, como el síndrome de liberación de citocinas y la neurotoxicidad asociada a las células efectoras inmunitarias. Además, la variabilidad en la preparación y caracterización de las células durante los experimentos preclínicos en animales puede dar lugar a resultados inconsistentes e irreproducibles.83 Los métodos preclínicos sin animales para estudiar y probar terapias celulares incluyen modelos in vitro, como los organoides y aquellos que usan hiPSC. Estos modelos reproducen la fisiología humana con mayor exactitud, lo que permite la evaluación de una gran cantidad de fármacos, la identificación de mecanismos específicos para humanos y el desarrollo de enfoques de medicina personalizada.8485 Maulana y colaboradores introdujeron un modelo en chip de cáncer de mama derivado de pacientes que permite el monitoreo en tiempo real de la actividad de las células T CAR y la prevención del síndrome de liberación de citocinas con un fármaco aprobado por la FDA.86 En otro estudio, en el que se utilizaron muestras de pacientes y datos clínicos, se identificó el CD22 como marcador potencial para el desarrollo de la terapia con células T CAR en el cáncer de mama triple negativo, que, a pesar de los ensayos clínicos de terapia celular en curso, carece actualmente de tratamiento.8788 El interés por las terapias celulares adoptivas ha aumentado en la última década y sigue extendiéndose a diversos tipos de cáncer y otras enfermedades. Los recientes avances en las tecnologías de ingeniería, los modelos humanos in vitro y las terapias combinadas están mejorando el desarrollo de la terapia celular, ya que proporcionan plataformas robustas para estudiar los mecanismos de las enfermedades y las intervenciones terapéuticas, además de arrojar resultados más aplicables. Diabetes Durante muchos años, los experimentadores han inducido intencionalmente síntomas de diabetes mellitus (diabetes) en roedores, cerdos, perros y primates.89 Sin embargo, estos modelos presentan limitaciones considerables, como la diferencia en la progresión de la enfermedad en comparación con los humanos. Para intentar reproducir la patología de la diabetes en animales, los experimentadores inducen los síntomas mediante una alimentación inadecuada y la destrucción química o viral de las células beta pancreáticas, pero su empeño ha fracasado sistemáticamente debido a importantes limitaciones, como la necrosis tisular y las diferencias en la susceptibilidad de cada especie a la diabetes.9091 Lee más+ Más allá de las limitaciones técnicas, el uso de animales para estudiar la diabetes también plantea limitaciones biológicas significativas en relación con la anatomía, la fisiología y la vulnerabilidad a la enfermedad.9293 Por ejemplo, los ratones dependen principalmente del hígado para la homeostasis de la glucosa, mientras que en el caso de los humanos, el músculo esquelético también es crucial en el metabolismo de la glucosa.94 Además, algunos modelos de ratones transgénicos de diabetes tipo 2 se basan en la deficiencia de leptina, que no contribuye de manera esencial a la diabetes en humanos.95 Debido a la baja tasa de diabetes espontánea (solo el 2%), el modelo de rata LEW-iddm para diabetes tipo 1 requiere alteraciones compensatorias en la gama de células inmunológicas de la rata para desarrollar un perfil diabético, pero sigue sin replicar fielmente la condición humana.9697 Del mismo modo, el páncreas humano difiere del de los roedores en su arquitectura tisular y composición celular, así como en los mecanismos de regulación de la insulina.98 Muchos fármacos desarrollados para tratar la diabetes tienen efectos secundarios adversos, como edemas, riesgo cardíaco y aumento de peso, y algunos fármacos han sido retirados del mercado.99100 Hallazgos recientes revelan importantes diferencias entre las personas con diabetes tipo 2 en cuanto a la patología, el entorno, el origen étnico y las respuestas al tratamiento,101102103104 lo que evidencia por qué la heterogeneidad de esta enfermedad no puede reproducirse en animales. En consecuencia, los experimentos en animales no han dado lugar a resultados transferibles a los humano.105106 Dado que siguen identificándose diferencias entre especies, existe una clara necesidad de avanzar en la investigación sobre la diabetes mediante el uso de métodos basados en la biología humana que permitan cerrar la brecha entre los experimentos preclínicos y los ensayos clínicos, y descubrir nuevas formas de prevenir la progresión de la enfermedad.107108109 Se han desarrollado numerosos modelos de órgano en chip para estudiar la resistencia a la insulina y la función glomerular de la nefropatía diabética, descubrir mecanismos biológicos y explorar oportunidades de tratamiento eficaces. Por ejemplo,un glomérulo en chip con células humanas permite a los investigadores evaluar el daño renal inducido por niveles altos de glucosa.110 En otro estudio, el glomérulo en chip imitó la respuesta renal humana in vivo a lesiones en pacientes expuestos a suero y agentes tóxicos, lo que proporcionó una herramienta valiosa para investigar el daño renal.111 En otro modelo 3D, se utilizaron islotes de páncreas cadavéricos para hacer mediciones continuas de insulina, lo que constituye un modelo escalable para estudiar la diabetes y evaluar medicamentos.112 El modelado in silico con datos de personas con diabetes también muestra resultados prometedores.113114115 Por ejemplo, en un estudio clínico con personas sanas se probó un modelo diseñado para cuantificar la insulina plasmática endógena e inhalada después de una comida, que puede ayudar a estimar la biodisponibilidad y la farmacocinética de la insulina inhalada en humanos.116 Se están explorando muchos otros modelos humanos en 3D, como las células madre117118 y los islotes pancreáticos119120 para el desarrollo de medicamentos y futuros trasplantes de órganos en personas con diabetes.121122123 Estos enfoques innovadores, basados en células de pacientes, tienen el potencial de acelerar la investigación sobre la diabetes humana, ya que permiten investigar los mecanismos biológicos subyacentes a las complicaciones inducidas por esta enfermedad que no pueden reproducirse en experimentos en animales.124125 Inflamación e inmunología El uso de animales en la investigación para estudiar la inflamación y la inmunología humanas abarca gran parte de la investigación básica y relacionada con las enfermedades. Analizaremos brevemente tres áreas principales: el uso de animales para la investigación del VIH/sida, el uso de ratones para la investigación inmunológica humana y el uso de animales para estudiar la septicemia humana. VIH/sida La incapacidad de extrapolar los experimentos en animales a aplicaciones humanas eficaces de las vacunas contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se reconoció hace mas de 30 años, cuando, en 1995, los NIH instituyeron una moratoria sobre la reproducción de chimpancés, la especie más usada en ese momento en la investigación sobre el VIH y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), y se reconoció que los estudios en esta especie no habían logrado producir datos clínicamente útiles. Posteriormente, los experimentadores comenzaron a usar otras especies de primates no humanos, sobre todo macacos. Lee más+ Dado que los humanos son los únicos primates que pueden contraer el VIH y desarrollar sida, en su lugar, los experimentadores infectan a los monos con el virus de la inmunodeficiencia de los simios (VIS), un virus exclusivo de los primates africanos. La homología genética entre el VIH y el VIS es solo del 55%, y el VIS es menos diverso genéticamente que el VIH.126127 Debido a las diferencias en las proteínas de superficie y otros marcadores moleculares, los anticuerpos que neutralizan el VIS no tienen efecto sobre el VIH y viceversa.128 Es importante destacar que la dosis de VIS administrada a un primate no humano en un experimento suele ser muy superior a la cantidad típica de VIH-1 a la que se expone un humano durante la transmisión sexual.129 A veces, los experimentadores utilizan una mezcla diseñada de VIS/VIH. De acuerdo con Mark Girard, investigador en esta área, “[h]ay que darse cuenta de que todavía no sabemos cómo se compara el modelo del VIS o el VISH con la infección de VIH en humanos. Extrapolar los resultados de protección de la vacuna en estudios en primates no humanos a la eficacia en seres humanos puede ser engañoso”.130 Incluso aquellos que usan primates no humanos como modelos del VIH han admitido que estos animales “no permiten realizar pruebas directas de vacunas contra el VIH” y que “debido a la complejidad y las limitaciones de los modelos de primates no humanos, sigue siendo difícil extrapolar datos de estos modelos para desarrollar vacunas contra el VIH”.131 Los experimentadores han desarrollado decenas de vacunas potenciales en monos, pero todas han fracasado en los ensayos en humanos.132 Al menos dos ensayos clínicos han resultado en un aumento de la probabilidad de infección por VIH en humanos.133134 Tras uno de los ensayos fallidos de vacunas, Anthony Fauci, exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE. UU., reconoció que los resultados positivos originales de un estudio en macacos “podrían ser una casualidad”.135 De acuerdo con científicos que trabajan en esta área, “[l]os modelos animales existentes que predicen las traslaciones clínicas son simplistas, extremadamente reduccionistas y, por lo tanto, no son adecuados” y esto se ve reflejado en el fracaso de los ensayos clínicos, que además de “centrar la atención en la selección temprana de objetivos/generación de candidatos potenciales… cuestiona la idoneidad de los modelos animales actuales en términos de su congruencia con los hallazgos en huéspedes humanos y su extrapolación”136 a dichos huéspedes. Debido a los numerosos fracasos en la investigación sobre el VIH/sida en primates no humanos, los experimentadores han migrado al uso de ratones, una especie aún más distante genéticamente de los humanos. El modelo de ratón “humanizado” para la investigación del VIH/sida es un ratón repoblado parcialmente con células inmunitarias humanas que permiten infectar al animal con el VIH-1. Sin embargo, los ratones humanizados infectados tienen una longevidad limitada y conservan partes de su sistema inmunitario, lo que “complica las interpretaciones de la respuesta inmunitaria”.137 No es sorprendente que el uso de ratones humanizados tampoco haya generado resultados útiles para el tratamiento clínico del VIH/sida. Al considerar las diferencias entre un entorno de laboratorio y la sociedad humana, está claro que los experimentos en animales nunca captarán la complejidad de esta enfermedad. Las ratas y los ratones usados en los experimentos se mantienen en condiciones en las que los patógenos primarios son los que se encuentran en sus heces, y los cofactores que pueden estar presentes en los pacientes humanos, como otras infecciones microbianas, están ausentes. Esta falta de cofactores altera de manera significativa la adquisición y la progresión del virus.138 Por otra parte, se ha descubierto que los primates no humanos usados en la investigación del VIH albergan infecciones como la coccidioidomicosis, que constituyen variables de confusión y comprometen los resultados de los estudios sobre el VIH.139 Los científicos admiten que, después de realizar costosos y poco fiables experimentos en animales, aún hacen falta datos en humanos para determinar si un medicamento es apto para el ámbito clínico. Los miembros del Programa Militar de Investigación sobre el VIH de EE. UU. señalaron que, “al parecer, los ensayos clínicos en humanos siguen siendo la única forma fiable de determinar si una vacuna candidata contra el VIH tendrá actividad o eficacia en humanos”,140 algo que ya en 2007 el editor asociado de The BMJ señalaba: “[c]uando se trata de probar vacunas contra el VIH, solo servirá hacerlo en humanos”.141 Los investigadores reconocen que se necesitan modelos humanos in vitro capaces de replicar esta enfermedad humana y desarrollar tratamientos.142 Entre las investigaciones recientes sin animales sobre el VIH se incluyen simulaciones interactivas de dinámica molecular para predecir cómo se unirán las moléculas de fármacos a las proteínas del VIH,143144145146 técnicas novedosas de diagnóstico por imágenes que revelan aspectos previamente desconocidos de la estructura del VIH y abren la posibilidad a nuevas terapias,147 y análisis bioinformáticos de muestras de individuos con viremia y células infectadasin vitro de donantes sanos para generar un atlas de fenotipos celulares susceptibles al VIH.148 Además, los análisis multiómicos unicelulares de muestras de donantes sanos y aquellos infectados con VIH han revelado diferencias en las poblaciones de células T, la expresión de proteínas y la expresión de glicanos que podrían ser determinantes en el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas dirigidas al sistema inmunitario.149150151 Científicos de todo el mundo han estado estudiando las células inmunitarias de individuos llamados “controladores del VIH”, que pueden infectarse con el VIH, pero pueden controlar la propagación del virus sin requerir intervención terapéutica.152153154155156 La esperanza es que las células inmunitarias de los controladores del VIH puedan transferirse a personas infectadas con VIH para ayudarlas a combatir el virus. Esta prometedora investigación es específica para los humanos y requiere métodos basados en la biología humana.157 Inmunología murina Desde la aparición de las cepas endogámicas de ratón en los años 40 y el desarrollo de los transgénicos en los 80, se han usado ratones en cantidades alarmantes para la investigación en inmunología. Más allá de las preocupaciones éticas que suscitan dichas cantidades, la mayoría de los hallazgos generados en estos experimentos no se traslada a los humanos y no es replicable.158159 Lee más+ Las diferencias fisiológicas y celulares clave entre los tejidos humanos y los de los ratones revelan la inadecuación de estos últimos como sustitutos experimentales humanos y deberían descalificar su uso en experimentos.160161 Por ejemplo, los ratones tienen células T epidérmicas dendríticas únicas con funciones sensoriales inexistentes en humanos.162 Además, la composición de las células inmunitarias en la sangre humana (55-70% de neutrófilos y 20-40% de linfocitos)163 es diferente a la de los ratones usados en experimentos (20-30% de neutrófilos y 70-80% de linfocitos),164 lo que afecta los mecanismos de defensa inmunitaria específicos de cada especie.165166 Estas diferencias tienen sentido dado que los humanos tenemos una esperanza de vida mayor8 y “no vivimos con la cabeza a media pulgada del suelo”.167 Los ratones tienen una composición genética única que contribuye a sus diferencias fenotípicas con los humanos, como la falta de expresión del antígeno leucocitario humano de clase II en los linfocitos T y la distinta activación de estas células durante la respuesta inmunitaria.168 Estas especificidades inmunitarias, junto con las modificaciones epigenéticas exclusivas de los ratones, dificultan la traslación de datos y hacen que las comparaciones entre ratones y humanos sean poco realistas y arriesgadas.169170 Por ejemplo, una deficiencia de moléculas CD28 causa una disfunción inmunitaria grave en ratones, mientras que los humanos con esta deficiencia permanecen sanos.171 Debido, en parte, a las diferencias en la expresión de CD28 entre especies, los ensayos clínicos con fialuridina causaron insuficiencia de órganos en humanos que tomaron solo 1/500avo de la dosis que se había considerado segura en las pruebas preclínicas en animales.172 El sistema inmunitario de los ratones también se ve alterado por las condiciones desoladas y controladas de confinamiento en los laboratorios, a las cuales se adapta su microbioma intestinal,173 que es distinto al de los ratones silvestres y aún más divergente del de los humanos.174 Un estudio que analizó más de 1900 genomas de ratón encontró que los humanos y los ratones solo tienen en común el 2% de las especies de bacterias intestinales.175 El proceso de reproducción utilizado para generar cepas específicas de ratones con variaciones genéticas también hace que sean más susceptibles a los patógenos humanos que los humanos mismos, lo que añade otro punto de discrepancia.176177 Los ratones confinados en laboratorios no representan la variabilidad genética que se encuentra entre los humanos o entre los individuos de su propia especie en condiciones silvestres.178179 A pesar de estas numerosas y evidentes desventajas, los ratones siguen siendo usados para la investigación en inmunología. Los métodos basados en la biología humana para la investigación en esta área están avanzando a un ritmo lento, pero con resultados prometedores. Las grandes bases de datos y la biología computacional (proteómica, metabolómica y datos clínicos), integradas con novedosos modelos tridimensionales, pueden superar la brecha existente en la ciencia traslacional y aprovechar los enfoques personalizados.180181182183 Se están usando muestras humanas, por ejemplo, de médula ósea,184 ganglios linfáticos,185 amígdalas,186 e hígado,187 para generar organoides derivados de pacientes que permitan explorar los mecanismos del sistema inmunitario y evaluar hipótesis en diferentes contextos. De acuerdo con un análisis de los modelos inmunocompetentes de enfermedades cutáneas humanas, el fracaso de los experimentos en animales para traducirse en tratamientos eficaces para enfermedades como la fibrosis, la psoriasis, el cáncer, la alergia de contacto y las enfermedades autoinmunes se debe, en parte, a la naturaleza inmunitaria de estas afecciones. Los autores de este análisis afirman que los cocultivos, los sistemas de organotipos tridimensionales y la tecnología de órganos en chip “permitirán crear modelos humanos complejos y bien controlados que proporcionarán datos minuciosos y confiables y constituirán una solución adecuada para el proceso de desarrollo de medicamentos”.188 Septicemia La septicemia es una enfermedad potencialmente mortal causada por la respuesta del organismo a una infección. Los datos de incidencia mundial más recientes muestran que la septicemia afectó aproximadamente a 48,9 millones de personas en todo el mundo y provocó la muerte de 11 millones de ellas en 2017.189 Es una de las principales causas de muerte en los hospitales estadounidenses y es una de las afecciones más costosas de tratar.190191 En América Latina, la septicemia es una de las principales causas prevenibles de muerte.192 Lee más+ Los ratones son los animales más usados en la investigación de la septicemia, no porque sean buenos modelos de esta enfermedad en los humanos, sino porque abundan, son baratos, pequeños y dóciles.193 La dificultad para extrapolar de forma confiable los resultados de los ratones a los humanos es considerada una de las principales causas del fracaso de prácticamente todos los ensayos de tratamientos contra la septicemia en humanos. En 2013, la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America publicó un importante estudio que tomó 10 años en desarrollarse y contó con la colaboración de 39 investigadores de varias instituciones, incluidas la Universidad de Stanford y la Escuela de Medicina de Harvard. El estudio comparó los datos de cientos de pacientes humanos con los resultados de experimentos en animales y demostró que las respuestas genéticas de humanos y ratones a enfermedades inflamatorias graves como la septicemia, las quemaduras y los traumatismos son diferentes.194 En un artículo sobre estos resultados, Francis Collins, exdirector de los NIH, lamentó el tiempo y los recursos dedicados al desarrollo de 150 fármacos que trataron con éxito la septicemia en ratones, pero fracasaron en los ensayos clínicos en humanos, y calificó este desastre como “una pérdida desgarradora de décadas de investigación y miles de millones de dólares”.195 El artículo señala que, en los humanos, muchos de los mismos genes participan en el proceso de recuperación ante la septicemia, las quemaduras y los traumatismos, pero que era “casi al azar” qué genes murinos podrían coincidir con estos perfiles. Collins lo explica así: Sin embargo, parece que los ratones usan diferentes conjuntos de genes para enfrentar los traumatismos, las quemaduras y las toxinas bacterianas. Cuando los autores compararon la actividad de los genes humanos relacionados con la septicemia, los traumatismos y las quemaduras con la de los genes equivalentes en ratones, se observó muy poca coincidencia. No es de extrañar que los medicamentos diseñados para los ratones fracasaran en humanos: en efecto, ¡trataban enfermedades diferentes!196 Incluso antes de este emblemático estudio, las críticas a los modelos murinos se habían documentado en más de 20 artículos científicos. Los ratones usados en los experimentos de septicemia son jóvenes, endogámicos, de la misma edad y peso y viven en entornos sin gérmenes. Por el contrario, son principalmente los lactantes y ancianos, que viven en una variedad de entornos no esterilizados e impredecibles, quienes padecen septicemia.197198 Cuando los experimentadores inducen la enfermedad en ratones, la aparición de los síntomas se produce en cuestión de horas o días, mientras que en los seres humanos los síntomas aparecen en cuestión de días o semanas. A los ratones no suele proporcionárseles el tratamiento de apoyo que reciben los pacientes humanos, como fluidos, vasopresores y respiradores.199 A diferencia de los humanos, a los ratones rara vez se les administran analgésicos,200 otra diferencia que socava datos de valor ya cuestionable, pues el dolor afecta otros procesos fisiológicos. El método de referencia usado por los experimentadores para inducir la septicemia en ratones es abrir el abdomen del animal, perforar sus intestinos con una aguja y cerrar la incisión, lo que se conoce como ligadura cecal y punción. Sin embargo, las respuestas de los ratones a este procedimiento varían en función de la edad, el sexo, la cepa, el tamaño de la incisión y la aguja, así como del lugar donde se realiza el experimento, lo que hace que los resultados sean incomparables entre laboratorios.201 Además, el procedimiento causa un absceso, cuyos efectos pueden enmascarar la septicemia o ser enmascarados por los efectos de esta enfermedad.202 Esto significa que una intervención que parece tratar la septicemia puede ser beneficiosa solo por sus efectos sobre el absceso. También se han usado ratas, perros, gatos, cerdos, ovejas, conejos, caballos y primates no humanos, incluidos babuinos y macacos, en los experimentos de septicemia. Ninguna de estas especies logra replicar todas las características fisiológicas de la enfermedad en humanos. Las respuestas de la presión arterial pulmonar en cerdos y ovejas difieren de las de los humanos, por lo que este aspecto de la septicemia no puede compararse entre estas especies.203 Además, los babuinos y los ratones son menos sensibles a una bacteria usada habitualmente para inducir la septicemia en entornos experimentales.204 Un estudio reciente encontró que los macacos Rhesus y los babuinos difieren notablemente de los humanos en su respuesta inmunitaria innata a los patógenos.205 Un informe publicado en 2019 por el grupo de trabajo sobre septicemia del Consejo Consultivo Nacional de Ciencias Médicas Generales de EE. UU. (NAGMSC) señala que “[a] pesar de décadas de estudio intensivo de los mecanismos subyacentes de esta afección, no ha surgido un fármaco nuevo ni una tecnología de diagnóstico significativamente nueva. Docenas de ensayos prospectivos de agentes o estrategias dirigidos a la base inflamatoria de la septicemia han fracasado”.16 El informe recomendó que el Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales de EE. UU. (NIGMS), que forma parte de los NIH, “reequilibrara” su portafolio de financiación para la investigación en septicemia para “incluir un enfoque más clínico”.206 Tras el informe, el NIGMS indicó su intención de apoyar investigaciones sobre sepsis que “usen enfoques nuevos y emergentes, como la informática clínica, los análisis computarizados, el modelado predictivo en pacientes y nuevas aplicaciones de técnicas bioanalíticas de alta resolución y gran capacidad a materiales obtenidos de pacientes sépticos”, y señaló que el apoyo a “estudios que usen modelos de roedores para la septicemia” es una “prioridad baja”.207 En la Conferencia Anual de la Sociedad de Shock de 2024, el NIGMS anunció que “no estaba dispuesto” a financiar proyectos en los que se propusiera el uso de modelos murinos de la septicemia humana y recomendó que, en adelante, se empleen métodos de investigación sin animales.208 En 2015, un grupo de trabajo de expertos formado por veterinarios, zootécnicos y científicos publicó un informe sobre la aplicación de las 3R (reemplazo, reducción y refinamiento del uso de animales) en la investigación sobre septicemia.209 El grupo identificó varios métodos que podrían usarse en lugar de los experimentos en animales, como los modelos de cultivo celular in vitro para estudiar los mecanismos de la septicemia, la biología de sistemas y computacional para exponer los procesos inflamatorios que ocurren en esta enfermedad, los modelos de cultivo celular tridimensionales para explorar la progresión de la enfermedad humana y los mecanismos infecciosos, los modelos humanos sintéticos para recrear tipos de células y tejidos relacionados con la septicemia, y la información genómica humana para comprender cómo esta condición afecta a los individuos de manera diferente y qué grupos pueden tener mayor riesgo. De acuerdo con los autores del reporte, la información genómica “complementará o incluso sustituirá la necesidad de modelos murinos en el descubrimiento de enfermedades y el desarrollo de medicamentos”.210 Los siguientes son ejemplos de avances recientes en la investigación en septicemia relevante para los humanos: Científicos japoneses usaron organoides hepáticos derivados de hiPSC para modelar los eventos patológicos de la disfunción hepática asociada a la septicemia y la recuperación tras la infección.211 Un equipo de ingenieros, médicos e investigadores de la Universidad de Temple identificó una asociación entre los tipos de neutrófilos y la gravedad de la septicemia en un modelo de pulmón humano en chip, que puede utilizarse para determinar la intervención terapéutica adecuada en función de la gravedad de la enfermedad.212 Investigadores y médicos en China crearon un dispositivo microfluídico de seis unidades que analiza exhaustivamente la actividad de los glóbulos blancos de pacientes con septicemia para determinar la progresión y la gravedad de la enfermedad.213 Científicos y médicos del Hospital General de Massachusetts diseñaron un dispositivo microfluídico para detectar con precisión, a través de una gota de sangre, un biomarcador de la fisiopatología de la septicemia y mejorar el seguimiento de la enfermedad.214 Dado que la detección precoz de la septicemia es probablemente el factor más importante para reducir la mortalidad por esta afección,215 investigadores de todo el mundo están explorando varias herramientas de inteligencia artificial y aprendizaje automático para apoyar la predicción y el diagnóstico tempranos de esta enfermedad.216217218219220221222223224 Trastornos gastrointestinales Solo en EE. UU., los trastornos gastrointestinales (GI) resultaron en 14,5 millones de visitas a salas de emergencia en 2021 y causaron un gasto de casi 112 mil millones de dólares en servicios médicos.225 La carga de estas enfermedades es asombrosa, ya que contribuyen significativamente a la morbilidad, la mortalidad y los costos de atención médica, y se espera que la prevalencia aumente.226 Debido a esto, se han dedicado enormes esfuerzos al desarrollo de medicamentos para los trastornos GI, pero el éxito ha sido escaso para muchas afecciones.227 Existen tratamientos para las enfermedades GI, pero estos a menudo tienen importantes desventajas, en parte porque mucho de lo que se conoce sobre los mecanismos de estas enfermedades se ha derivado de modelos animales. Lee más+ Las diferencias cruciales de los animales no humanos los hacen modelos inadecuados para estudiar las enfermedades GI humanas. Las dos especies más usadas en estos experimentos son las ratas y los cerdos.228 Ambas tienen tractos gastrointestinales anatómicamente distintos al de los humanos. Por ejemplo, el yeyuno constituye el 90% del intestino delgado de la rata, pero solo el 38% del intestino delgado humano.229 Las ratas carecen de colon sigmoide, vesícula biliar y conductos císticos, mientras que el colon de los cerdos es más grande que el de los humanos.230231232 Además de las diferencias anatómicas, existen disparidades conductuales: las ratas suelen consumir porciones pequeñas con frecuencia, mientras que los humanos comen porciones más abundantes con menos frecuencia.233 Los cerdos, por su parte, consumen más comida en relación con su peso corporal que los humanos.234 Las condiciones de laboratorio pueden influir aún más en el estudio de las enfermedades GI. Un estudio publicado en 2024 encontró que la temperatura a la que se confinan los ratones en los laboratorios puede afectar significativamente su motilidad intestinal y microbiota.235 La procedencia de los animales también puede causar variaciones en los microbiomas intestinales debido a distintos factores ambientales.236 Las diferencias en los microbiomas propios de cada especie también influyen: los cerdos tienen poco Bifidobacterium, una especie importante en el intestino humano.237 Dado el papel de la microbiota intestinal en la respuesta inmunitaria, estas diferencias pueden afectar significativamente los resultados de los experimentos.238 Los modelos animales de afecciones GI humanas son criticados por su escaso valor predictivo sobre los resultados de la enfermedad y la eficacia clínica en humanos, especialmente en el caso de afecciones como el síndrome del intestino irritable (SII) y las enfermedades del intestino irritable (EII), cuya patogénesis sigue sin comprenderse del todo.239 El SII es un trastorno crónico que afecta el tracto gastrointestinal inferior. La prevalencia de esta enfermedad en América Latina es del 15,4% y sus síntomas incluyen dolor y distensión abdominal, evacuación incompleta y estreñimiento, entre otros.240 Aunque la causa exacta del SII sigue sin estar clara, se cree que implica una combinación de factores físicos y psicológicos, especialmente estrés y ansiedad,241 que no pueden reproducirse fielmente en modelos no humanos. El desarrollo de modelos animales del SII suele implicar el sometimiento de los animales a estrés durante su desarrollo temprano.242 Estos modelos tienen limitaciones significativas, como la incapacidad de replicar el estreñimiento o las respuestas intestinales mixtas de los pacientes humanos. Además, las personas con SII suelen presentar trastornos superpuestos, como síndrome de dolor vesical, dolor pélvico crónico, ansiedad y depresión, ninguno de los cuales se modela en experimentos en animales. Los cambios de comportamiento, como la ansiedad o la depresión, son difíciles, si no imposibles, de medir en animales. En la mayoría de los experimentos se usan animales machos, a pesar de que el SII se diagnostica más comúnmente en las mujeres. Además, el dolor abdominal, principal síntoma del SII, no puede evaluarse con precisión en animales, ya que no existe un fenotipo específico del dolor visceral que padecen los humanos. Estas deficiencias hacen que los experimentos del SII en animales sean inadecuados para comprender la fisiopatología de esta condición y desarrollar tratamientos eficaces.243 Las EII, que incluyen la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, son afecciones inflamatorias crónicas que suelen afectar a los intestinos grueso y delgado. En América Latina, la incidencia y la prevalencia de las EII han venido aumentando de manera constante.244 En EE. UU., las EII afectan a entre dos y tres millones de personas,245 que sufren hemorragias rectales, diarrea grave, dolor abdominal, fiebre y pérdida de peso. Se cree que las causas de las EII son una combinación de factores genéticos, inmunitarios, microbianos y ambientales, aunque los mecanismos precisos no se conocen del todo.246 En la investigación de las EII, se induce la colitis mediante la administración de sustancias irritantes o se usan ratones modificados genéticamente. Sin embargo, la reproducibilidad sigue siendo un problema importante. Diversas cepas de ratones muestran distintas susceptibilidades a la colitis inducida con sustancias químicas, y las diferencias en el microbioma entre cepas o proveedores también pueden influir en el desarrollo de la enfermedad en ratones modificados genéticamente. Dado que tanto los factores genéticos como los ambientales contribuyen a las EII, un modelo animal que carezca de estas características humanas específicas no puede reproducir eficazmente estas enfermedades. Por ejemplo, los ratones modificados genéticamente suelen crearse mediante la mutación de un único gen, pero las EII humanas son poligénicas.247 Además, la colitis inducida químicamente en ratones suele causar lesiones agudas en unos pocos días, mientras que las EII humanas se desarrollan durante años.248 Un ejemplo clave de las limitaciones de los modelos animales es la inhibición de la IL-17, que trata eficazmente la colitis en ratones, pero ha fracasado en pacientes con enfermedad de Crohn, incluso empeorando la afección en algunas ocasiones.249250 Un análisis publicado en 2019 concluyó que “aunque existen muchos modelos in vivo de EII, ninguno predice adecuadamente la respuesta a los tratamientos”.251 El fracaso de la inhibición de la IL-17 en los ensayos clínicos ilustra cómo un tratamiento que funciona en modelos animales puede fallar en humanos. Por el contrario, algunos tratamientos prometedores para las EII en pacientes humanos han fracasado en modelos de ratón.252253 Dadas estas limitaciones, está claro que ningún modelo animal puede reproducir con exactitud los trastornos GI humanos. Estas afecciones están atravesadas por una compleja interacción de factores ambientales, genéticos y microbianos que no pueden captarse por completo en modelos animales inducidos artificialmente. Por lo tanto, es crucial dar prioridad a los métodos de investigación relevantes para los humanos, como los organoides, los dispositivos microfluídicos y los órganos en chip. Los siguientes son algunos de los avances recientes en esta área: Ingenieros biológicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) desarrollaron un modelo humano multiorgánico de colitis ulcerosa para estudiar su impacto en el eje intestino-hígado-sistema inmunológico.254 En el Reino Unido, un equipo de científicos usó un enfoque multiómico para identificar una nueva vía biológica relacionada con las EII y halló que el gen ETS2 está vinculado a un mayor riesgo de EII.255 Un grupo de investigadores y médicos de Misuri y Carolina del Norte creó un intestino neonatal en chip para estudiar la enterocolitis necrosante, una enfermedad gastrointestinal mortal que afecta a los bebés prematuros. El grupo demostró con éxito que este modelo puede recapitular la patología de la enfermedad, y planea usarlo para probar posibles tratamientos.256 En Boston, médicos y científicos obtuvieron biopsias y muestras de sangre y heces de pacientes de varios hospitales para crear un perfil molecular longitudinal de sus microbiomas. A través de un enfoque multiómico, identificaron factores microbianos, bioquímicos y del huésped involucrados en la desregulación inducida por la EII.257 Investigadores y médicos en Houston usaron organoides intestinales derivados de pacientes para explorar la relación entre la disfunción de los telómeros y las EII, lo que sugiere que abordar la disfunción telomérica podría ser una estrategia terapéutica.258 Las diferencias anatómicas y fisiológicas entre los sistemas gastrointestinales de los humanos y los no humanos, sumadas a la inducción artificial de enfermedades GI en animales, dificultan la obtención de resultados confiables en los estudios. Asimismo, muchos de estos métodos de inducción implican procedimientos invasivos y dolorosos que causan angustia en los animales antes de ser asesinados.259260261262263 Dado que los modelos animales de enfermedades GI no reflejan de forma confiable la patología humana y contribuyen al sufrimiento animal, resulta imprescindible hacer la transición hacia los diversos métodos sin animales que usan tejidos humanos o pacientes voluntarios. Regeneración nerviosa Se han desarrollado muchos medicamentos neuroprotectores que tienen éxito en el tratamiento de las lesiones de médula espinal (LME) en modelos animales, pero los ensayos clínicos han sido decepcionantes. La neuróloga Aysha Akhtar identifica tres razones principales de este fracaso: “diferencias en el tipo de lesión entre la LME inducida en laboratorio y la LME clínica, dificultades para interpretar el resultado funcional en animales y diferencias entre especies y cepas en la fisiopatología de la LME”. 264 De acuerdo con una revisión sistemática del uso de modelos animales para estudiar la regeneración nerviosa en estructuras de ingeniería tisular, la mayoría de los “biomateriales usados en modelos animales no han recibido autorización para probarse en ensayos clínicos a pesar del beneficio casi uniforme descrito en los trabajos experimentales”.265 Los autores de la revisión lamentaron la baja calidad de los experimentos en animales descritos, ya que omitieron información fundamental y necesaria, lo que dificultó la comparación de los datos. Lee más+ La metilprednisolona, un tratamiento de uso habitual para la LME aguda, ha generado resultados inconsistentes en modelos animales. Una revisión sistemática que examinó 62 estudios de este medicamento en una amplia variedad de especies, desde roedores hasta monos, encontró que el 34% de los estudios reportó resultados beneficiosos, el 58% no encontró ningún efecto y el 8% tuvo resultados mixtos.266 Las ratas son especialmente inadecuadas para la investigación de la reparación o regeneración nerviosa, y su uso implica tres grandes problemas: (1) en la actualidad, la mayoría de los datos sobre regeneración nerviosa se produce en ratas, lo que puede sesgar los resultados del tratamiento y llevar a una evaluación inadecuada de los riesgos y beneficios; (2) la rata es un modelo particularmente deficiente para la reparación de defectos de brecha críticos en humanos debido tanto a su pequeño tamaño como a su perfil neurobiológico regenerativo específico de la especie; y (3) la translación de la rata al ser humano ha demostrado no ser confiable para la regeneración nerviosa, al igual que para muchas otras aplicaciones.267 Las inconsistencias entre los modelos animales y el contexto clínico son significativas268 e incluyen lo siguiente: (1) animales sanos frente a pacientes enfermos; (2) brechas cortas frente a largas (la necesidad clínica de reparaciones de grandes brechas, mientras que el 90% de los estudios in vivo se realizan en ratas y conejos donde las longitudes de las brechas suelen ser ≤3 cm); (3) modelos animales que casi siempre emplean autoinjertos sensitivo-motores mixtos para reparar defectos mixtos, frente a reparaciones clínicas que casi siempre implican autoinjertos sensitivos (normalmente nervio sural) para reparar defectos mixtos; (4) zonas anatómicas protegidas en modelos animales, frente a reparaciones que, a menudo, deben atravesar articulaciones en humanos; y (5) cepas animales y edades altamente homogéneas y endogámicas, frente a poblaciones de pacientes y edades diversas: es bien sabido que los modelos animales no imitan la condición humana en cuanto a la uniformidad de los sujetos animales usados.269 Para inducir una lesión medular en modelos animales, los experimentadores aplican fuerza física directamente sobre la médula espinal. Existen muchos métodos diferentes, como la contusión, que consiste en desplazar la médula espinal dejándole caer un peso, o la separación por tracción, en la que se aplica fuerza para estirar la médula espinal. Independientemente del método usado, lograr consistencia y reproducibilidad es un reto debido a la imposibilidad de reproducir la misma lesión medular cada vez que se realiza el procedimiento. Por ejemplo, en las lesiones inducidas por contusión, la variabilidad puede surgir del rebote de la varilla después de golpear la médula espinal, lo que puede causar múltiples impactos.270 Además de los problemas de consistencia, muchos de estos modelos no reflejan con exactitud los mecanismos de la LME en humanos. Un modelo de compresión creado con fórceps no reproduce el impacto agudo que se observa en la mayoría de las lesiones medulares humanas, y los dispositivos usados para el modelo de separación por tracción suelen inducir lesiones muy lentamente para emular las lesiones humanas. La LME inducida químicamente se emplea para estudiar las lesiones secundarias asociadas a la LME y suele implicar la inyección o aplicación de un producto químico tóxico en la zona de interés. Sin embargo, uno de los desafíos de este método es lograr la administración precisa de la sustancia química en la región correcta de la columna vertebral.271 Los ingenieros biomédicos han observado que los experimentadores “son incapaces de imitar realmente las lesiones neurales humanas en modelos animales debido a las grandes diferencias anatómicas, funcionales, moleculares, inmunológicas y patológicas entre los humanos y los animales estudiados con frecuencia”.272 Los métodos relevantes para los humanos pueden superar estas limitaciones y deberían ser el foco de la investigación. Diversos grupos han examinado métodos relevantes para los humanos para estudiar las lesiones y la regeneración nerviosas, como organoides humanos, dispositivos microfluídicos, moldes para andamiajes de tejidos humanos diseñados, bioimpresión y otros usos in vitro de células humanas. Los modelos ex vivo, como los que usan estructuras de diseño tridimensional, biorreactores, neuroesferas y organoides, permiten realizar estudios más controlados sobre parámetros específicos que los experimentos en animales.273 La bioimpresión puede usar biotintas que contienen células y materiales humanos para construir modelos de tejidos heterogéneos en un solo paso y con gran consistencia,274 un aspecto de la investigación sobre la regeneración nerviosa que ha estado especialmente ausente en los modelos animales.275 Ingenieros e investigadores del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh y de la Universidad Carnegie Mellon han imitado traumatismos craneoencefálicos (TCE) leves y moderados en organoides cerebrales humanos. Su estudio permitió identificar importantes repercusiones genéticas del TCE en el cerebro que pueden usarse para diagnosticar la enfermedad y crear tratamientos personalizados.276 También se han creado organoides de médula espinal humana que muestran actividad neuronal funcional y son prometedores para investigar terapias para la LME.277 Los dispositivos microfluídicos son “adaptables para modelar una amplia gama de lesiones” y proporcionan ventajas sobre los experimentos tradicionales in vivo e in vitro, ya que “permiten a los investigadores (1) examinar el efecto de la lesión en componentes neuronales específicos, (2) aislar mediante fluidos las regiones neuronales para examinar efectos específicos en componentes subcelulares y (3) crear de forma reproducible una variedad de lesiones para modelar el TCE y la LME”.278 Por ejemplo, las plataformas de cerebro en chip ofrecen una vía prometedora para la medicina personalizada, ya que las propias células de un paciente pueden usarse para crear un dispositivo a medida que permita investigar opciones de tratamiento.279 Los axones en chip pueden servir para modelar lesiones axonales difusas, lo que permite hacer seguimiento a los cambios intracelulares inmediatamente después de la lesión y ofrece una plataforma para evaluar tratamientos.280 Estos sistemas tienen ventajas en precisión, escalabilidad y costo-efectividad en comparación con los cultivos celulares tradicionales o los experimentos en animales y están disponibles en el mercado para la investigación en medicina regenerativa neuronal.281 Enfermedades neurodegenerativas Existe suficiente bibliografía que documenta los fracasos de diversos modelos animales de enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer (EA), la enfermedad de Parkinson (EP), la enfermedad de Huntington (EH) y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Aunque se podría escribir un extenso apéndice para cada enfermedad, muchas de las mismas limitaciones de los modelos animales obstaculizan la traslación entre estas afecciones, y se discutirán brevemente en conjunto. Lee más+ Todas estas enfermedades son específicas de los humanos y no ocurren de forma natural en otros animales. No se ha desarrollado ningún modelo animal que sintetice todos los aspectos de una enfermedad neurodegenerativa en particular.282 En cuanto a la investigación de la EA, la tasa de fracaso clínico de los nuevos fármacos se estimó por última vez en un 99,6%283284 y los recientes medicamentos monoclonales aprobados para la EA son problemáticos debido a sus efectos adversos y cuestionable eficacia.285286 Un análisis bioinformático que comparó las firmas transcripcionales de la EA, la EP, la EH y la ELA humanas con modelos de ratón de estas enfermedades concluyó lo siguiente: [L]a mayoría de los modelos de ratón disponibles para enfermedades neurodegenerativas no logra recapitular las alteraciones transcripcionales más destacadas de la neurodegeneración humana e incluso los mejores modelos disponibles muestran diferencias significativas y reproducibles en comparación con la neurodegeneración humana. Aunque fueron varias las razones del mal desempeño transcripcional de los modelos de ratón, el común denominador fue el fracaso de [estos] modelos… a la hora de mostrar la variedad y gravedad de los diversos defectos observados en la neurodegeneración humana.287 Estas discrepancias moleculares ponen de manifiesto los métodos artificiales usados para crear los modelos animales. A menudo, se causan lesiones físicas o químicas y se administran toxinas de forma sistémica. Estos métodos constituyen factores estresantes agudos, no procesos degenerativos a largo plazo y, por lo tanto, desencadenan respuestas en los animales que no se observan en los pacientes humanos. La naturaleza aguda e inmediata de ciertos modelos de enfermedad, como los modelos animales 6-OHDA y MPTP de la EP y el modelo animal 3-NP de la EH, no logran captar la naturaleza progresiva de los trastornos que pretenden imitar. Además, los experimentadores suelen usar animales jóvenes para “modelar” enfermedades asociadas al envejecimiento,288 lo que minimiza aún más su relevancia. Por ejemplo, “[l]os modelos de ratón de EA utilizados comúnmente, como el 5xFAD, muestran depósitos de amiloide a partir de los 2 a 4 meses de edad… Esta acumulación precoz puede traducirse en depósitos de Aβ en humanos de 4 a 8 años, un escenario que no se encuentra ni siquiera en los casos más agresivos”289 de EA. Los modelos de ratones modificados genéticamente presentan fenotipos patológicos y conductuales inconsistentes, en parte debido a variaciones en los transgenes usados, inconsistencias en la inserción y la expresión de los transgenes y diferencias en los antecedentes genéticos de los ratones.290 Hasta 2024, se habían desarrollado 210 modelos transgénicos de roedores para estudiar la EA.291 Un análisis sobre la relevancia y la validez traslacional de los modelos de ratón describió las siguientes deficiencias: Algunos modelos transgénicos pueden presentar un fenotipo de enfermedad muy agresivo en comparación con la forma humana de la enfermedad… mientras que otros no demuestran aspectos de pérdida y disfunción neuronales… Resulta preocupante, además, el hecho de que los modelos murinos no suelen mostrar una pérdida neuronal significativa, incluso en presencia de depósitos de amiloides, y generan péptidos amiloides diferentes a los que se encuentran en el cerebro humano… En algunos casos, las fallas encontradas en los modelos animales transgénicos reflejan el hecho de que se basan en hipótesis y constructos usados para responderlas que son intrínsecamente erróneos; en otros casos, reflejan la falta de cuidado de los investigadores para garantizar las mejores prácticas en la reproducción y el uso de estos modelos. A pesar de sus limitaciones, estos modelos defectuosos han sido ampliamente adoptados y su relevancia se ha sobreestimado ante la ausencia de alternativas viables. Su validez solo se menciona superficialmente, mientras se consolidan como práctica habitual y se perpetúan, lo que ha conducido al área [de investigación] a un callejón sin salida.292 Las diferencias genéticas fundamentales dificultan aún más la traslación. Por ejemplo, “los modelos knock-in requieren la presencia de múltiples mutaciones de proteína precursora amiloide (APP) que no se encuentran en humanos”, la proteína T (o tau) murina difiere estructuralmente de la proteína T humana y “las sustituciones de aminoácidos clave hacen que la Aβ murina sea menos propensa a la agregación en comparación con su homóloga humana”.293 Estas diferencias hacen que los modelos animales de enfermedades neurodegenerativas sean engañosos y generen una pérdida de tiempo valioso: en el caso de un objetivo genético para la investigación de la EA previamente identificado como sobreexpresado en modelos de ratón, como era de esperar, no se encontró sobreexpresado en humanos en un reciente estudio post mortem.294 Para la EP, los estudios en primates no humanos no “constituyen una modalidad científica válida para comprender completamente la EP ni para desarrollar futuras estrategias terapéuticas de neuromodulación”.295 Como en gran parte de la investigación biomédica, los animales sufren enormemente cuando se usan para imitar enfermedades neurodegenerativas. En un análisis de las investigaciones publicadas sobre modelos animales de la EH, 51 estudios hacían referencia a experimentos “en los que se esperaba que los animales desarrollaran déficits motores tan graves que tendrían dificultades para comer y beber con normalidad”.296 Sin embargo, solo en tres de estos estudios se adaptó el área de confinamiento de los animales para facilitar la ingesta de comida y agua. El análisis concluyó que los experimentadores no están cumpliendo los principios de las 3R y ponen en peligro no solo el bienestar de los animales, sino la relevancia de sus estudios para la EH.297 Dadas las fallas de los experimentos en animales, la comunidad científica y las instancias decisorias han venido reconociendo la necesidad de contar con estrategias de investigación relevantes para los humanos. Tras una revisión de la investigación sobre la EA, un panel interdisciplinario recomendó reasignar la financiación previamente destinada a estudios en animales a técnicas más prometedoras, como los modelos de hiPSC derivadas de pacientes, la tecnología “ómica” (genómica, proteómica, etc.), los modelos in silico, la neuroimagen y los estudios epidemiológicos.298 Estos son algunos ejemplos de investigación de vanguardia y relevante para los humanos sobre enfermedades neurodegenerativas: Un equipo del Hospital Brigham and Women diferenció hiPSC en neuronas que desarrollan rápidamente inclusiones proteicas que imitan las que se encuentran en los cerebros de individuos que murieron con inclusionopatías. Con este método, se crearon más de 60 modelos celulares humanos que otros laboratorios pueden usar para estudiar enfermedades neurodegenerativas humanas.299 En la Universidad de Washington en St. Louis usaron células de pacientes con EA para desarrollar un modelo celular humano tridimensional relevante para la EA de inicio tardío (que representa el 95% de los casos). Este modelo permite estudiar la neurodegeneración asociada a la edad.300 Otro equipo de la misma institución realizó un estudio proteómico del líquido cefalorraquídeo de pacientes con EA para identificar biomarcadores que puedan detectarse décadas antes de que aparezcan los síntomas.301 Investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Barcelona desarrollaron un órgano en chip para evaluar la permeabilidad cerebral de los nanoterapéuticos y facilitar la investigación y la terapia personalizadas de la EA.302 En el Vienna BioCenter crearon un modelo in vitro del sistema dopaminérgico humano con ensambloides de mesencéfalo ventral-estriato-corteza para mejorar el estudio de los tratamientos celulares de la EP.303 Un equipo de la Universidad de Luxemburgo usó organoides y ensambloides humanos –incluidos los desarrollados con células de pacientes– para comprender las primeras fases de la EP y los factores que influyen en la susceptibilidad.304305 Emulate, Inc., con sede en Boston, diseñó un cerebro humano en chip que representa áreas afectadas por la EP, reproduce características de la enfermedad y puede usarse para identificar y probar nuevos objetivos de tratamiento.306 En Alemania, un equipo usó organoides cerebrales humanos para identificar un gen afectado en la EH que puede dañar el cerebro antes de que aparezcan los síntomas y que podría servir como foco para el desarrollo de medicamentos. Restaurar la función de este gen revirtió el fenotipo de la EH.307 En la Universidad de Florida Central usaron células de pacientes con ELA para desarrollar una unión neuromuscular específica de la enfermedad en chip y evaluaron los efectos de un compuesto en medidas funcionales clínicamente relevantes de la ELA.308 En otro estudio específico sobre pacientes, un equipo de la Universidad de Utrecht usó organoides cerebrales humanos para comprender mejor los cambios sinápticos en pacientes con ELA antes de la aparición de los síntomas.309 Durante décadas, los experimentadores han atormentado a monos, ratones, perros y otros animales en un esfuerzo por modelar estas enfermedades devastadoras. Sin embargo, dado que otros animales no desarrollan estas enfermedades neurodegenerativas humanas de forma natural, los experimentadores han manipulado los genomas para forzar síntomas moderados. Los resultados, tras décadas de pruebas, incluyen más de 100 medicamentos fallidos, un número incalculable de muertes de animales y el sufrimiento continuo de los humanos que viven con estas afecciones. Es preciso usar métodos relevantes para los humanos para ofrecerles alternativas efectivas a estos pacientes. Trastornos neuropsiquiátricos y neurodivergencia Al igual que muchos otros modelos animales de enfermedades humanas, aquellos usados en un intento de estudiar los trastornos neuropsiquiátricos humanos y la neurodivergencia carecen de validez de constructo porque los mecanismos fundamentales que crean los síntomas observados en animales son diferentes de los que causan el trastorno en humanos. También carecen de validez aparente porque los animales no pueden “recapitular características anatómicas, bioquímicas, neuropatológicas o conductuales importantes de una enfermedad humana”. 310 Por último, carecen de validez predictiva porque los resultados de los experimentos en animales no se traducen de forma confiable en resultados similares en humanos. Lee más+ Ningún modelo animal es capaz de reproducir todos los aspectos de un trastorno neuropsiquiátrico concreto. Además, los rasgos del comportamiento humano propios de estos trastornos no pueden producirse con precisión ni evaluarse adecuadamente en animales. Por ejemplo, los trastornos depresivos humanos se caracterizan, en parte, por sentimientos de tristeza y desesperanza o desesperación. En un esfuerzo por medir la “desesperación” en roedores, la prueba de comportamiento más usada es la de nado forzado, en la que se arroja una rata o un ratón en un recipiente con agua sin posibilidad de escapar ni de descansar fuera del agua. Los experimentadores interpretan erróneamente la cantidad de tiempo que el animal pasa nadando o luchando por escapar como una medida de la falta de desesperación del animal. Esta noción errónea se originó a partir de la observación de que el tiempo de nado y lucha podía prolongarse si se administraba algún tipo de antidepresivo humano al animal. Sin embargo, esta suposición ignora los numerosos falsos positivos y falsos negativos que produce la prueba. Como se ha debatido ampliamente en la bibliografía científica, el comportamiento de un animal en la prueba de nado forzado puede representar una adaptación evolutiva a la situación estresante y no debe usarse para determinar su estado de ánimo.311 La cepa del animal y muchas variaciones experimentales, como la profundidad del agua, las dimensiones del recipiente y la temperatura,3-6 pueden influir en los resultados.312313314315 Una neurocientífica de PETA y sus colaboradores han publicado artículos que llaman la atención sobre la falta de validez de la prueba de nado forzado para la evaluación de fármacos antidepresivos. Su estudio reveló que el uso de esta prueba por parte de las 15 empresas farmacéuticas más grandes del mundo no produjo ningún fármaco actualmente aprobado para el tratamiento de la depresión en humanos.316 Su trabajo también señala los pasos que los entes reguladores podrían adoptar para eliminar el uso de la prueba de nado forzado (y la prueba similar de suspensión por la cola) en la industria farmacéutica.317 Otras pruebas de comportamiento animal, como la de preferencia por la sacarosa para detectar la anhedonia,318319320 la de campo abierto y los laberintos elevados para detectar la ansiedad,321322 el enterramiento de canicas para detectar la compulsión323 y el estrés crónico impredecible para inducir psicopatologías324 presentan fallas similares. Dichas falencias han llevado a concluir que “algunos de estos ensayos deben suspenderse y dejarse en el pasado mientras buscamos estrategias mejores e innovadoras para medir resultados”.325 Una serie de análisis de citas bibliográficas sirvió para demostrar que los investigadores que estudian el trastorno depresivo mayor en humanos rara vez citan resultados de experimentos en ratas o monos, dos de las especies más usadas en este campo. En su lugar, se basan con mayor frecuencia en los resultados de investigaciones con células humanas y datos biológicos humano.326327328 Los experimentos en animales tampoco han contribuido al conocimiento clínico en la investigación de la depresión bipolar,329 y se han señalado como la principal causa del fracaso de los medicamentos en los ensayos clínicos neuroconductuales.330 A pesar de esto, miles de investigadores han seguido usando pruebas deficientes como la de nado forzado para sacar conclusiones erróneas sobre el estado de ánimo de un animal331 o los efectos potenciales de los compuestos en los trastornos depresivos humanos.332 Las enormes diferencias fisiológicas entre los humanos y otros animales contribuyen a la baja tasa de traslación. Por ejemplo, el gen que codifica la tirosina hidroxilasa, la enzima involucrada en la formación de dopamina, se regula de forma diferente en los humanos que en los ratones.333 La mala regulación de la tirosina hidroxilasa se ha visto implicada en varias enfermedades psiquiátricas, como el trastorno bipolar y la esquizofrenia. En un estudio publicado en Nature en2019, 64 investigadores analizaron los cerebros de ratones y humanos y encontraron diferencias sustanciales entre especies en los tipos de células cerebrales y las formas en que producen proteínas imprescindibles para la función neuropsiquiátrica. Los autores señalaron numerosos “fracasos en el uso del ratón para estudios preclínicos” debido a “tantas diferencias [entre especies] en la organización celular de la expresión génica”.334 Los roedores y los humanos también difieren en otras áreas críticas para la investigación neuropsiquiátrica, como la diversidad, la organización y el volumen de los tipos de células neuronales, los circuitos neuronales relevantes, el volumen de neurotransmisores disponibles en tipos celulares específicos y la disponibilidad y cinética de los receptores de neurotransmisores.335 Más allá de la falta de aplicabilidad, los modelos neuropsiquiátricos animales causan un inmenso sufrimiento. Para inducir la “depresión”, los experimentadores someten a los animales a un dolor incontrolable mediante descargas eléctricas o estresores crónicos, como inmovilizarlos durante largos períodos, negarles la comida o el agua, inclinar las jaulas, forzarlos a vivir en lechos mojados, sacudirlos o alterar sus ritmos circadianos. A menudo, se obliga a los animales a vivir completamente aislados de otros miembros de su especie, acosados y agredidos físicamente por otros animales, privados de cuidados parentales y sometidos a manipulaciones genéticas o quirúrgicas para inducirles un estado mental alterado o similar a la depresión. En este campo en particular, “es probable que los animales sean sometidos a procedimientos experimentales que no aportan el beneficio epistémico por el que los sacrificamos”.336 Los recursos financieros deben reorientarse hacia métodos experimentales relevantes, basados en la biología humana, incluidos los siguientes: Organoides cerebrales humanos: cultivos avanzados de células cerebrales humanas in vitro y 3D que reproducen la organización celular y las señales del tejido cerebral humano. Se han usado para estudiar los trastornos del estado de ánimo, las psicosis y la neurodivergencia.337338339340 Los organoides pueden combinarse para formar ensambloides autoorganizados que imitan interacciones complejas entre distintas partes del cerebro,341342 como el circuito córtico-estriatal-talámico-cortical y los ensambloides tálamo-corticales desarrollados recientemente por un equipo de la Universidad de Stanford para estudiar afecciones de neurodesarrollo humano como el autismo, el síndrome de Tourette y la esquizofrenia.343344 Investigadores de la Universidad de California en San Diego y de la Universidad de Massachusetts en Amherst están desarrollando organoides cerebrales para enfermedades específicas y aplicaciones terapéuticas a partir de células de pacientes con mutaciones genéticas vinculadas a trastornos neuropsiquiátricos.345346347 Investigación ómica: se está aplicando para comprender mejor los fundamentos de las afecciones neuropsiquiátricas humanas. El Consorcio PsychENCODE, una coalición de equipos multidisciplinarios, usa métodos de vanguardia para crear grandes bases de datos a partir de muestras de cerebro humano post mortem.348 Algunos equipos analizan los datos existentes para caracterizar las variantes genéticas relacionadas con estos trastornos.349 Imágenes cerebrales: técnicas como la magnetoencefalografía, la electroencefalografía de alta densidad, la espectroscopía de resonancia magnética, la morfometría basada en transporte y la resonancia magnética funcional, a menudo combinadas con el aprendizaje automático y la genómica, se están usando para estudiar las afecciones psiquiátricas humanas y la neurodivergencia directamente en personas que viven con estas condiciones.350351352353354 Estudios longitudinales: el seguimiento de los individuos durante períodos prolongados permite obtener información sobre los efectos de los estímulos ambientales, los antecedentes médicos y los acontecimientos vitales en la incidencia y la progresión de las afecciones del neurodesarrollo.355356 Ensayos clínicos in silico: se han usado modelos virtuales de pacientes para evaluar el potencial de medicamentos para afecciones como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y la esquizofrenia.357358 Dada la angustia que se causa a los animales y la inaplicabilidad de los resultados a los humanos, debería eliminarse el uso de animales en experimentos de neuropsiquiatría y neurodivergencia humanas. Los recursos financieros deben orientarse hacia la investigación basada en la biología humana, como los ejemplos citados anteriormente. Preparación ante una pandemia Decir que la pandemia del COVID-19 cambió la vida tal como la conocíamos es quedarse corto. Sin embargo, algo que se puede rescatar es su potencial para conducir a una era completamente nueva de investigación biomédica y desarrollo de vacunas. Para acelerar el desarrollo de la vacuna contra el COVID-19, tanto la FDA como los NIH autorizaron ensayos clínicos de vacunas en humanos sin exigir exhaustivas pruebas en animales previamente. En su lugar, las pruebas en humanos y animales se realizaron de forma paralela,359 un cambio que PETA instó a la FDA a extender a todos los fármacos nuevos en desarrollo (comunicación por correo electrónico, 5 de mayo de 2020, science.peta.org/wp-content/uploads/sites/6/2026/03/FDA_Commissioner_COVID-19_letter-20200505.pdf ). Lee más+ Aunque la urgencia fue un factor evidente en esta decisión, es esencial señalar que muchas especies no responden a la infección por SARS-CoV-2 de la misma manera que los humanos. Cuando The New York Times preguntó sobre los resultados aparentemente prometedores en macacos Rhesus, Malcolm Martin, virólogo de los NIH, “advirtió que los monos son diferentes de los humanos en aspectos importantes”.360 El entrevistador señaló que “los monos no vacunados en [el experimento] no desarrollaron ninguno de los síntomas graves que algunas personas presentan tras la infección por coronavirus; según Martin, solo “parece que estuvieran resfriados”.361 Incluso los ratones modificados genéticamente, a quienes se hace susceptibles a la enfermedad, solo muestran síntomas leves. Los ratones “humanizados” (diseñados para expresar factores inmunológicos humanos) no resuelven este problema, ya que “muchos factores humanos reaccionan de forma cruzada con células murinas, lo que puede causar cambios fenotípicos inesperados”.362 Con la pandemia de COVID-19 y los brotes de otras enfermedades infecciosas como la H5N1, se ha hecho más claro que la investigación sobre estas enfermedades y la preparación para afrontar pandemias potenciales deben priorizarse. Los métodos relevantes para los humanos pueden liderar este proceso. Muchos equipos científicos están usando métodos innovadores sin animales para estudiar los patógenos existentes y los que tienen potencial pandémico. Estos métodos incluyen organoides pulmonares e intestinales humanos, modelos de tejidos respiratorios humanos reconstruidos tridimensionalmente, muestras de tejidos orales humanos de voluntarios sanos, simulación computacional avanzada y supercomputadores, análisis genéticos humanos, ensayos clínicos de provocación en humanos, anticuerpos derivados de humanos y órganos en chips humanos que modelan los pulmones, la boca, los ojos, la nariz y los intestinos humanos. Se espera que los modelos humanos in vitro complejos, como los organoides y los órganos en chip, sean especialmente valiosos para la investigación de enfermedades infecciosas y el desarrollo de vacunas y medicamentos antivirales.363364365366367368 Estos son algunos ejemplos recientes: Se están usando organoides de pulmón y cerebro humanos para estudiar los mecanismos de infección por SARS-CoV-2, evaluar tratamientos potenciales e investigar los efectos del virus en el cerebro de individuos sanos y aquellos con comorbilidades.369370371372373 Un equipo japonés creó hígados en chip específicos de pacientes para explorar la disfunción hepática inducida por el SARS-CoV-2 y evaluar fármacos para tratarla.374 A través de células aisladas de tejido pulmonar humano, un equipo diseñó organoides pulmonares humanos para estudiar la replicación del virus H5N1, la supervivencia de las células huésped y las respuestas inmunitarias pulmonares a diferentes cepas virales.375 De acuerdo con un análisis reciente, “los sistemas microfisiológicos y los organoides ya se utilizan en la I+D farmacéutica porque están prefigurados para superar la brecha traslacional entre los sistemas modelo y los estudios clínicos”.376 El análisis concluyó que los sistemas complejos derivados de humanos, como los organoides y los sistemas microfisiológicos, serán esenciales para la investigación sobre la infección por filovirus y bornavirus en humanos, para los que “los modelos animales no pueden captar las correspondientes patogénesis y enfermedad en su totalidad”.377 El virus respiratorio sincitial se está estudiando con muestras ex vivo de pacientes para determinar por qué algunos tienen una reacción más grave a la infección378 y con organoides de vías respiratorias humanas para desarrollar y probar tratamientos con anticuerpos.379 Se ha estudiado a personas con síndromes posinfecciosos como el COVID prolongado y el síndrome de encefalomielitis miálgica/fatiga crónica mediante imágenes cerebrales, análisis de biopsias de piel, sangre y líquido cefalorraquídeo, seguimiento de la alimentación, el sueño y los parámetros cardíacos, entre otros, para determinar el fenotipo de estas afecciones, comprender cómo se producen y explorar posibles tratamientos.380 Se han utilizado herramientas in silico en estudios para identificar nuevos usos de medicamentos existentes para el tratamiento del COVID-19.381 Además de adoptar métodos sin animales para evaluar y desarrollar tratamientos, es aún más apremiante tomar medidas para prevenir la propagación de patógenos emergentes. Poner fin a la importación de especies silvestres hacia los laboratorios para su experimentación es un paso clave. Los macacos de cola larga y los macacos Rhesus son los primates no humanos más usados en experimentación, la especie de primate más comercializada y la que alberga el mayor volumen de posibles enfermedades zoonóticas.382383 Aunque los proveedores y compradores de primates dicen apoyar los esfuerzos para reducir el uso en la investigación de macacos capturados en la naturaleza, se ha revelado que los proveedores internacionales han etiquetado falsamente a estos animales como reproducidos en cautiverio y los han vendido a laboratorios.384 Esta práctica implica un riesgo de propagación de enfermedades y compromete los resultados de los experimentos realizados en dichos animales, cuyos antecedentes de salud se desconocen. Son comunes la captura y la importación de macacos provenientes de regiones donde es endémica la melioidosis, una enfermedad potencialmente mortal causada por Burkholderia pseudomallei. Aunque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC) exigen que los monos importados de estas regiones se sometan a una cuarentena obligatoria, la B. pseudomallei puede permanecer latente durante largos períodos y se han confinado animales en laboratorios cuando aún estaban infectados.385 También se han importado macacos que albergaban micobacterias causantes de tuberculosis.386387 Según los CDC, “en Estados Unidos, no existe un sistema centralizado para notificar TB en NHPs que no estén en cuarentena según lo exigido por los CDC (un mínimo de 31 días tras la importación). Por lo tanto, se desconoce qué tan frecuente es la TB en los NHP en Estados Unidos”.388 Acabar con el comercio mundial de monos para experimentación eliminaría un importante factor de riesgo en la propagación de enfermedades zoonóticas, reduciría la difusión de datos no confiables derivados de animales de origen desconocido y estimularía el avance hacia métodos de investigación relevantes para los humanos. Se trata de un paso crucial para proteger la salud pública y prevenir la próxima pandemia. Accidente cerebrovascular El accidente cerebrovascular (ACV), una enfermedad grave que afecta a los vasos sanguíneos del cerebro, es una de las principales causas de muerte y discapacidad en el continente americano.389 El ACV se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro, ya sea por un coágulo (ictus isquémico) o por la rotura de un vaso sanguíneo (ictus hemorrágico), lo que causa daños y la muerte de células cerebrales por falta de oxígeno. Tras un accidente cerebrovascular isquémico, la recanalización (restablecimiento del flujo sanguíneo al cerebro) es el único tratamiento inmediato disponible en la fase aguda.390 Cuando es posible, la terapia endovascular es el tratamiento estándar para el ictus isquémico, pero solo es eficaz en aproximadamente el 25% de los casos.391 Lee más+ A pesar de que más de mil medicamentos neuroprotectores han resultado prometedores en modelos animales, ninguno se ha traducido en tratamientos eficaces para el ACV en humanos.392 Nuestra comprensión de los procesos biológicos que promueven la recuperación de los humanos frente a un ACV sigue siendo limitada,393 y el desarrollo de modelos precisos del sistema nervioso central es un reto debido a la complejidad del cerebro humano. Los modelos animales actuales, que usan principalmente ratas, carecen de características humanas esenciales, difieren de los humanos en la recuperación del ACV y plantean problemas éticos.394395 Por ejemplo, el ictus isquémico suele presentarse en adultos mayores con comorbilidades, mientras que los experimentos se llevan a cabo predominantemente en animales jóvenes y sanos que, a menudo, muestran una recuperación espontánea.396 Las diferencias significativas en la composición del cerebro –como que la sustancia blanca constituya el 60% del cerebro humano, pero solo el 10% del cerebro de ratón–397 y las variaciones en la fisiología de la barrera hematoencefálica398399 desempeñan funciones cruciales en la patología del ACV. Además, las diferencias en la composición de los coágulos, la función neuronal y los procesos inflamatorios entre especies contribuyen aún más a la escasa traslación de los modelos animales en la investigación del ACV.400401402 Un análisis de 16 evaluaciones sistemáticas (que incluían 525 estudios diferentes) sobre intervenciones para el ACV humano probadas en modelos animales reveló que la eficacia de estos experimentos en animales había sido exagerada en aproximadamente un tercio de los estudios debido al sesgo de publicación (la propensión de los investigadores y las revistas científicas a publicar resultados que muestran conclusiones positivas y a omitir estudios con datos negativos o nulos). Los autores de este análisis, publicado en 2010, señalaron que “los participantes en ensayos clínicos pueden correr riesgos innecesarios si se ha exagerado la eficacia en animales”.403 El modelado in silico puede sustituir la experimentación animal en la investigación del ACV. Proyectos como IN-Silico trials for treatment of acute Ischemic STroke(INSIST) usan pacientes virtuales para simular tratamientos para el ACV y replican características clínicas, como las propiedades de los coágulos, las formas, estructuras y configuraciones espaciales de los vasos y los antecedentes médicos de los pacientes.404 Estos modelos, que permiten realizar pruebas virtuales de medicamentos y estudiar de manera detallada la trombosis y la perfusión cerebral en humanos, “tienen el potencial de conducir a un diseño más eficaz de los ensayos clínicos en humanos, reducir las pruebas en animales, disminuir los costos de desarrollo y acortar el tiempo de comercialización de nuevos productos médicos”.405 Un innovador ensayo in silico publicado en 2021 permitió predecir las respuestas al tratamiento del aneurisma mediante 164 pacientes virtuales con 82 anatomías únicas.406 Este modelo superó a los experimentos en animales e identificó nuevos factores de riesgo de fracaso del tratamiento en días en lugar de décadas. El modelado virtual también puede ayudar a tomar decisiones clínicas adaptadas al paciente en casos de ACV y otras afecciones neurológicas. Sin embargo, para hacer avanzar este campo, se necesita urgentemente que se regulen los ensayos in silico.407 También se están explorando nuevas tecnologías y métodos para fortalecer el proceso de recuperación mediante el uso de células madre para sustituir el tejido cerebral dañado.408 Recientemente, el tratamiento con células madre que usa médula ósea de pacientes o sangre de cordón umbilical alogénica ha mostrado mejores resultados neurológicos en ensayos clínicos.409410411412 En la investigación preclínica, el aislamiento de células madre humanas y de hiPSC ha avanzado el desarrollo de modelos humanos escalables en neurobiología.413414 Los sistemas innovadores en 3D, como los órganos en chip y los organoides cerebrales,415416 pueden imitar las complejas interacciones celulares y la fisiología in vivo mejor que los modelos animales, mientras que la impresión en 3D417 permite la creación de modelos detallados del sistema nervioso para pruebas preclínicas de medicamentos y aplicaciones clínicas. Es necesario comprender las interacciones celulares que influyen en la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, el edema cerebral y las respuestas neurovasculares en condiciones patológicas para modelar con precisión las respuestas isquémicas.Dado que estas interacciones afectan en última instancia los resultados del ACV, es esencial crear modelos realistas. La combinación de hiPSC con tecnologías avanzadas de cultivo celular ha permitido replicar características específicas del sistema nervioso humano. Por ejemplo, se desarrolló un modelo vascularizado mediante el cocultivo de esferoides vasculares y cerebrales generados por hiPSCs.418 En otro estudio sobre organoides cerebrales se observaron cambios morfológicos y sinápticos en células de microglía tras la exposición a un virus.419 Además, los modelos microfluídicos permiten el uso de células de pacientes y el monitoreo en tiempo real de la dinámica del cerebro humano, como la permeabilidad de la barrera hematoencefálica y las fuerzas hemodinámicas, que no son factibles en experimentos en otras especies. Los cortes cerebrales ex vivo son otro método valioso para estudiar el tejido cerebral humano, ya que preservan las propiedades in vivo, la organización espacial y las complejas redes de diversos tipos de células.420 En los últimos años, los sistemas in vitro para estudiar el ACV y el sistema nervioso humano han avanzado considerablemente y se han convertido en herramientas atractivas para estudiar la función del cerebro humano y mejorar las estrategias de tratamiento del ACV.421 Ahora que estas herramientas están disponibles, la comunidad científica debe adoptarlas y las agencias financiadoras deben apoyar este proceso. Trastorno por uso de sustancias Las características fundamentales de los animales no humanos los hacen inadecuados para el estudio de trastornos por uso de sustancias (TUS). En primer lugar, el uso y la dependencia de las drogas en humanos son experiencias enormemente complejas que han sido imposibles de imitar en animales en un entorno de laboratorio.422 Se ha argumentado que los intentos de modelar trastornos humanos como la adicción en animales no humanos, especialmente roedores, son “demasiado ambiciosos” y que la “‘validez’ de dichos modelos suele limitarse a similitudes superficiales, denominadas ‘validez aparente’, que reflejan fenómenos y procesos biológicos subyacentes bastante diferentes de la situación clínica”.423 Lee más+ [L]os modelos animales no pueden captar muchos aspectos clave de los trastornos cerebrales humanos que pueden ser causados por un TUS y suelen implicar la interacción de factores genéticos, de desarrollo y ambientales… Además, el estudio del cerebro en animales vivos implica técnicas invasivas que pueden afectar la salud y el comportamiento de los sujetos, confundiendo potencialmente los resultados… En consecuencia, es difícil extrapolar los resultados de la investigación a partir de modelos animales a tratamientos clínicos eficaces para los TUS debido a las diferencias… en los sistemas neurológicos entre los humanos y los modelos animales.424 Varios criterios diagnósticos del TUS son imposibles de modelar en animales, ya que requieren que el individuo autoinforme. Entre estos se incluyen “(i) el deseo subjetivo, (ii) tomar la sustancia en cantidades mayores o durante más tiempo de lo previsto y (iii) querer abandonar o reducir el uso de sustancias, pero no poder hacerlo”.425 En segundo lugar, las acciones farmacocinéticas de las drogas difieren entre especies. Por ejemplo, “el metabolismo de la MDMA y sus principales metabolitos es más lento en humanos que en ratas o monos, lo que podría permitir que los mecanismos neuroprotectores endógenos funcionen de forma particular a cada especie”.426 Las diferencias farmacocinéticas entre los humanos y los animales “modelo” probablemente explican por qué la neurotoxicidad observada en roedores tras la administración de MDMA no se ha observado en el ámbito clínico.427 Dado que la MDMA se está estudiando no solo por su uso ilegal como droga recreativa, sino por su posible uso terapéutico, es imprescindible conocer con exactitud su seguridad en humanos. En tercer lugar, las graves fallas en el diseño de los experimentos de uso de sustancias en animales sesgan la interpretación de sus resultados. A diferencia de los humanos, cuya experiencia con el TUS está determinada principalmente por la decisión individual de consumir una sustancia adictiva –a menudo, frente a otras alternativas gratificantes–, los animales confinados en laboratorios no suelen tener esta opción. Cuando la tienen, la mayoría elige una recompensa alternativa, como azúcar, en lugar de la droga.428 Esto es válido tanto para primates como para ratones y ratas. Incluso entre los animales con un historial de consumo excesivo de drogas, solo alrededor del 10% sigue autoadministrándose la droga cuando se le presenta otra opción gratificante.429 Un análisis sobre la “crisis de validación” de los modelos animales de drogadicción concluyó que no ofrecerles a los animales la posibilidad de elegir en estos experimentos plantea “serias dudas” sobre “la interpretación del uso de drogas en animales de experimentación”.430 El animal no humano ha sido calificado como el “colaborador más reacio” al estudiar el trastorno por consumo de alcohol, y se ha observado que tiene una “sobriedad con determinación” contra la que el experimentador debe luchar para superar “su fracaso constante a la hora de reproducir el consumo voluntario de etanol hasta el punto de la dependencia física”.431 Investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental de EE. UU. señalan que “es difícil argumentar que [la autoadministración de drogas por parte de roedores] modela realmente la compulsión, cuando la alternativa a la autoadministración es la soledad en una jaula del tamaño de una caja de zapatos”.432 A pesar de la gravedad del fenómeno de drogodependencia y sobredosis y de la prevalencia de la investigación sobre el TUS realizada en animales, las opciones de tratamiento disponibles para las personas adictas a los opiáceos, la nicotina y el alcohol son limitadas, y no existen tratamientos aprobados para los consumidores de marihuana o estimulantes, ni para aquellos que usan múltiples sustancias.433 El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EE. UU. ha señalado que las empresas farmacéuticas muestran poco interés en invertir en tratamientos para el TUS debido al estigma y la complejidad de la enfermedad.434435 Aunque los datos de los estudios en animales fueron considerados prometedores para ciertas clases de drogas y para prevenir recaídas, la mayoría de estos ha fracasado en los ensayos en humanos o no han sido bien tolerados por los participantes.436437 Algunos investigadores sostienen que “estos fracasos demuestran la incapacidad de los modelos animales para captar la compleja naturaleza de la adicción y su tratamiento”, y que “los hallazgos de los modelos animales de adicción han generado una percepción engañosa de la naturaleza de la conducta adictiva en humanos”.438 Los métodos de investigación no invasivos y basados en la biología humana están proporcionando respuestas a preguntas que son imposibles de resolver por medio de experimentos en animales. Investigadores de la Universidad Rutgers publicaron recientemente un artículo en el que señalan que el uso de hiPSC puede ofrecer una “oportunidad única para modelar trastornos neuropsiquiátricos como [los trastornos por consumo de alcohol] de una forma que… refleja fielmente los complejos contextos genéticos humanos. Las células neuronales específicas de cada paciente derivadas de células [madre pluripotentes inducidas] pueden usarse para el descubrimiento de fármacos y la medicina de precisión”.439 Estos son ejemplos de investigaciones innovadoras, sin animales y relevantes para los humanos sobre el TUS: Se están usando muestras humanas post mortem para modelar los cambios inducidos por el TUS en el cerebro y las células cerebrales. Por ejemplo, en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas y en la Escuela de Medicina Baylor se creó un novedoso modelo hiPSC de células progenitoras neuronales y neuronas a partir de células de piel humana post mortem, y se comparó directamente con tejido cerebral de los mismos donantes para modelar los cambios cerebrales inducidos por opiáceos.440 Un equipo de la Universidad de Heidelberg realizó un estudio epigenómico de tejido cerebral post mortem de individuos con trastorno por uso de cocaína para comprender cómo este trastorno altera la señalización sináptica y la neuroplasticidad.441 En la Universidad de Pensilvania se usaron conjuntos de datos genómicos en 3D para secuenciar más de 50 tipos de células humanas e identificar blancos genéticos y celulares subyacentes al TUS.442 Como parte del Programa Un Millón de Veteranos, un equipo estadounidense realizó un estudio multiómico con biología de sistemas para revelar blancos genéticos clave para desarrollar nuevos medicamentos para tratar el trastorno por uso de opiáceos.443 En la Universidad de Florida Central desarrollaron un modelo de hiPSC para estudiar el trastorno por uso de opiáceos y la depresión respiratoria que estos inducen, y combatir la crisis de sobredosis de estas sustancias.444 En la Universidad Estatal de Carolina del Norte cocultivaron neuronas humanas para formar ensambloides y entender las respuestas moleculares a la cocaína y la morfina en las células humanas.445 Los ensambloides y organoides derivados de humanos “muestran un potencial único para recapitular la respuesta a sustancias de un cerebro humano en desarrollo”446 y también serán útiles para estudiar la exposición a drogas en el útero. La investigación sobre las mejores formas de tratar el dolor humano es crucial para reducir la incidencia de los trastornos por uso de opiáceos y las recaídas. En Queen’s University Belfast usaron modelos neuronales humanos in vitro e in vivo para estudiar las bases moleculares de la modulación de la nocicepción en los nervios periféricos humanos.447 Empresas biotecnológicas como AxoSim y NETRI, entre otras, han desarrollado modelos neuronales humanos in vitro que pueden usarse para la investigación del dolor en humanos. Los recursos que actualmente se desperdician en el financiamiento de estudios ineficaces sobre el TUS en animales podrían, en su lugar, usarse para apoyar programas eficaces de prevención del uso de drogas, rehabilitación y salud mental. Salud de la mujer Además de los problemas de salud que las mujeres enfrentan independientemente de su sexo o género, hay condiciones relacionadas de forma estrecha con el ciclo reproductivo que pueden variar a lo largo de la vida.448 Aunque requieren atención urgente, la infertilidad, la endometriosis, la adenomiosis y los síntomas de la menopausia se han estudiado poco y la financiación en estas áreas de investigación ha sido insuficiente.449 Lee más+ Un obstáculo importante en el uso de otras especies para estudiar la salud de la mujer es la anatomía del aparato reproductor. Por ejemplo, los ratones tienen un sistema reproductor cerrado con oviductos enrollados firmemente que se abren hacia el espacio de la bolsa ovárica. En cambio, el aparato reproductor humano se abre hacia la cavidad peritoneal. Esto permite que las células endometriales que se desprenden durante la menstruación fluyan hacia atrás (menstruación retrógrada) hasta la cavidad peritoneal. Esta menstruación retrógrada está relacionada con la aparición y los síntomas de la endometriosis. “[D]esde una perspectiva morfogenética, el desarrollo del conducto de Müller difiere sustancialmente entre ratones y humanos”,450 lo cual resulta en las trompas de Falopio en humanos y en la vagina de Müller en ratones. La endometriosis y la adenomiosis son afecciones ginecológicas estrechamente relacionadas que causan dolor pélvico, abortos espontáneos e infertilidady afectan a alrededor del 10% de las mujeres.451452453 A pesar de haberse descrito por primera vez hace siglos, las importantes lagunas en el diagnóstico y el tratamiento de estas afecciones se deben a la comprensión limitada de los mecanismos subyacentes5 que se han investigado en modelos animales fallidos. Las lesiones propias de la endometriosis humana, que aún no están completamente caracterizadas, varían de forma significativa en ubicación, tamaño, color y profundidad.454 Además, estas lesiones tienen etiologías distintas que son imposibles de reproducir por completo en modelos animales, y el intento de imitarlas requiere métodos invasivos como injertos quirúrgicos e inyecciones intraperitoneales o de tejido aplicadas en el endometrio.455456 Estos métodos artificiales suelen causar contaminación celular con tejido no uterino e inflamación local en los animales.457 Los modelos de ratón transgénico de novo rara vez logran reproducir la endometriosis con éxito debido a los fenotipos letales comúnmente asociados con la eliminación de genes esenciales.8 Además, el largo período de latencia necesario para que se desarrolle la endometriosis –algo inalcanzable en especies de vida corta como los ratones– pone de manifiesto las limitaciones fundamentales de los modelos animales. El proceso de la menopausia y los síntomas asociados varían mucho de una mujer a otra y dependen de factores como la cantidad de óvulos restantes en los ovarios, el estilo de vida, la alimentación y el origen étnico.458459460 Durante la transición a la menopausia, las fluctuaciones en los niveles de estradiol durante la fase perimenopáusica pueden causar cambios fisiológicos, conductuales y neurológicos específicos, complejos y prolongados461 que los experimentos en animales no pueden replicar. El ciclo estral de otros primates y roedores difiere de forma considerable del ciclo menstrual humano.462 La gran mayoría de los animales no humanos no atraviesa la menopausia y sus patrones de fertilidad discrepan de forma significativa en comparación con los humanos. La fertilidad de los ratones empieza a disminuir a los 8 meses de vida,463 o cerca de una sexta parte de su longevidad potencial. En comparación con los humanos, el ciclo menstrual de otros primates y roedores varía en duración, fluctuación hormonal y las formas en que estas hormonas regulan el eje hipotalámico-hipofisario-gonadal.464465466 Dadas las numerosas limitaciones biológicas descritas anteriormente, los experimentadores intentan reproducir la menopausia y las lesiones uterinas en animales mediante métodos artificiales. La ovariectomía, o la extirpación quirúrgica de los ovarios, es el método estándar para crear estos síntomas en animales, pero el procedimiento es invasivo y clínicamente irrelevante para inducir la menopausia. La menopausia es una transición gradual (no un acontecimiento abrupto) y los animales no experimentan los mismos síntomas que los humanos, como la niebla mental o la liberación continua de andrógenos por parte de los ovarios.467 Otros modelos animales creados mediante la inducción química de la falla ovárica prematura pueden resultar en factores de confusión experimental, como discrepancias relacionadas con la dosis y la duración del tratamiento, el desarrollo de problemas neurológicos no relacionados,468 y la incapacidad de modelar respuestas a medicamentos que pueden revertir el fallo ovárico prematuro en humanos.469 En la mayoría de los experimentos se usan animales jóvenes, como monos tití de corta edad, cuya fisiología difiere drásticamente de la de los humanos en proceso de envejecimiento, a los que se pretende imitar. Los patrones genéticos del cerebro de estos animales no coinciden con los de los humanos en la transición menopáusica, lo que significa que no pueden replicar el deterioro cognoscitivo asociado con la fluctuación y pérdida de estrógeno durante este período.470 Para diseñar intervenciones más eficaces, es esencial comprender mejor los mecanismos biológicos humanos específicos que afectan la salud de la mujer y financiar las herramientas necesarias para esta investigación crucial y, a menudo, ignorada. El trabajo colectivo para la caracterización fenotípica de lesiones endometriales humanas y su almacenamiento en biobancos,471472 combinado con herramientas de aprendizaje automático que analizan datos de pacientes y dispositivos portátiles para identificar posibles factores de riesgo, puede generar datos que históricamente han sido difíciles de replicar mediante modelos in vitro más sencillos. Por ejemplo, se ha desarrollado un modelo predictivo unificado para el diagnóstico de la endometriosis a través de un conjunto de datos de más de 5000 mujeres. El modelo analizó más de 1000 variables, entre ellas el estilo de vida, las variantes genéticas y los antecedentes médicos.473 Las limitaciones de los experimentos en animales y los modelos in vitro tradicionales han impulsado el desarrollo de plataformas microfluídicas avanzadas que recapitulan con precisión el sistema reproductor humano,474 por ejemplo, la placenta humana en chip, que permite el estudio de la interfaz materno-fetal y las afecciones relacionadas con el embarazo,475476477 y protocolos estandarizados de hiPSC.478 Otro modelo multicelular vascularizado imita con eficacia las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual humano,479 lo que permite estudiar la permeabilidad del endometrio a los anticonceptivos y sirve como prueba de concepto para estudiar la implantación del embrión humano, que es imposible de reproducir en modelos animales. Los datos ultrasonográficos se han usado para construir un endometrio bioimpreso en 3D y diagnosticar anomalías uterinas congénitas.480 Recientemente, se ha publicado el Human Endometrial Cell Atlas como una nueva referencia para estudiar la transcriptómica endometrial y guiar el desarrollo de sistemas humanos in vitro.481 Destinar recursos a mejorar el servicio de salud en lugar de financiar modelos animales imprecisos tendría un gran impacto en las personas que requieren atención. Un estudio reciente concluyó que la interpretación errónea de los síntomas de la endometriosis contribuye en gran medida a retrasar su diagnóstico y propuso un enfoque integral que incluya capacitar a los médicos, ofrecer cursos especializados para estudiantes de medicina e integrar a otros profesionales de la salud en los procesos de diagnóstico y atención médica.482 El ciclo menstrual humano y el endometrio son dinámicos y únicos en cada individuo, lo quesubrayala necesidad de priorizar enfoques personalizados mediante modelos derivados de pacientes. Los métodos sin animales pueden revolucionar la investigación sobre la salud de la mujer, ya que brindan modelos más precisos para estudiar enfermedades, evaluar medicamentos y desarrollar intervenciones con medicina de precisión. Xenotransplantes A medida que crece la demanda de órganos, la idea alguna vez experimental de usar animales para trasplantes se ha convertido en una polémica apuesta por reproducir cerdos exclusivamente para la extracción de órganos, una práctica conocida como xenotrasplante. Existen múltiples formas de mejorar nuestro sistema actual para aumentar el acceso a órganos humanos viables sin xenotrasplantes. Lee más+ De acuerdo con la Red Unida para Compartir Órganos de EE. UU. (UNOS), a junio de 2025, cerca de 106 mil personas en dicho país esperaban un trasplante de órganos.483 En 2024, en México hubo cerca de 20 mil personas en lista de espera para un trasplante484 y en Colombia hubo más de 4000.485 A pesar de esta enorme y urgente necesidad, el sistema actual de gestión, extracción y transporte de órganos humanos es muy ineficiente. Los órganos humanos siguen siendo la opción más compatible y eficaz para los trasplantes, pero las ineficiencias del sistema hacen que se desechen muchos órganos viables. En lugar de recurrir a la ingeniería genética, la reproducción y el asesinato de cerdos para la extracción de órganos, habría que centrarse en perfeccionar los sistemas de obtención y trasplante de órganos en cada país. La creación de una red independiente de xenotrasplantes exigiría mecanismos públicos de supervisión y financiación considerables, lo que haría más complejo e ineficiente un sistema ya problemático. En su lugar, la solución más responsable y eficaz consiste en reforzar el proceso de donación de órganos humanos para garantizar que los pacientes reciban las mejores opciones posibles de trasplante. En EE. UU., la UNOS, que hasta hace poco era la única organización que gestionaba la obtención y el trasplante de órganos, ha enfrentado críticas por mala gestión durante décadas. En 2022, una investigación de la Comisión de Finanzas del Senado de EE. UU. reveló que, con frecuencia, los órganos obtenidos por la UNOS se perdían, dañaban, retrasaban o nunca se recogían.486 Un informe del mismo año, realizado por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE. UU., concluyó que el sistema de trasplantes de órganos en ese país es ineficaz, desigual e inconsistente y requiere mejoras significativas.487 El trasplante de órganos humanos es un recurso crucial que salva vidas y que, por su propia naturaleza, es escaso. Aún así, en 2022, por ejemplo, uno de cada cinco riñones y uno de cada diez hígados donados nunca se trasplantaron debido a estos problemas sistémicos.488 Además, el sistema actual de EE. UU. suele desperdiciar órganos ya disponibles. Un estudio de los trasplantes de riñón entre 2000 y 2015 encontró que, en casi 8.000 casos, se utilizó un riñón del donante mientras que el otro se descartó, a menudo, debido a pequeñas diferencias con respecto a los criterios ideales de donación.489 Estos riñones descartados probablemente funcionarían bien, en particular si se comparan con la diálisis a largo plazo.490 De acuerdo con Dalvin Roth, profesor de Stanford y Premio Nobel por su trabajo en programas de intercambio de riñones, los centros de trasplantes se ven presionados para rechazar riñones porque se les penaliza por trasplantes fallidos.491 Sin embargo, los centros de trasplantes no son penalizados por rechazar riñones.492 Este sistema perpetúa la escasez de órganos, ya que los riñones rechazados pueden no alcanzar un umbral poco realista. Teniendo en cuenta que la morbilidad y la mortalidad de la diálisis de larga duración son significativas, los trasplantes ofrecen muchas más ventajas a los pacientes.493 Reformar estos criterios podría aumentar considerablemente el número de riñones disponibles, entre otros órganos. Como respuesta a esto, en 2023 se aprobó la ley para garantizar la red de obtención y trasplante de órganos (Securing the U.S. Organ Procurement and Transplantation Network Act) para modernizar el sistema nacional de trasplantes.494 Esta legislación pretende garantizar que los pacientes reciban órganos humanos de alta calidad,495 en contraste con los órganos animales, que plantean riesgos de rechazo, infecciones zoonóticas y problemas éticos. Asimismo, en agosto de 2024, se anunció que la instancia que rige la política nacional de asignación de órganos se constituiría por separado y sería independiente de la UNOS,496 un paso fundamental para mejorar la eficiencia. Sin embargo, ya que los órganos humanos siguen siendo la mejor opción para las personas que necesitan un trasplante, se debe hacer mucho más para ampliar y mejorar el sistema para su obtención y trasplante. Los xenotrasplantes implican riesgos adicionales, como la transmisión de patógenos de animales a humanos, un fenómeno conocido como xenozoonosis. La FDA ha reconocido que se trata de un riesgo importante, sobre todo para los pacientes trasplantados que están inherente y médicamente inmunodeprimidos.497 Estas infecciones podrían propagarse a los contactos cercanos y a la comunidad en general, lo que plantea un dilema ético entre el deber de proteger la salud pública y la necesidad de proporcionar trasplantes de órganos a pacientes con insuficiencia terminal.10 A pesar de someter a los animales a ingeniería genética, de reproducirlos en instalaciones sin agentes patógenos y de practicarles pruebas para su detección, se han identificado el citomegalovirus y el roseolovirus porcinos, incluso después de la evaluación previa al trasplante.498 En mayo de 2022, el receptor de un trasplante de corazón de cerdo falleció dos meses después de su operación.499 La autopsia reveló que el corazón del cerdo era portador de citomegalovirus porcino no detectado y pudo haber contribuido a una muerte imprevista y prematura en un individuo inmunodeprimido.500 Históricamente, los estudios que involucraban órganos xenotrasplantados en participantes humanos vivos se aprobaban mediante el Protocolo de Acceso Expandido, conocido coloquialmente como uso compasivo, y aun este enfoque ha sido objeto de críticas. Algunos académicos han sostenido que la FDA hizo un uso indebido del acceso expandido en este contexto, ya que este programa nunca fue concebido para generar evidencia de seguridad o eficacia destinada a respaldar el inicio de un ensayo clínico.501 Sin embargo, desde febrero de 2025, la FDA ha permitido el uso de órganos xenotrasplantados en estudios clínicos bajo una solicitud de nuevo fármaco en investigación.502 Esta vía permite la realización de pruebas clínicas formales más allá del uso compasivo y refleja una transición hacia investigaciones estructuradas diseñadas para respaldar una posible aprobación regulatoria de los órganos xenotrasplantados como alternativa a los órganos humanos. En lugar de invertir en ensayos clínicos que exploran el xenotrasplante, deberían destinarse más recursos a otras estrategias para aumentar la disponibilidad de órganos humanos aptos para alotrasplantes. En 2025, la Administración de Recursos y Servicios de Salud de EE. UU. (HRSA) le solicitó a la Red de Obtención y Transplante de Órganos (OPTN) que propusiera una política para fortalecer el proceso de donación tras muerte circulatoria (DCD).503 Las futuras investigaciones sobre DCD deberían examinar cómo implementar prácticas que promuevan la transparencia y fortalezcan la confianza pública, favoreciendo en última instancia una mayor aceptación de la DCD como una estrategia ética y eficaz para incrementar la disponibilidad de órganos humanos. Además, deberían destinarse más recursos a la evaluación de tecnologías avanzadas de preservación de órganos, como la perfusión normotérmica ex vivo, con el fin de reducir las tasas de descarte de órganos y mejorar la función de los injertos después del trasplante. En enero de 2026, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. anunció nuevas convocatorias para equipos de investigación que utilizan tecnologías de bioimpresión y medicina regenerativa para crear órganos humanos personalizados y disponibles bajo demanda que no requieran medicamentos inmunosupresores.504 El objetivo de esta tecnología es utilizar las células del paciente o provenientes de un banco de células para producir rápidamente órganos de reemplazo inmunológicamente compatibles. Existe una gran expectativa de que esta tecnología permita ir más allá de considerar el xenotrasplante como una alternativa e incluso reducir la dependencia del sistema actual de alotrasplantes. Además de financiar investigaciones orientadas a identificar formas de aumentar la disponibilidad de órganos humanos, los gobiernos deberían implementar reformas sistemáticas para fortalecer su sistema actual de alotrasplantes. Por ejemplo, un estudio publicado en 2019 sugiere adoptar una política de “consentimiento presunto”, donde la donación de órganos es el “valor por defecto”, a menos que los individuos opten por no hacerlo, una práctica que ya ha aumentado las tasas de donación en países como Austria y Bélgica.505 En América Latina, el sistema de donación presunta existe en Argentina,506 Colombia,507 Chile,508 Perú509 y Uruguay.510 Asimismo, pueden implementarse políticas que priorizan un amplio acceso a órganos humanos y maximizan la eficiencia de sus sistemas de donación y trasplante de órganos,511 cuyo éxito radica en el compromiso gubernamental, un sistema de donación con consentimiento presunto, el fomento de una cultura de confianza en el sistema y el establecimiento de instituciones especializadas en múltiples niveles. Además, una compensación adecuada a los hospitales garantiza que las barreras financieras no obstaculicen la participación en el sistema.512 Estas medidas amplían el acceso a los órganos humanos y mejoran la eficiencia del sistema de trasplantes. Con un compromiso para mejorar los sistemas de donación de órganos, los legisladores y tomadores de decisiones pueden ampliar el acceso a órganos humanos que salvan vidas sin recurrir a los xenotrasplantes, una práctica arriesgada, innecesaria y con serias limitaciones éticas. ReferencIAS Wender RC, Brawley OW, Fedewa SA, Gansler T, Smith RA. A blueprint for cancer screening and early detection: advancing screening’s contribution to cancer control. CA Cancer J Clin. 2019;69(1):50-79. doi:10.3322/caac.21550 ↩︎Loud JT, Murphy J. Cancer screening and early detection in the 21st century. Semin Oncol Nurs. 2017;33(2):121-128. doi:10.1016/j.soncn.2017.02.002 ↩︎National Cancer Institute. Cancer statistics. Cancer.gov. May 9, 2024. Accessed October 1, 2024. https://www.cancer.gov/about-cancer/understanding/statistics ↩︎Chen SLF, Nøst TH, Botteri E, et al. Overall lifestyle changes in adulthood are associated with cancer incidence in the Norwegian Women and Cancer Study (NOWAC)—a prospective cohort study. BMC Public Health. 2023;23(1):633. doi:10.1186/s12889-023-15476-3 ↩︎Cronin KA, Scott S, Firth AU, et al. Annual report to the nation on the status of cancer, part 1: national cancer statistics. Cancer. 2022;128(24):4251-4284. doi:10.1002/cncr.34479 ↩︎Wong CH, Siah KW, Lo AW. Estimation of clinical trial success rates and related parameters. Biostatistics. 2019;20(2):273-286. doi:10.1093/biostatistics/kxx069 ↩︎Errington TM, Mathur M, Soderberg CK, et al. Investigating the replicability of preclinical cancer biology. Pasqualini R, Franco E, eds. eLife. 2021;10:e71601. doi:10.7554/eLife.71601 ↩︎Mak IW, Evaniew N, Ghert M. Lost in translation: animal models and clinical trials in cancer treatment. Am J Transl Res. 2014;6(2):114-118. ↩︎Cimons M, Getlin J, Maugh II T. Cancer drugs face long road from mice to men. Los Angeles Times. May 6, 1998. Accessed October 23, 2021. https://www.latimes.com/archives/la-xpm-1998-may-06-mn-46795-story.html. ↩︎Ormandy EH, Dale J, Griffin G. Genetic engineering of animals: ethical issues, including welfare concerns. Can Vet J. 2011;52(5):544-550. ↩︎Wewetzer H, Wagenknecht T, Bert B, Schönfelder G. The fate of surplus laboratory animals: minimizing the production of surplus animals has greatest potential to reduce the number of laboratory animals. EMBO Rep. 2023;24(3):e56551. doi:10.15252/embr.202256551 ↩︎Li Z, Zheng W, Wang H, et al. Application of animal models in cancer research: recent progress and future prospects. Cancer Manag Res. 2021;13:2455-2475. doi:10.2147/CMAR.S302565 ↩︎Zhou Y, Xia J, Xu S, et al. Experimental mouse models for translational human cancer research. Front Immunol. 2023;14. doi:10.3389/fimmu.2023.1095388 ↩︎Ben-David U, Ha G, Tseng YY, et al. Patient-derived xenografts undergo mouse-specific tumor evolution. Nat Genet. 2017;49:1567-1575. doi:10.1038/ng.3967 ↩︎Cheon DJ, Orsulic S. Mouse models of cancer. Annu Rev Pathol. 2011;6:95-119. doi:10.1146/annurev.pathol.3.121806.154244 ↩︎Ormandy et al., Genetic Engineering of Animals, 2011 ↩︎Romania P, Folgiero V, Nic M, et al. Advanced Non-Animal Models in Biomedical Research: Immuno-Oncology. Publications Office of the European Union; 2021:46. doi:10.2760/393670 ↩︎Tricinci O, De Pasquale D, Marino A, Battaglini M, Pucci C, Ciofani G. A 3D biohybrid real-scale model of the brain cancer microenvironment for advanced in vitro testing. Adv Mater Technol. 2020;5(10):2000540. doi:10.1002/admt.202000540 ↩︎Sun H, Sun L, Ke X, et al. Prediction of clinical precision chemotherapy by patient-derived 3D bioprinting models of colorectal cancer and its liver metastases. Adv Sci (Weinh). 2024;11(2):2304460. doi:10.1002/advs.202304460 ↩︎Asciak L, Gilmour L, Williams JA, et al. Investigating multi-material hydrogel three-dimensional printing for in vitro representation of the neo-vasculature of solid tumours: a comprehensive mechanical analysis and assessment of nitric oxide release from human umbilical vein endothelial cells. R Soc Open Sci. 2023;10(8):230929. doi:10.1098/rsos.230929 ↩︎Dey M, Kim MH, Dogan M, et al. Chemotherapeutics and CAR-T cell-based immunotherapeutics screening on a 3D bioprinted vascularized breast tumor model. Adv Funct Mater. 2022;32(52):2203966. doi:10.1002/adfm.202203966 ↩︎Polidoro MA, Ferrari E, Soldani C, et al. Cholangiocarcinoma-on-a-chip: a human 3D platform for personalised medicine. JHEP Report. 2024;6(1). doi:10.1016/j.jhepr.2023.100910 ↩︎Kim Y, Lee J, Lee S, Jung HI, Kwak B. Anisotropic tumor spheroid remission with binary tumor-microenvironment-on-a-chip. Biosens Bioelectron. 2024;243:115787. doi:10.1016/j.bios.2023.115787 ↩︎Sontheimer-Phelps A, Hassell BA, Ingber DE. Modelling cancer in microfluidic human organs-on-chips. Nat Rev Cancer. 2019;19(2):65-81. doi:10.1038/s41568-018-0104-6 ↩︎McAleer CW, Long CJ, Elbrecht D, et al. Multi-organ system for the evaluation of efficacy and off-target toxicity of anticancer therapeutics. Sci Transl Med. 2019;11(497):eaav1386. doi:10.1126/scitranslmed.aav1386 ↩︎Lim J, Rhee S, Choi H, et al. Engineering choroid plexus-on-a-chip with oscillatory flow for modeling brain metastasis. Mater Today Bio. 2023;22:100773. doi:10.1016/j.mtbio.2023.100773 ↩︎Millen R, De Kort WWB, Koomen M, et al. Patient-derived head and neck cancer organoids allow treatment stratification and serve as a tool for biomarker validation and identification. Med. 2023;4(5):290-310.e12. doi:10.1016/j.medj.2023.04.003 ↩︎Tan T, Mouradov D, Lee M, et al. Unified framework for patient-derived, tumor-organoid-based predictive testing of standard-of-care therapies in metastatic colorectal cancer. Cell Rep Med. 2023;4(12). doi:10.1016/j.xcrm.2023.101335 ↩︎Raffo-Romero A, Ziane-Chaouche L, Salomé-Desnoulez S, et al. A co-culture system of macrophages with breast cancer tumoroids to study cell interactions and therapeutic responses. Cell Rep Methods. 2024;4(6). doi:10.1016/j.crmeth.2024.100792 ↩︎Ethier SP, Guest ST, Garrett-Mayer E, et al. Development and implementation of the SUM breast cancer cell line functional genomics knowledge base. NPJ Breast Cancer. 2020;6(1):1-14. doi:10.1038/s41523-020-0173-z ↩︎Campbell P, Getz G, Korbel J, et al. Pan-cancer analysis of whole genomes. Nature. 2020;578:82-93. doi:10.1038/s41586-020-1969-6 ↩︎Dong X, Ding L, Thrasher A, et al. NetBID2 provides comprehensive hidden driver analysis. Nat Commun. 2023;14(1):2581. doi:10.1038/s41467-023-38335-6 ↩︎Yang H, Zhao L, Li D, et al. Subtype-WGME enables whole-genome-wide multi-omics cancer subtyping. Cell Rep Methods. 2024;4(6):100781. doi:10.1016/j.crmeth.2024.100781 ↩︎Meric-Bernstam F, Ford JM, O’Dwyer PJ, et al. National Cancer Institute Combination Therapy Platform Trial with Molecular Analysis for Therapy Choice (ComboMATCH). Clin Cancer Res. 2023;29(8):1412-1422. doi:10.1158/1078-0432.CCR-22-3334 ↩︎Landhuis E. Deep learning takes on tumours. Nature. 2020;580(7804):551-553. doi:10.1038/D41586-020-01128-8 ↩︎Acanda De La Rocha AM, Berlow NE, Fader M, et al. Feasibility of functional precision medicine for guiding treatment of relapsed or refractory pediatric cancers. Nat Med. 2024;30(4):990-1000. doi:10.1038/s41591-024-02848-4 ↩︎Meaney C, Das S, Colak E, Kohandel M. Deep learning characterization of brain tumours with diffusion weighted imaging. J Theor Biol. 2023;557:111342. doi:10.1016/j.jtbi.2022.111342 ↩︎Tan CL, Lindner K, Boschert T, et al. Prediction of tumor-reactive T cell receptors from scRNA-seq data for personalized T cell therapy. Nat Biotechnol. Published online 2024:1-9. doi:10.1038/s41587-024-02161-y ↩︎Jean-Quartier C, Jeanquartier F, Jurisica I, Holzinger A. In silico cancer research towards 3R. BMC Cancer. 2018;18(1):408. doi:10.1186/s12885-018-4302-0 ↩︎World Health Organization. Cardiovascular diseases. 2024. Accessed November 3, 2024. https://www.who.int/health-topics/cardiovascular-diseases ↩︎Joint Research Centre (European Commission). World Heart Day: Non-animal models as promising tools to fight cardiovascular diseases—European Commission. September 28, 2022. Accessed November 3, 2024. https://joint-research-centre.ec.europa.eu/jrc-news-and-updates/world-heart-day-non-animal-models-promising-tools-fight-cardiovascular-diseases-2022-09-28_en ↩︎Vyas MV, Gros R, Hackam DG. Translation of cardiovascular animal models to human randomized trials. Am J Cardiol. 2020;137:141. doi:10.1016/j.amjcard.2020.10.027 ↩︎Joint Research Centre, World Heart Day, 2022. ↩︎Zaragoza C, Gomez-Guerrero C, Martin-Ventura JL, et al. Animal models of cardiovascular diseases. J Biomed Biotechnol. 2011;2011(1):497841. doi:10.1155/2011/497841 ↩︎Gintant G, Sager PT, Stockbridge N. Evolution of strategies to improve preclinical cardiac safety testing. Nat Rev Drug Discov. 2016;15(7):457-471. doi:10.1038/nrd.2015.34 ↩︎Milani-Nejad N, Janssen PML. Small and large animal models in cardiac contraction research: advantages and disadvantages. Pharmacol Ther. 2014;141(3):235-249. doi:10.1016/j.pharmthera.2013.10.007 ↩︎Janssen PM, Elnakish MT. Modeling heart failure in animal models for novel drug discovery and development. Expert Opin Drug Discov. 2019;14(4):355. doi:10.1080/17460441.2019.1582636 ↩︎Zaragoza et al., Animal Models of Cardiovascular Diseases, 2011. ↩︎Chorro FJ, Such-Belenguer L, López-Merino V. Modelos animales de enfermedad cardiovascular. Rev Esp Cardiol. 2009;62(1):69-84. doi:10.1016/S0300-8932(09)70023-5 ↩︎Del Álamo JC, Lemons D, Serrano R, et al. High throughput physiological screening of iPSC-derived cardiomyocytes for drug development. Biochim Biophys Acta. 2016;1863(7 Pt B):1717-1727. doi:10.1016/j.bbamcr.2016.03.003 ↩︎Barter P, Rye KA. Cholesteryl ester transfer protein inhibition to reduce cardiovascular risk: where are we now? Trends Pharmacol Sci. 2011;32(12):694-699. doi:10.1016/j.tips.2011.07.004 ↩︎Celi S, Cioffi M, Capellini K, et al. Advanced Non-Animal Models in Biomedical Research: Cardiovascular Diseases. European Commission Joint Research Centre; 2022. doi:10.2760/94608 ↩︎World Health Organization. Cardiovascular diseases. 2024. Accessed November 3, 2024. https://www.who.int/health-topics/cardiovascular-diseases ↩︎van Doorn ECH, Amesz JH, Sadeghi AH, de Groot NMS, Manintveld OC, Taverne YJHJ. Preclinical models of cardiac disease: a comprehensive overview for clinical scientists. Cardiovasc Eng Tech. 2024;15(2):232-249. doi:10.1007/s13239-023-00707-w ↩︎Ho BX, Pang JKS, Chen Y, et al. Robust generation of human-chambered cardiac organoids from pluripotent stem cells for improved modelling of cardiovascular diseases. Stem Cell Res Ther. 2022;13(1):529. doi:10.1186/s13287-022-03215-1 ↩︎Yang J, Lei W, Xiao Y, et al. Generation of human vascularized and chambered cardiac organoids for cardiac disease modelling and drug evaluation. Cell Prolif. 2024;57(8):e13631. doi:10.1111/cpr.13631 ↩︎Song M, Choi DB, Im JS, et al. Modeling acute myocardial infarction and cardiac fibrosis using human induced pluripotent stem cell–derived multi-cellular heart organoids. Cell Death Dis. 2024;15(5):308. doi:10.1038/s41419-024-06703-9 ↩︎Li PR, Kiran Boilla S, Wang CH, et al. A self-driven, microfluidic, integrated-circuit biosensing chip for detecting four cardiovascular disease biomarkers. Biosens Bioelectron. 2024;249:115931. doi:10.1016/j.bios.2023.115931 ↩︎van Doorn et al., Preclinical Models of Cardiac Disease, 2024. ↩︎Williams K, Liang T, Massé S, et al. A 3-D human model of complex cardiac arrhythmias. Acta Biomaterialia. 2021;132:149-161. doi:10.1016/j.actbio.2021.03.004 ↩︎Dalal S, Goel P, Onyema EM, et al. Application of machine learning for cardiovascular disease risk prediction. Bhardwaj A, ed. Comput Intell Neurosci. 2023;2023(1):9418666. doi:10.1155/2023/9418666 ↩︎Baghdadi NA, Farghaly Abdelaliem SM, Malki A, Gad I, Ewis A, Atlam E. Advanced machine learning techniques for cardiovascular disease early detection and diagnosis. J Big Data. 2023;10(1):144. doi:10.1186/s40537-023-00817-1 ↩︎Pal M, Parija S, Panda G, Dhama K, Mohapatra RK. Risk prediction of cardiovascular disease using machine learning classifiers. Open Med (Wars). 2022;17(1):1100-1113. doi:10.1515/med-2022-0508 ↩︎Pičulin M, Smole T, Žunkovič B, et al. Disease progression of hypertrophic cardiomyopathy: modeling using machine learning. JMIR Med Inform. 2022;10(2):e30483. doi:10.2196/30483 ↩︎Margara F, Wang ZJ, Levrero-Florencio F, et al. In-silico human electro-mechanical ventricular modelling and simulation for drug-induced pro-arrhythmia and inotropic risk assessment. Prog Biophys Mol Biol. 2021;159:58-74. doi:10.1016/j.pbiomolbio.2020.06.007 ↩︎Milani-Nejad & Janssen, 2014 ↩︎van Doorn et al., Preclinical Models of Cardiac Disease, 2024 ↩︎Ram R. Extrapolation of animal research data to humans: an analysis of the evidence. In: Herrmann K, Jayne K, eds. Animal Experimentation: Working Towards a Paradigm Change. BRILL; 2019:341-375. doi:10.1163/9789004391192_016 ↩︎Whiting R, Sander E, Conway C, Vaughan TJ. In silico modelling of aortic valve implants—predicting in vitro performance using finite element analysis. J Med Eng Technol. 2022;46(3):220-230. doi:10.1080/03091902.2022.2026506 ↩︎Abbassy M, Ali MZ, Sharma RM, et al. Biosensors with left ventricular assist devices. Heart Fail Rev. 2024;29(5):957-967. doi:10.1007/s10741-024-10413-x ↩︎American Association for the Advancement of Blood & Biotherapies. Facts about cellular therapies. www.aabb.org. 2024. Accessed October 1, 2024. https://www.aabb.org/news-resources/resources/cellular-therapies/facts-about-cellular-therapies ↩︎American Society of Gene + Cell Therapy. Cell therapy basics. asgct.org. December 18, 2023. Accessed October 1, 2024. https://patienteducation.asgct.org/gene-therapy-101/cell-therapy-basics ↩︎American Association for the Advancement of Blood & Biotherapies, 2024 ↩︎Dey M, Kim MH, Dogan M, et al. Chemotherapeutics and CAR-T cell-based immunotherapeutics screening on a 3D bioprinted vascularized breast tumor model. Adv Funct Mater. 2022;32(52):2203966. doi:10.1002/adfm.202203966 ↩︎Ying Li CM, Li R, Drew P, et al. Clinical application of cytokine-induced killer (CIK) cell therapy in colorectal cancer: current strategies and future challenges. Cancer Treat Rev. 2024;122:102665. doi:10.1016/j.ctrv.2023.102665 ↩︎U.S. Food and Drug Administration. FDA approves first cellular therapy to treat patients with type 1 diabetes. FDA.gov. June 28, 2023. Accessed October 1, 2024. https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/fda-approves-first-cellular-therapy-treat-patients-type-1-diabetes ↩︎Thai VL, Ramos-Rodriguez DH, Mesfin M, Leach JK. Hydrogel degradation promotes angiogenic and regenerative potential of cell spheroids for wound healing. Mater Today Bio. 2023;22:100769. doi:10.1016/j.mtbio.2023.100769 ↩︎Harding J, Roberts RM, Mirochnitchenko O. Large animal models for stem cell therapy. Stem Cell Res Ther. 2013;4(2):23. doi:10.1186/scrt171 ↩︎Hu C, Liu M, Li Y, et al. Recent advances and future perspectives of CAR-T cell therapy in head and neck cancer. Front Immunol. 2023;14. doi:10.3389/fimmu.2023.1213716 ↩︎Kershaw MH, Westwood JA, Parker LL, et al. A phase I study on adoptive immunotherapy using gene-modified T cells for ovarian cancer. Clin Cancer Res. 2006;12(20):6106-6115. doi:10.1158/1078-0432.CCR-06-1183 ↩︎Lamers CHJ, Sleijfer S, Vulto AG, et al. Treatment of metastatic renal cell carcinoma with autologous T-lymphocytes genetically retargeted against carbonic anhydrase IX: first clinical experience. J Clin Oncol. 2006;24(13):e20-e22. doi:10.1200/JCO.2006.05.9964 ↩︎Seattle Children’s. Mouse model for CAR-T therapy. seattlechildrens.org. 2024. Accessed October 2, 2024. https://www.seattlechildrens.org/research/centers-programs/science-industry-partnerships/partnership-opportunities/cancer-mouse-model-for-car-t-therapy/ ↩︎Harding et al., 2013 ↩︎Kleiman RJ, Engle SJ. Human inducible pluripotent stem cells: realization of initial promise in drug discovery. Cell Stem Cell. 2021;28(9):1507-1515. doi:10.1016/j.stem.2021.08.002 ↩︎Cerneckis J, Cai H, Shi Y. Induced pluripotent stem cells (iPSCs): molecular mechanisms of induction and applications. Sig Transduct Target Ther. 2024;9(1):1-26. doi:10.1038/s41392-024-01809-0 ↩︎Maulana TI, Teufel C, Cipriano M, et al. Breast cancer-on-chip for patient-specific efficacy and safety testing of CAR-T cells. Cell Stem Cell. 2024;31(7):989-1002.e9. doi:10.1016/j.stem.2024.04.018 ↩︎Dees S, Ganesan R, Singh S, Grewal IS. Emerging CAR-T cell therapy for the treatment of triple-negative breast cancer. Mol Cancer Ther. 2020;19(12):2409-2421. doi:10.1158/1535-7163.MCT-20-0385 ↩︎Zaib T, Cheng K, Liu T, et al. Expression of CD22 in triple-negative breast cancer: a novel prognostic biomarker and potential target for CAR therapy. Int J Mol Sci. 2023;24(3):2152. doi:10.3390/ijms24032152 ↩︎Singh R, Gholipourmalekabadi M, Shafikhani SH. Animal models for type 1 and type 2 diabetes: advantages and limitations. Front Endocrinol (Lausanne). 2024;15:1359685. doi:10.3389/fendo.2024.1359685 ↩︎Pandey S, Chmelir T, Chottova Dvorakova M. Animal models in diabetic research—history, presence, and future perspectives. Biomedicines. 2023;11(10):2852. doi:10.3390/biomedicines11102852 ↩︎Kottaisamy CPD, Raj DS, Prasanth Kumar V, Sankaran U. Experimental animal models for diabetes and its related complications—a review. Lab Anim Res. 2021;37(1):23. doi:10.1186/s42826-021-00101-4 ↩︎Bunner AE, Chandrasekera PC, Barnard ND. Knockout mouse models of insulin signaling: relevance past and future. World J Diabetes. 2014;5(2):146-159. doi:10.4239/wjd.v5.i2.146 ↩︎Rogal J, Zbinden A, Schenke-Layland K, Loskill P. Stem-cell based organ-on-a-chip models for diabetes research. Adv Drug Deliv Rev. 2019;140:101-128. doi:10.1016/j.addr.2018.10.010 ↩︎Chandrasekera PC, Pippin JJ. Of rodents and men: species-specific glucose regulation and type 2 diabetes research. ALTEX. 2014;31(2):157-176. doi:10.14573/altex.1309231 ↩︎Wang B, P. CC, Pippin JJ. Leptin- and leptin receptor-deficient rodent models: relevance for human type 2 diabetes. Curr Diabetes Rev. 2014;10(2):131-145. doi:10.2174/1573399810666140508121012 ↩︎Singh et al., 2024 ↩︎Arndt T, Jörns A, Hedrich HJ, Lenzen S, Wedekind D. Variable immune cell frequencies in peripheral blood of LEW.1AR1-iddm rats over time compared to other congenic LEW strains. Clin Exp Immunol. 2014;177(1):168-178. doi:10.1111/cei.12323 ↩︎Mir-Coll J, Moede T, Paschen M, et al. Human islet microtissues as an in vitro and an in vivo model system for diabetes. Int J Mol Sci. 2021;22(4):1813. doi:10.3390/ijms22041813 ↩︎Joksimovic SL, Jevtovic-Todorovic V, Todorovic SM. The mechanisms of plasticity of nociceptive ion channels in painful diabetic neuropathy. Front Pain Res (Lausanne). 2022;3:869735. doi:10.3389/fpain.2022.869735 ↩︎Fitchett DH, Udell JA, Inzucchi SE. Heart failure outcomes in clinical trials of glucose-lowering agents in patients with diabetes. Eur J Heart Fail. 2017;19(1):43-53. doi:10.1002/ejhf.633 ↩︎Lieschke GJ, Currie PD. Animal models of human disease: zebrafish swim into view. Nat Rev Genet. 2007;8(5):353-367. doi:10.1038/nrg2091 ↩︎Covington BA, Chen W. Animal models for understanding the mechanisms of beta cell death during type 2 diabetes pathogenesis. Biomedicines. 2024;12(3):473. doi:10.3390/biomedicines12030473 ↩︎Inaishi J, Saisho Y. Ethnic similarities and differences in the relationship between beta cell mass and diabetes. J Clin Med. 2017;6(12):113. doi:10.3390/jcm6120113 ↩︎Kusuyama J, Alves-Wagner AB, Makarewicz NS, Goodyear LJ. Effects of maternal and paternal exercise on offspring metabolism. Nat Metab. 2020;2(9):858-872. doi:10.1038/s42255-020-00274-7 ↩︎Pandey et al., Animal Models in Diabetic Research, 2023 ↩︎Rogal et al., 2019 ↩︎Pandey et al., Animal Models in Diabetic Research, 2023 ↩︎Bunner et al., 2014 ↩︎Ali Z, Chandrasekera PC, Pippin JJ. Animal research for type 2 diabetes mellitus, its limited translation for clinical benefit, and the way forward. Altern Lab Anim. 2018;46(1):13-22. doi:10.1177/026119291804600101 ↩︎Petrosyan A, Cravedi P, Villani V, et al. A glomerulus-on-a-chip to recapitulate the human glomerular filtration barrier. Nat Commun. 2019;10(1):3656. doi:10.1038/s41467-019-11577-z ↩︎Perin L, Da Sacco S. Generation of a glomerular filtration barrier on a glomerulus-on-a-chip platform. Methods Mol Biol. 2022;2373:121-131. doi:10.1007/978-1-0716-1693-2_8 ↩︎Glieberman AL, Pope BD, Zimmerman JF, et al. Synchronized stimulation and continuous insulin sensing in a microfluidic human islet on a chip designed for scalable manufacturing. Lab Chip. 2019;19(18):2993-3010. doi:10.1039/C9LC00253G ↩︎Riyaphan J, Pham DC, Leong MK, Weng CF. In silico approaches to identify polyphenol compounds as α-glucosidase and α-amylase inhibitors against type-II diabetes. Biomolecules. 2021;11(12):1877. doi:10.3390/biom11121877 ↩︎Moinul M, Amin SA, Kumar P, et al. Exploring sodium glucose cotransporter (SGLT2) inhibitors with machine learning approach: a novel hope in anti-diabetes drug discovery. J Mol Graph Model. 2022;111:108106. doi:10.1016/j.jmgm.2021.108106 ↩︎Han K, Ma S, Sun J, et al. In silico modeling of patient-specific blood rheology in type 2 diabetes mellitus. Biophys J. 2023;122(8):1445-1458. doi:10.1016/j.bpj.2023.03.010 ↩︎Piersanti A, Pacini G, Tura A, D’Argenio DZ, Morettini M. An in-silico modeling approach to separate exogenous and endogenous plasma insulin appearance, with application to inhaled insulin. Sci Rep. 2024;14(1):10936. doi:10.1038/s41598-024-61293-y ↩︎Pandey et al., 2023 ↩︎Saiding Q, Ma J, Ke C, Cui W. From “organs on a chip” to “patient on a chip.” Innovation. 2022;3(5). doi:10.1016/j.xinn.2022.100282 ↩︎Rogal et al., 2019 ↩︎Tao T, Wang Y, Chen W, et al. Engineering human islet organoids from iPSCs using an organ-on-chip platform. Lab Chip. 2019;19(6):948-958. doi:10.1039/C8LC01298A ↩︎Rodríguez-Comas J, Ramón-Azcón J. Islet-on-a-chip for the study of pancreatic β-cell function. In vitro models. 2022;1(1):41-57. doi:10.1007/s44164-021-00005-6 ↩︎Abadpour S, Aizenshtadt A, Olsen PA, et al. Pancreas-on-a-chip technology for transplantation applications. Curr Diab Rep. 2020;20(12):72. doi:10.1007/s11892-020-01357-1 ↩︎Sokolowska P, Zukowski K, Janikiewicz J, Jastrzebska E, Dobrzyn A, Brzozka Z. Islet-on-a-chip: biomimetic micropillar-based microfluidic system for three-dimensional pancreatic islet cell culture. Biosens Bioelectron. 2021;183:113215. doi:10.1016/j.bios.2021.113215 ↩︎Kim M, Jang J. Construction of 3D hierarchical tissue platforms for modeling diabetes. APL Bioeng. 2021;5(4):041506. doi:10.1063/5.0055128 ↩︎Kottaisamy et al., 2021 ↩︎Antony JM, MacDonald KS. A critical analysis of the cynomolgus macaque, Macaca fascicularis, as a model to test HIV-1/SIV vaccine efficacy. Vaccine. 2015;33(27):3073-3083. doi:10.1016/j.vaccine.2014.12.004 ↩︎Centlivre M, Combadière B. New challenges in modern vaccinology. BMC Immunol. 2015;16(1):18. doi:10.1186/s12865-015-0075-2 ↩︎Haigwood NL. Update on animal models for HIV research. Eur J Immunol. 2009;39(8):1994-1999. doi:10.1002/eji.200939576 ↩︎Jülg B, Barouch DH. Novel immunological strategies for HIV-1 eradication. J Virus Erad. 2015;1(4):232-236. ↩︎Girard M, Habel A, Chanel C. New prospects for the development of a vaccine against human immunodeficiency virus type 1. An overview. Comptes Rendus de l’Académie des Sciences – Series III – Sciences de la Vie. 1999;322(11):959-966. doi:10.1016/S0764-4469(00)87193-0 ↩︎Hu SL. Non-human primate models for AIDS vaccine research. Curr Drug Targets Infect Disord. 2005;5(2):193-201. doi:10.2174/1568005054201508 ↩︎National Institute of Allergy and Infectious Diseases. History of HIV vaccine research. niaid.nih.gov. October 22, 2018. Accessed December 5, 2024. https://www.niaid.nih.gov/diseases-conditions/hiv-vaccine-research-history ↩︎PreEPVacc. HIV vaccines tested in PrEPVacc fail to reduce infections. July 23, 2024. Accessed October 18, 2024. https://www.prepvacc.org/news/hiv-vaccines-tested-in-prepvacc-fail-to-reduce-infections-23-july-news-release ↩︎Sekaly RP. The failed HIV Merck vaccine study: a step back or a launching point for future vaccine development? J Exp Med. 2008;205(1):7-12. doi:10.1084/jem.20072681 ↩︎Cohen J. “It’s sobering”: a once-exciting HIV cure strategy fails its test in people. Science. July 25, 2018. Accessed February 7, 2022. https://www.science.org/content/article/it-s-sobering-once-exciting-hiv-curestrategy-fails-its-test-people ↩︎Matthews H, Hanison J, Nirmalan N. “Omics”-informed drug and biomarker discovery: opportunities, challenges and future perspectives. Proteomes. 2016;4(3):28. doi:10.3390/proteomes4030028 ↩︎Haigwood, 2009 ↩︎Antony & MacDonald, 2015 ↩︎O’Dell R. Sickness and death at Mesa-area monkey farm threaten primate center viability. azcentral.com. October 5, 2021. Accessed March 2, 2022. https://www.peta.org/wp-content/uploads/2021/10/202110-04-Sickness-and-death-at-Mesa-area-monkey-farm-threaten-primate-center-viability.pdf ↩︎Rao M, Alving CR. Adjuvants for HIV vaccines. Curr Opin HIV AIDS. 2016;11(6):585-592. doi:10.1097/COH.0000000000000315 ↩︎Tonks A. Quest for the AIDS vaccine. BMJ. 2007;334(7608):1346-1348. doi:10.1136/bmj.39240.416968.AD ↩︎Kumar N, Chahroudi A, Silvestri G. Animal models to achieve an HIV cure. Curr Opin HIV AIDS. 2016;11(4):432-441. doi:10.1097/COH.0000000000000290 ↩︎Deeks HM, Walters RK, Hare SR, O’Connor MB, Mulholland AJ, Glowacki DR. Interactive molecular dynamics in virtual reality for accurate flexible protein-ligand docking. Paci E, ed. PLoS One. 2020;15(3):e0228461. doi:10.1371/journal.pone.0228461 ↩︎Baassi M, Moussaoui M, Soufi H, et al. Towards designing of a potential new HIV-1 protease inhibitor using QSAR study in combination with molecular docking and molecular dynamics simulations. Ghosh A, ed. PLoS One. 2023;18(4):e0284539. doi:10.1371/journal.pone.0284539 ↩︎Zhang YJ, Chen L, Xu J, et al. Evaluation of novel HIV-1 protease inhibitors with DRV-resistance by utilizing 3D-QSAR molecular docking and molecular dynamics simulation. New J Chem. 2022;46(45):21885-21897. doi:10.1039/D2NJ04492G ↩︎Wang R, Zheng Q. Multiple molecular dynamics simulations and energy analysis unravel the dynamic properties and binding mechanism of mutants HIV-1 protease with DRV and CA-p2. Microbiol Spectr. 2022;10(2):e0074821. doi:10.1128/spectrum.00748-21 ↩︎Saha I, Saffarian S. Dynamics of the HIV Gag lattice detected by localization correlation analysis and time-lapse iPALM. Biophys J. 2020;119(3):581-592. doi:10.1016/j.bpj.2020.06.023 ↩︎Xie G, Luo X, Ma T, et al. Characterization of HIV-induced remodeling reveals differences in infection susceptibility of memory CD4+ T cell subsets in vivo. Cell Rep. 2021;35(4):109038. doi:10.1016/J.CELREP.2021.109038/ATTACHMENT/DD9335E3-A2AE-4B21-B703-B888B3ACCC05/MMC1.PDF ↩︎Collora JA, Liu R, Pinto-Santini D, et al. Single-cell multiomics reveals persistence of HIV-1 in expanded cytotoxic T cell clones. Immunity. 2022;55(6):1013-1031.e7. doi:10.1016/j.immuni.2022.03.004 ↩︎Ma T, McGregor M, Giron L, et al. Single-cell glycomics analysis by CyTOF-Lec reveals glycan features defining cells differentially susceptible to HIV. eLife. 2022;11:e78870. doi:10.7554/eLife.78870 ↩︎Wang XM, Zhang JY, Xing X, et al. Global transcriptomic characterization of T cells in individuals with chronic HIV-1 infection. Cell Discov. 2022;8(1):29. doi:10.1038/s41421-021-00367-x ↩︎Galperin M, Farenc C, Mukhopadhyay M, et al. CD4 + T cell–mediated HLA class II cross-restriction in HIV controllers. Sci Immunol. 2018;3(24):eaat0687. doi:10.1126/sciimmunol.aat0687 ↩︎Claireaux M, Robinot R, Kervevan J, et al. Low CCR5 expression protects HIV-specific CD4+ T cells of elite controllers from viral entry. Nat Commun. 2022;13(1):521. doi:10.1038/s41467-022-28130-0 ↩︎Etemad B, Sun X, Li Y, et al. HIV post-treatment controllers have distinct immunological and virological features. Proc Natl Acad Sci USA. 2023;120(11):e2218960120. doi:10.1073/pnas.2218960120 ↩︎Real LM, Sáez ME, Corma-Gómez A, et al. A metagenome-wide association study of HIV disease progression in HIV controllers. iScience. 2023;26(7):107214. doi:10.1016/j.isci.2023.107214 ↩︎Kennedy BD, Blazkova J, Justement JS, et al. Comprehensive analysis of HIV reservoirs in elite controllers. J Clin Invest. 2023;133(3):e165446. doi:10.1172/JCI165446 ↩︎Shi Y, Su J, Chen R, et al. The role of innate immunity in natural elite controllers of HIV-1 infection. Front Immunol. 2022;13:780922. doi:10.3389/fimmu.2022.780922 ↩︎Cait J, Cait A, Scott RW, Winder CB, Mason GJ. Conventional laboratory housing increases morbidity and mortality in research rodents: results of a meta-analysis. BMC Biol. 2022;20(1):1-22. doi:10.1186/S12915-021-01184-0/TABLES/2 ↩︎Maulana TI, Kromidas E, Wallstabe L, et al. Immunocompetent cancer-on-chip models to assess immuno-oncology therapy. Adv Drug Deliv Rev. 2021;173:281-305. doi:10.1016/j.addr.2021.03.015 ↩︎Mestas J, Hughes CCW. Of mice and not men: differences between mouse and human immunology. J Immunol. 2004;172(5):2731-2738. doi:10.4049/jimmunol.172.5.2731 ↩︎Zschaler J, Schlorke D, Arnhold J. Differences in innate immune response between man and mouse. Crit Rev Immunol. 2014;34(5):433-454. ↩︎Johnson MD, Witherden DA, Havran WL. The role of tissue-resident T cells in stress surveillance and tissue maintenance. Cells. 2020;9(3):686. doi:10.3390/cells9030686 ↩︎Leukemia & Lymphoma Society. Understanding blood counts. LLS.org. Accessed October 3, 2024. https://www.lls.org/treatment/lab-and-imaging-tests/understanding-blood-counts ↩︎Provencher Bolliger A, Everds N, Zimmerman K, Moore D, Smith S, Barnhart K. Hematology of laboratory animals. In: Schalm’s Veterinary Hematology. Wiley-Blackwell; 2010:852-887 ↩︎Medetgul-Ernar K, Davis MM. Standing on the shoulders of mice. Immunity. 2022;55(8):1343-1353. doi:10.1016/j.immuni.2022.07.008 ↩︎Bjornson-Hooper ZB, Fragiadakis GK, Spitzer MH, et al. A comprehensive atlas of immunological differences between humans, mice, and non-human primates. Front Immunol. 2022;13. doi:10.3389/fimmu.2022.867015 ↩︎Leist M, Hartung T. Inflammatory findings on species extrapolations: humans are definitely no 70-kg mice. Arch Toxicol. 2013;87(4):563-567. doi:10.1007/s00204-013-1038-0 ↩︎Mestas & Hughes, 2004 ↩︎Bjornson-Hooper et al., 2022 ↩︎Gros P, Casanova JL. Reconciling mouse and human immunology at the altar of genetics. Ann Rev Immunol. 2023;41:39-71. doi:10.1146/annurev-immunol-101721-065201 ↩︎Béziat V, Rapaport F, Hu J, et al. Humans with inherited T cell CD28 deficiency are susceptible to skin papillomaviruses but are otherwise healthy. Cell. 2021;184(14):3812-3828.e30. doi:10.1016/j.cell.2021.06.004 ↩︎Eastwood D, Findlay L, Poole S, et al. Monoclonal antibody TGN1412 trial failure explained by species differences in CD28 expression on CD4+ effector memory T-cells. Br J Pharmacol. 2010;161(3):512-526. doi:10.1111/j.1476-5381.2010.00922.x ↩︎Wu HJ, Wu E. The role of gut microbiota in immune homeostasis and autoimmunity. Gut Microbes. 2012;3(1):4-14. doi:10.4161/gmic.19320 ↩︎Nguyen TLA, Vieira-Silva S, Liston A, Raes J. How informative is the mouse for human gut microbiota research? Dis Model Mech. 2015;8(1):1-16. doi:10.1242/dmm.017400 ↩︎Beresford-Jones BS, Forster SC, Stares MD, et al. The Mouse Gastrointestinal Bacteria Catalogue enables translation between the mouse and human gut microbiotas via functional mapping. Cell Host Microbe. 2022;30(1):124-138.e8. doi:10.1016/j.chom.2021.12.003 ↩︎Gros & Casanova, 2023 ↩︎Pulendran B, Davis MM. The science and medicine of human immunology. Science. 2020;369(6511):eaay4014. doi:10.1126/science.aay4014 ↩︎Pulendran & Davis, 2020 ↩︎Martin MD, Sompallae R, Winborn CS, Harty JT, Badovinac VP. Diverse CD8 T cell responses to viral infection revealed by the collaborative cross. Cell Rep. 2020;31(2). doi:10.1016/j.celrep.2020.03.072 ↩︎Ehling P, Meuth P, Eichinger P, et al. Human T cells in silico: modelling their electrophysiological behaviour in health and disease. J Theor Biol. 2016;404:236-250. doi:10.1016/j.jtbi.2016.06.001 ↩︎Cappuccio A, Tieri P, Castiglione F. Multiscale modelling in immunology: a review. Brief Bioinform. 2016;17(3):408-418. doi:10.1093/bib/bbv012 ↩︎Day JD, Metes DM, Vodovotz Y. Mathematical modeling of early cellular innate and adaptive immune responses to ischemia/reperfusion injury and solid organ allotransplantation. Front Immunol. 2015;6. doi:10.3389/fimmu.2015.00484 ↩︎Wagar LE, Salahudeen A, Constantz CM, et al. Modeling human adaptive immune responses with tonsil organoids. Nat Med. 2021;27(1):125-135. doi:10.1038/s41591-020-01145-0 ↩︎Halliley JL, Tipton CM, Liesveld J, et al. Long-lived plasma cells are contained within the CD19−CD38hiCD138+ subset in human bone marrow. Immunity. 2015;43(1):132-145. doi:10.1016/j.immuni.2015.06.016 ↩︎Shou Y, Johnson SC, Quek YJ, Li X, Tay A. Integrative lymph node–mimicking models created with biomaterials and computational tools to study the immune system. Mater Today Bio. 2022;14:100269. doi:10.1016/j.mtbio.2022.100269 ↩︎Wagar et al., 2021 ↩︎Gill US, Pallett LJ, Thomas N, et al. Fine needle aspirates comprehensively sample intrahepatic immunity. Gut. 2019;68(8):1493-1503. doi:10.1136/gutjnl-2018-317071 ↩︎Bergers LIJC, Reijnders CMA, van den Broek LJ, et al. Immune-competent human skin disease models. Drug Discov Today. 2016;21(9):1479-1488. doi:10.1016/j.drudis.2016.05.008 ↩︎Rudd KE, Johnson SC, Agesa KM, et al. Global, regional, and national sepsis incidence and mortality, 1990–2017: analysis for the Global Burden of Disease Study. Lancet. 2020;395(10219):200-211. doi:10.1016/S0140-6736(19)32989-7 ↩︎Liu V, Escobar GJ, Greene JD, et al. Hospital deaths in patients with sepsis from 2 independent cohorts. JAMA. 2014;312(1):90-92. doi:10.1001/jama.2014.5804 ↩︎Torio CM, Moore BJ. National inpatient hospital costs: the most expensive conditions by payer, 2013. In: Healthcare Cost and Utilization Project (HCUP) Statistical Briefs. Agency for Healthcare Research and Quality (U.S.); 2006. Accessed December 5, 2024. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK368492/ ↩︎Azevedo LCP, Cavalcanti AB, Lisboa T, et al. Sepsis is an important healthcare burden in Latin America: A call to action! A sepse é um grave problema de saúde na América Latina: uma chamada à ação!. Rev Bras Ter Intensiva. 2018;30(4):402-404. doi:10.5935/0103-507X.20180061 ↩︎Verma S. Laboratory animal models to mimic human sepsis: a review. Res Rev J Zool Sci. May 28, 2016. Accessed December 5, 2024. https://www.semanticscholar.org/paper/Laboratory-Animal-Models-to-Mimic-Human-Sepsis%3A-A-Verma/8d933dca987c3db1a9e29c960416b07a47b7105a ↩︎Seok J, Warren HS, Cuenca AG, et al. Genomic responses in mouse models poorly mimic human inflammatory diseases. Proc Natl Acad Sci U S A. 2013;110(9):3507-3512. doi:10.1073/pnas.1222878110 ↩︎Collins F. Of mice, men, and medicine. NIH. February 19, 2013. Accessed October 31, 2022. https://us.pagefreezer.com/en-US/wa/browse/c530da90-f454-461b-9a86-959c53acb16c?url=https:%2F%2Fdirectorsblog.nih.gov%2F2013%2F02%2F19%2Fof-mice-men-and-medicine%2F×tamp=2025-05-27T10:13:51Z ↩︎Collins, Of Mice, Men, and Medicine, 2013. ↩︎Esmon CT. Why do animal models (sometimes) fail to mimic human sepsis? Crit Care Med. 2004;32(5 Suppl):S219-222. doi:10.1097/01.ccm.0000127036.27343.48 ↩︎Rittirsch D, Hoesel LM, Ward PA. The disconnect between animal models of sepsis and human sepsis. J Leukoc Biol. 2007;81(1):137-143. doi:10.1189/jlb.0806542 ↩︎Buras JA, Holzmann B, Sitkovsky M. Animal models of sepsis: setting the stage. Nat Rev Drug Discov. 2005;4(10):854-865. doi:10.1038/nrd1854 ↩︎Nemzek JA, Hugunin KMS, Opp MR. Modeling sepsis in the laboratory: merging sound science with animal well-being. Comp Med. 2008;58(2):120-128. ↩︎Joffre J. Preclinical model in sepsis: should we abandon the CLP? J Inflamm Res. 2023;16:1757-1759. doi:10.2147/JIR.S415972 ↩︎Buras et al., Animal Models of Sepsis: Setting the Stage, 2005. ↩︎Redl H, Bahrami S. Large animal models: baboons for trauma, shock, and sepsis studies. Shock. 2005;24 Suppl 1:88-93. doi:10.1097/01.shk.0000191339.46777.63 ↩︎Fink MP. Animal models of sepsis. Virulence. 2014;5(1):143-153. doi:10.4161/viru.26083 ↩︎Hawash MBF, Sanz-Remón J, Grenier JC, et al. Primate innate immune responses to bacterial and viral pathogens reveals an evolutionary trade-off between strength and specificity. Proc Natl Acad Sci U S A. 2021;118(13):e2015855118. doi:10.1073/pnas.2015855118 ↩︎NIGMS. (2019). Priorities for sepsis research. Retrieved February 9, 2022 ↩︎NIGMS. (2019). Priorities for sepsis research. Retrieved February 9, 2022. ↩︎Hays A. Major health agency slashes funding for sepsis experiments on animals after push from PETA. PETA. June 18, 2024. Accessed December 5, 2024. https://www.peta.org/blog/major-health-agency-slashes-funding-for-sepsis-experiments-on-animals/ ↩︎NIGMS. (2019). Priorities for sepsis research. Retrieved February 9, 2022 ↩︎Lilley E, Armstrong R, Clark N, et al. Refinement of animal models of sepsis and septic shock. Shock. 2015;43(4):304-316. doi:10.1097/SHK.0000000000000318 ↩︎Li Y, Nie Y, Yang X, et al. Integration of Kupffer cells into human iPSC-derived liver organoids for modeling liver dysfunction in sepsis. Cell Rep. 2024;43(3):113918. doi:10.1016/j.celrep.2024.113918 ↩︎Yang Q, Langston JC, Prosniak R, et al. Distinct functional neutrophil phenotypes in sepsis patients correlate with disease severity. Front Immunol. 2024;15:1341752. doi:10.3389/fimmu.2024.1341752 ↩︎Yang X, Pu X, Xu Y, et al. A novel prognosis evaluation indicator of patients with sepsis created by integrating six microfluidic-based neutrophil chemotactic migration parameters. Talanta. 2024;281:126801. doi:10.1016/j.talanta.2024.126801 ↩︎Sakuma M, Wang X, Ellett F, et al. Microfluidic capture of chromatin fibres measures neutrophil extracellular traps (NETs) released in a drop of human blood. Lab Chip. 2022;22(5):936-944. doi:10.1039/d1lc01123e ↩︎Marik PE, Farkas JD. The changing paradigm of sepsis: early diagnosis, early antibiotics, early pressors, and early adjuvant treatment. Crit Care Med. 2018;46(10):1690-1692. doi:10.1097/CCM.0000000000003310 ↩︎Goh KH, Wang L, Yeow AYK, et al. Artificial intelligence in sepsis early prediction and diagnosis using unstructured data in healthcare. Nat Commun. 2021;12(1):711. doi:10.1038/s41467-021-20910-4 ↩︎Rosnati M, Fortuin V. MGP-AttTCN: An interpretable machine learning model for the prediction of sepsis. PLoS One. 2021;16(5):e0251248. doi:10.1371/journal.pone.0251248 ↩︎Honoré A, Forsberg D, Adolphson K, Chatterjee S, Jost K, Herlenius E. Vital sign-based detection of sepsis in neonates using machine learning. Acta Paediatr Oslo Nor 1992. 2023;112(4):686-696. doi:10.1111/apa.16660 ↩︎Sun B, Lei M, Wang L, et al. Prediction of sepsis among patients with major trauma using artificial intelligence: a multicenter validated cohort study. Int J Surg Lond Engl. Published online June 26, 2024. doi:10.1097/JS9.0000000000001866 ↩︎Gao J, Lu Y, Ashrafi N, Domingo I, Alaei K, Pishgar M. Prediction of sepsis mortality in ICU patients using machine learning methods. BMC Med Inform Decis Mak. 2024;24(1):228. doi:10.1186/s12911-024-02630-z ↩︎Hang Y, Qu H, Yang J, et al. Exploration of programmed cell death-associated characteristics and immune infiltration in neonatal sepsis: new insights from bioinformatics analysis and machine learning. BMC Pediatr. 2024;24(1):67. doi:10.1186/s12887-024-04555-y ↩︎Boussina A, Shashikumar SP, Malhotra A, et al. Impact of a deep learning sepsis prediction model on quality of care and survival. NPJ Digit Med. 2024;7(1):14. doi:10.1038/s41746-023-00986-6 ↩︎Giacobbe DR, Signori A, Del Puente F, et al. Early detection of sepsis with machine learning techniques: a brief clinical perspective. Front Med. 2021;8:617486. doi:10.3389/fmed.2021.617486 ↩︎Steinbach D, Ahrens PC, Schmidt M, et al. Applying machine learning to blood count data predicts sepsis with ICU admission. Clin Chem. 2024;70(3):506-515. doi:10.1093/clinchem/hvae001 ↩︎Peery AF, Murphy CC, Anderson C, et al. Burden and cost of gastrointestinal, liver, and pancreatic diseases in the United States: update 2024. Gastroenterology. 2025;168(5):1000-1024. doi:10.1053/j.gastro.2024.12.029 ↩︎Almario CV, Ballal ML, Chey WD, Nordstrom C, Khanna D, Spiegel BMR. Burden of gastrointestinal symptoms in the United States: results of a nationally representative survey of over 71,000 Americans. Am J Gastroenterol. 2018;113(11):1701-1710. doi:10.1038/s41395-018-0256-8 ↩︎Mayer EA, Bradesi S, Chang L, Spiegel BMR, Bueller JA, Naliboff BD. Functional GI disorders: from animal models to drug development. Gut. 2008;57(3):384-404. doi:10.1136/gut.2006.101675 ↩︎Sciascia Q, Daş G, Metges CC. REVIEW: The pig as a model for humans: effects of nutritional factors on intestinal function and health1. J Anim Sci. 2016;94(suppl_3):441-452. doi:10.2527/jas.2015-9788 ↩︎DeSesso JM, Jacobson CF. Anatomical and physiological parameters affecting gastrointestinal absorption in humans and rats. Food Chem Toxicol. 2001;39(3):209-228. doi:10.1016/S0278-6915(00)00136-8 ↩︎DeSesso & Jacobson, 2001 ↩︎Higashiyama H, Uemura M, Igarashi H, Kurohmaru M, Kanai‐Azuma M, Kanai Y. Anatomy and development of the extrahepatic biliary system in mouse and rat: a perspective on the evolutionary loss of the gallbladder. J Anat. 2018;232(1):134-145. doi:10.1111/joa.12707 ↩︎Gonzalez LM, Moeser AJ, Blikslager AT. Porcine models of digestive disease: the future of large animal translational research. Transl Res. 2015;166(1):12-27. doi:10.1016/j.trsl.2015.01.004 ↩︎Clifton P. Meal patterning in rodents: psychopharmacological and neuroanatomical studies. Neurosci Biobehav Rev. 2000;24(2):213-222. doi:10.1016/S0149-7634(99)00074-3 ↩︎Sciascia et al., The Pig as a Model for Humans, 2016. ↩︎Han A, Hudson-Paz C, Robinson BG, et al. Temperature-dependent differences in mouse gut motility are mediated by stress. Lab Anim. 2024;53(6):148-159. doi:10.1038/s41684-024-01376-5 ↩︎Harley ITW, Giles DA, Pfluger PT, et al. Differential colonization with segmented filamentous bacteria and Lactobacillus murinus do not drive divergent development of diet-induced obesity in C57BL/6 mice. Mol Metab. 2013;2(3):171-183. doi:10.1016/j.molmet.2013.04.004 ↩︎Sciascia et al., The Pig as a Model for Humans, 2016. ↩︎Belkaid Y, Hand TW. Role of the microbiota in immunity and inflammation. Cell. 2014;157(1):121-141. doi:10.1016/j.cell.2014.03.011 ↩︎Kriaa A, Mariaule V, De Rudder C, et al. From animal models to gut-on-chip: the challenging journey to capture inter-individual variability in chronic digestive disorders. Gut Microbes. 2024;16(1):2333434. doi:10.1080/19490976.2024.2333434 ↩︎Ramírez Aranda JM, Martínez Gutiérrez CM, Fuentes Ramírez MM, et al. Agregación familiar en el síndrome de colon irritable en pacientes mexicanos. Un estudio de casos y controles. Aten Primaria. 2024;56(2):102794. doi:10.1016/j.aprim.2023.102794 ↩︎Sciascia et al., The Pig as a Model for Humans, 2016 ↩︎Accarie A, Vanuytsel T. Animal models for functional gastrointestinal disorders. Front Psychiatry. 2020;11:509681. doi:10.3389/fpsyt.2020.509681 ↩︎Johnson AC, Farmer AD, Ness TJ, Greenwood‐Van Meerveld B. Critical evaluation of animal models of visceral pain for therapeutics development: a focus on irritable bowel syndrome. Neurogastroenterol Motil. 2020;32(4):e13776. doi:10.1111/nmo.13776 ↩︎Weisman MH, Oleg S, Seok Kim H, Hou JK, Miller FW, Dillon CF. Inflammatory bowel disease prevalence: surveillance data from the U.S. National Health and Nutrition Examination Survey. Prev Med Rep. 2023;33:102173. doi:10.1016/j.pmedr.2023.102173 ↩︎. Lewis JD, Parlett LE, Jonsson Funk ML, et al. Incidence, prevalence, and racial and ethnic distribution of inflammatory bowel disease in the United States. Gastroenterology. 2023;165(5):1197-1205.e2. doi:10.1053/j.gastro.2023.07.003 ↩︎Flynn S, Eisenstein S. Inflammatory bowel disease presentation and diagnosis. Surg Clin North Am. 2019;99(6):1051-1062. doi:10.1016/j.suc.2019.08.001 ↩︎Baydi Z, Limami Y, Khalki L, et al. An update of research animal models of inflammatory bowel disease. Chiba T, ed. Sci World J. 2021;2021:1-12. doi:10.1155/2021/7479540 ↩︎Pizarro TT, Stappenbeck TS, Rieder F, et al. Challenges in IBD research: preclinical human IBD mechanisms. Inflamm Bowel Dis. 2019;25(Suppl 2):S5-S12. doi:10.1093/ibd/izz075 ↩︎Hueber W, Sands BE, Lewitzky S, et al. Secukinumab, a human anti-IL-17A monoclonal antibody, for moderate to severe Crohn’s disease: unexpected results of a randomised, double-blind placebo-controlled trial. Gut. 2012;61(12):1693-1700. doi:10.1136/gutjnl-2011-301668 ↩︎Targan SR, Feagan B, Vermeire S, et al. A randomized, double-blind, placebo-controlled phase 2 study of Brodalumab in patients with moderate-to-severe Crohn’s disease. Am J Gastroenterol. 2016;111(11):1599-1607. doi:10.1038/ajg.2016.298 ↩︎Pizarro et al., 2019 ↩︎Verstockt B, Salas A, Sands BE, et al. IL-12 and IL-23 pathway inhibition in inflammatory bowel disease. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2023;20(7):433-446. doi:10.1038/s41575-023-00768-1 ↩︎Lewis JD, Chen EZ, Baldassano RN, et al. Inflammation, antibiotics, and diet as environmental stressors of the gut microbiome in pediatric Crohn’s disease. Cell Host Microbe. 2015;18(4):489-500. doi:10.1016/j.chom.2015.09.008 ↩︎Trapecar M, Communal C, Velazquez J, et al. Gut-liver physiomimetics reveal paradoxical modulation of IBD-related inflammation by short-chain fatty acids. Cell Syst. 2020;10(3):223-239.e9. doi:10.1016/j.cels.2020.02.008 ↩︎Stankey CT, Bourges C, Haag LM, et al. A disease-associated gene desert directs macrophage inflammation through ETS2. Nature. 2024;630(8016):447-456. doi:10.1038/s41586-024-07501-1 ↩︎Lanik WE, Luke CJ, Nolan LS, et al. Microfluidic device facilitates in vitro modeling of human neonatal necrotizing enterocolitis–on-a-chip. JCI Insight. 2023;8(8):e146496. doi:10.1172/jci.insight.146496 ↩︎IBDMDB Investigators, Lloyd-Price J, Arze C, et al. Multi-omics of the gut microbial ecosystem in inflammatory bowel diseases. Nature. 2019;569(7758):655-662. doi:10.1038/s41586-019-1237-9 ↩︎Chakravarti D, Lee R, Multani AS, et al. Telomere dysfunction instigates inflammation in inflammatory bowel disease. Proc Natl Acad Sci U S A. 2021;118(29):e2024853118. doi:10.1073/pnas.2024853118 ↩︎Lee A. Animal models of gastroduodenal ulcer disease. Best Pract Res Clin Gastroenterol. 2000;14(1):75-96. doi:10.1053/bega.2000.0060 ↩︎Kazachkov M, Marcus M, Vaynblat M, Nino G, Pagala M. The effect of surgically created gastroesophageal reflux on intrapleural pressures in dogs. Transl Res. 2008;151(6):315-321. doi:10.1016/j.trsl.2008.04.005 ↩︎Hu Y, Xu X, Chen S, et al. Laryngoscopy findings and histological results in a rabbit gastroesophageal reflux model. Eur Arch Otorhinolaryngol. 2012;269(8):1939-1944. doi:10.1007/s00405-012-1968-9 ↩︎Kanai S, Mukaisho K, Yoshida S, Taniura N, Sugihara H. Host factors influence Barrett’s carcinogenesis: findings from a mouse gastroduodenal reflux model. Esophagus. 2019;16(3):264-271. doi:10.1007/s10388-019-00660-5 ↩︎He J, Fang Y, Chen X. Surgical models of gastroesophageal reflux with mice. J Vis Exp. 2015;(102):e53012. doi:10.3791/53012 ↩︎Akhtar AZ, Pippin JJ, Sandusky CB. Animal models in spinal cord injury: a review. Rev Neurosci. 2008;19(1):47-60. doi:10.1515/REVNEURO.2008.19.1.47 ↩︎Angius D, Wang H, Spinner RJ, Gutierrez-Cotto Y, Yaszemski MJ, Windebank AJ. A systematic review of animal models used to study nerve regeneration in tissue-engineered scaffolds. Biomaterials. 2012;33(32):8034-8039. doi:10.1016/j.biomaterials.2012.07.056 ↩︎Akhtar AZ, Pippin JJ, Sandusky CB. Animal studies in spinal cord injury: a systematic review of methylprednisolone. Altern Lab Anim. 2009;37(1):43-62. doi:10.1177/026119290903700108 ↩︎Kaplan HM, Mishra P, Kohn J. The overwhelming use of rat models in nerve regeneration research may compromise designs of nerve guidance conduits for humans. J Mater Sci: Mater Med. 2015;26(8):226. doi:10.1007/s10856-015-5558-4 ↩︎Gliksten L, Yip PK. Current spinal cord injury animal models are too simplistic for clinical translation. J Exp Neurol. 2023;4(1):6-10. doi:10.33696/Neurol.4.068 ↩︎Kaplan HM, et al. (2015). Rat models may limit human nerve conduit design. J Mater Sci Mater Med, 26(8), 226. ↩︎Cheriyan T, Ryan DJ, Weinreb JH, et al. Spinal cord injury models: a review. Spinal Cord. 2014;52(8):588-595. doi:10.1038/sc.2014.91 ↩︎Cheriyan T, et al. (2014). Spinal cord injury models. Spinal Cord, 52(8), 588–595. ↩︎Mobini S, Song YH, McCrary MW, Schmidt CE. Advances in ex vivo models and lab-on-a-chip devices for neural tissue engineering. Biomaterials. 2019;198:146-166. doi:10.1016/J.BIOMATERIALS.2018.05.012 ↩︎Mobini S, et al. (2019). Ex vivo models and lab-on-a-chip for neural tissue engineering. Biomaterials, 198, 146–166. ↩︎Zhuang P, Sun AX, An J, Chua CK, Chew SY. 3D neural tissue models: from spheroids to bioprinting. Biomaterials. 2018;154:113-133. doi:10.1016/J.BIOMATERIALS.2017.10.002 ↩︎Angius D, et al. (2012). Animal models for nerve regeneration in tissue-engineered scaffolds. Biomaterials, 33(32), 8034–8039. ↩︎Beltrán SM, Bobo J, Habib A, et al. Characterization of neural mechanotransduction response in human traumatic brain injury organoid model. Sci Rep. 2023;13(1):13536. doi:10.1038/s41598-023-40431-y ↩︎Xue W, Li B, Liu H, et al. Generation of dorsoventral human spinal cord organoids via functionalizing composite scaffold for drug testing. iScience. 2023;26(1):105898. doi:10.1016/j.isci.2022.105898 ↩︎Shrirao AB, Kung FH, Omelchenko A, et al. Microfluidic platforms for the study of neuronal injury in vitro. Biotechnol Bioeng. 2018;115(4):830. doi:10.1002/BIT.26519 ↩︎Amirifar L, Shamloo A, Nasiri R, et al. Brain-on-a-chip: recent advances in design and techniques for microfluidic models of the brain in health and disease. Biomaterials. 2022;285:121531. doi:10.1016/j.biomaterials.2022.121531 ↩︎Pan X, Li J, Li W, et al. Axons-on-a-chip for mimicking non-disruptive diffuse axonal injury underlying traumatic brain injury. Lab Chip. 2022;22(23):4541-4555. doi:10.1039/D2LC00730D ↩︎Mobini S, et al. (2019). Ex vivo models and lab-on-a-chip for neural tissue engineering. Biomaterials, 198, 146–166. ↩︎Potashkin JA, Blume SR, Runkle NK. Limitations of animal models of Parkinson′s disease. Parkinsons Dis. 2011;2011(1):658083. doi:10.4061/2011/658083 ↩︎Cummings JL, Morstorf T, Zhong K. Alzheimer’s disease drug-development pipeline: few candidates, frequent failures. Alzheimers Res Ther. 2014;6(4):37. doi:10.1186/alzrt269 ↩︎Mullane K, Williams M. Preclinical models of Alzheimer’s disease: relevance and translational validity. Curr Protoc Pharmacol. 2019;84(1):e57. doi:10.1002/cpph.57 ↩︎Burke JF, Kerber KA, Langa KM, Albin RL, Kotagal V. Lecanemab: looking before we leap. Neurology. 2023;101(15):661-665. doi:10.1212/WNL.0000000000207505 ↩︎Høilund-Carlsen PF, Alavi A, Barrio JR, et al. Donanemab, another anti-Alzheimer’s drug with risk and uncertain benefit. Ageing Res Rev. 2024;99:102348. doi:10.1016/j.arr.2024.102348 ↩︎Burns TC, Li MD, Mehta S, Awad AJ, Morgan AA. Mouse models rarely mimic the transcriptome of human neurodegenerative diseases: a systematic bioinformatics-based critique of preclinical models. Eur J Pharmacol. 2015;759:101-117. doi:10.1016/j.ejphar.2015.03.021 ↩︎Lane E, Dunnett S. Animal models of Parkinson’s disease and L-dopa induced dyskinesia: how close are we to the clinic? Psychopharmacology (Berl). 2008;199(3):303-312. doi:10.1007/s00213-007-0931-8 ↩︎Granzotto A, Vissel B, Sensi SL. Lost in translation: inconvenient truths on the utility of mouse models in Alzheimer’s disease research. Behrens TE, ed. eLife. 2024;13:e90633. doi:10.7554/eLife.90633 ↩︎Ehrnhoefer DE, Butland SL, Pouladi MA, Hayden MR. Mouse models of Huntington disease: variations on a theme. Dis Model Mech. 2009;2(3-4):123-129. doi:10.1242/dmm.002451 ↩︎Aghaizu ND, Jolly S, Samra SK, et al. Microglial expression of the Wnt signaling modulator DKK2 differs between human Alzheimer’s disease brains and mouse neurodegeneration models. eNeuro. 2023;10(1). doi:10.1523/ENEURO.0306-22.2022 ↩︎Menache A, Beuter A. Lessons from the analysis of non-human primates for understanding human aging and neurodegenerative diseases. Front Hum Neurosci. 2016;10. doi:10.3389/fnhum.2016.00033 ↩︎ Olsson IAS, Hansen AK, Sandøe P. Animal welfare and the refinement of neuroscience research methods—a case study of Huntington’s disease models. Lab Anim. 2008;42(3):277-283. doi:10.1258/la.2008.007147 ↩︎Pistollato F, Ohayon EL, Lam A, et al. Alzheimer disease research in the 21st century: past and current failures, new perspectives and funding priorities. Oncotarget. 2016;7(26):38999-39016. doi:10.18632/oncotarget.9175 ↩︎Shrirao AB, Kung FH, Omelchenko A, et al. Microfluidic platforms for the study of neuronal injury in vitro. Biotechnol Bioeng. 2018;115(4):830. doi:10.1002/BIT.26519 ↩︎Amirifar L, et al. (2022). Brain-on-a-chip advances for microfluidic brain models. Biomaterials, 285, 121531. ↩︎Amirifar L, Shamloo A, Nasiri R, et al. Brain-on-a-chip: recent advances in design and techniques for microfluidic models of the brain in health and disease. Biomaterials. 2022;285:121531. doi:10.1016/j.biomaterials.2022.121531 ↩︎Pan X, Li J, Li W, et al. Axons-on-a-chip for mimicking non-disruptive diffuse axonal injury underlying traumatic brain injury. Lab Chip. 2022;22(23):4541-4555. doi:10.1039/D2LC00730D ↩︎Lam I, Ndayisaba A, Lewis AJ, et al. Rapid iPSC inclusionopathy models shed light on formation, consequence, and molecular subtype of α-synuclein inclusions. Neuron. 2024;112(17):2886-2909.e16. doi:10.1016/j.neuron.2024.06.002 ↩︎Sun Z, Kwon JS, Ren Y, et al. Modeling late-onset Alzheimer’s disease neuropathology via direct neuronal reprogramming. Science. 2024;385(6708):adl2992. doi:10.1126/science.adl2992 ↩︎Shen Y, Timsina J, Heo G, et al. CSF proteomics identifies early changes in autosomal dominant Alzheimer’s disease. Cell. 2024;187(22):6309-6326.e15. doi:10.1016/j.cell.2024.08.049 ↩︎Palma-Florez S, López-Canosa A, Moralez-Zavala F, et al. BBB-on-a-chip with integrated micro-TEER for permeability evaluation of multi-functionalized gold nanorods against Alzheimer’s disease. J Nanobiotechnology. 2023;21:115. doi:10.1186/s12951-023-01798-2 ↩︎Reumann D, Krauditsch C, Novatchkova M, et al. In vitro modeling of the human dopaminergic system using spatially arranged ventral midbrain–striatum–cortex assembloids. Nat Methods. 2023;20(12):2034-2047. doi:10.1038/s41592-023-02080-x ↩︎Rosety I, Zagare A, Saraiva C, et al. Impaired neuron differentiation in GBA-associated Parkinson’s disease is linked to cell cycle defects in organoids. NPJ Parkinsons Dis. 2023;9(1):1-16. doi:10.1038/s41531-023-00616-8 ↩︎Barmpa K, Saraiva C, Lopez-Pigozzi D, et al. Modeling early phenotypes of Parkinson’s disease by age-induced midbrain-striatum assembloids. Commun Biol. 2024;7(1):1-19. doi:10.1038/s42003-024-07273-4 ↩︎Pediaditakis I, Kodella KR, Manatakis DV, et al. Modeling alpha-synuclein pathology in a human brain-chip to assess blood-brain barrier disruption. Nat Commun. 2021;12(1):5907. doi:10.1038/s41467-021-26066-5 ↩︎Lisowski P, Lickfett S, Rybak-Wolf A, et al. Mutant huntingtin impairs neurodevelopment in human brain organoids through CHCHD2-mediated neurometabolic failure. Nat Commun. 2024;15(1):7027. doi:10.1038/s41467-024-51216-w ↩︎Badu-Mensah A, Guo X, Mendez R, Parsaud H, Hickman JJ. The effect of skeletal muscle-specific creatine treatment on ALS NMJ integrity and function. Int J Mol Sci. 2023;24(17):13519. doi:10.3390/ijms241713519 ↩︎van der Geest AT, Jakobs CE, Ljubikj T, et al. Molecular pathology, developmental changes and synaptic dysfunction in (pre-) symptomatic human C9ORF72-ALS/FTD cerebral organoids. Acta Neuropathol Commun. 2024;12(1):152. doi:10.1186/s40478-024-01857-1 ↩︎Nestler EJ, Hyman SE. Animal models of neuropsychiatric disorders. Nat Neurosci. 2010;13(10):1161-1169. doi:10.1038/nn.2647 ↩︎Molendijk ML, de Kloet ER. Immobility in the forced swim test is adaptive and does not reflect depression. Psychoneuroendocrinology. 2015;62:389-391. doi:10.1016/j.psyneuen.2015.08.028 ↩︎De Pablo JM, Parra A, Segovia S, Guillamón A. Learned immobility explains the behavior of rats in the forced swimming test. Physiol Behav. 1989;46(2):229-237. doi:10.1016/0031-9384(89)90261-8 ↩︎Jefferys D, Funder J. The effect of water temperature on immobility in the forced swimming test in rats. Eur J Pharmacol. 1994;253(1-2):91-94. doi:10.1016/0014-2999(94)90761-7 ↩︎Lucki I, Dalvi A, Mayorga AJ. Sensitivity to the effects of pharmacologically selective antidepressants in different strains of mice. Psychopharmacology (Berl). 2001;155(3):315-322. doi:10.1007/s002130100694 ↩︎Rosas-Sánchez GU, German-Ponciano LJ, Rodríguez-Landa JF. Considerations of pool dimensions in the forced swim test in predicting the potential antidepressant activity of drugs. Front Behav Neurosci. 2022;15:757348. doi:10.3389/fnbeh.2021.757348 ↩︎Trunnell ER, Carvalho C. The forced swim test has poor accuracy for identifying novel antidepressants. Drug Discov Today. 2021;26(12):2898-2904. doi:10.1016/j.drudis.2021.08.003 ↩︎Trunnell ER, Baines J, Farghali S, et al. The need for guidance in antidepressant drug development: revisiting the role of the forced swim test and tail suspension test. Regul Toxicol Pharmacol. 2024;151:105666. doi:10.1016/j.yrtph.2024.105666 ↩︎Berrio JP, Hestehave S, Kalliokoski O. Reliability of sucrose preference testing following short or no food and water deprivation—a systematic review and meta-analysis of rat models of chronic unpredictable stress. Transl Psychiatry. 2024;14(1):1-10. doi:10.1038/s41398-024-02742-0 ↩︎Scheggi S. Still controversial issues on assessing anhedonia in experimental modeling of depression. Transl Psychiatry. 2024;14(1):1-2. doi:10.1038/s41398-024-03057-w ↩︎Verharen JPH, de Jong JW, Zhu Y, Lammel S. A computational analysis of mouse behavior in the sucrose preference test. Nat Commun. 2023;14(1):2419. doi:10.1038/s41467-023-38028-0 ↩︎Võikar V, Stanford SC. The open field test. In: Harro J, ed. Psychiatric Vulnerability, Mood, and Anxiety Disorders: Tests and Models in Mice and Rats. Springer US; 2023:9-29. doi:10.1007/978-1-0716-2748-8_2 ↩︎Rosso M, Wirz R, Loretan AV, et al. Reliability of common mouse behavioural tests of anxiety: a systematic review and meta-analysis on the effects of anxiolytics. Neurosci Biobehav Rev. 2022;143:104928. doi:10.1016/j.neubiorev.2022.104928 ↩︎Dixit PV, Sahu R, Mishra DK. Marble-burying behavior test as a murine model of compulsive-like behavior. J Pharmacol Toxicol Methods. 2020;102:106676. doi:10.1016/j.vascn.2020.106676 ↩︎Markov DD, Novosadova EV. Chronic unpredictable mild stress model of depression: possible sources of poor reproducibility and latent variables. Biology (Basel). 2022;11(11):1621. doi:10.3390/biology11111621 ↩︎Silverman JL. Animal models for psychiatric research: novel directions for behavioral neuroscience in translation. Neurosci Biobehav Rev. 2023;152:105309. doi:10.1016/j.neubiorev.2023.105309 ↩︎Carvalho C, Varela SAM, Marques TA, Knight A, Vicente L. Are in vitro and in silico approaches used appropriately for animal-based major depressive disorder research? PLoS One. 2020;15(6):e0233954. doi:10.1371/journal.pone.0233954 ↩︎Carvalho C, Peste F, Marques TA, Knight A, Vicente LM. The contribution of rat studies to current knowledge of major depressive disorder: results from citation analysis. Front Psychol. 2020;11:1486. doi:10.3389/fpsyg.2020.01486 ↩︎Carvalho C, Herrmann K, Marques TA, Knight A. Time to abolish the forced swim test in rats for depression research? JAAE. 2021;4(2):170-178. doi:10.1163/25889567-BJA10026 ↩︎Kato T, Kasahara T, Kubota-Sakashita M, Kato TM, Nakajima K. Animal models of recurrent or bipolar depression. Neuroscience. 2016;321:189-196. doi:10.1016/j.neuroscience.2015.08.016 ↩︎Garner JP. The significance of meaning: why do over 90% of behavioral neuroscience results fail to translate to humans, and what can we do to fix it? ILAR J. 2014;55(3):438-456. doi:10.1093/ilar/ilu047 ↩︎Molendijk ML, de Kloet ER. Forced swim stressor: trends in usage and mechanistic consideration. Eur J Neurosci. 2022;55(9-10):2813-2831. doi:10.1111/EJN.15139 ↩︎Trunnell et al., 2024 ↩︎Jin H, Romano G, Marshall C, Donaldson AE, Suon S, Iacovitti L. Tyrosine hydroxylase gene regulation in human neuronal progenitor cells does not depend on Nurr1 as in the murine and rat systems. J Cell Physiol. 2006;207(1):49-57. doi:10.1002/jcp.20534 ↩︎Hodge RD, Bakken TE, Miller JA, et al. Conserved cell types with divergent features in human versus mouse cortex. Nature. 2019;573(7772):61-68. doi:10.1038/s41586-019-1506-7 ↩︎Dixon TA, Muotri AR. Advancing preclinical models of psychiatric disorders with human brain organoid cultures. Mol Psychiatry. 2023;28(1):83-95. doi:10.1038/s41380-022-01708-2 ↩︎Figdor C. Animal models in neuropsychiatry: do the benefits outweigh the moral costs? Camb Q Healthc Ethics. 2022;31(4):530-535. doi:10.1017/S0963180122000147 ↩︎Dixon & Muotri, 2023 ↩︎Urenda JP, Dosso AD, Birtele M, Quadrato G. Present and future modeling of human psychiatric connectopathies with brain organoids. Biol Psychiatry. 2023;93(7):606-615. doi:10.1016/j.biopsych.2022.12.017 ↩︎Levy RJ, Paşca SP. What have organoids and assembloids taught us about the pathophysiology of neuropsychiatric disorders? Biol Psychiatry. 2023;93(7):632-641. doi:10.1016/j.biopsych.2022.11.01 ↩︎Li C, Fleck JS, Martins-Costa C, et al. Single-cell brain organoid screening identifies developmental defects in autism. Nature. 2023;621(7978):373-380. doi:10.1038/s41586-023-06473-y ↩︎Onesto MM, Kim JI, Pasca SP. Assembloid models of cell-cell interaction to study tissue and disease biology. Cell Stem Cell. 2024;31(11):1563-1573. doi:10.1016/j.stem.2024.09.017 ↩︎Levy & Paşca, 2023 ↩︎Miura Y, Kim JI, Jurjuț O, et al. Assembloid model to study loop circuits of the human nervous system. bioRxiv. Preprint posted online October 14, 2024 ↩︎Kim JI, Miura Y, Li MY, et al. Human assembloids reveal the consequences of CACNA1G gene variants in the thalamocortical pathway. Neuron. 2024;0(0). doi:10.1016/j.neuron.2024.09.020 ↩︎Courchesne E, Taluja V, Nazari S, et al. Embryonic origin of two ASD subtypes of social symptom severity: the larger the brain cortical organoid size, the more severe the social symptoms. Mol Autism. 2024;15(1):22. doi:10.1186/s13229-024-00602-8 ↩︎Papes F, Camargo AP, de Souza JS, et al. Transcription Factor 4 loss-of-function is associated with deficits in progenitor proliferation and cortical neuron content. Nat Commun. 2022;13(1):2387. doi:10.1038/s41467-022-29942-w ↩︎Sebastian R, Jin K, Pavon N, et al. Schizophrenia-associated NRXN1 deletions induce developmental-timing- and cell-type-specific vulnerabilities in human brain organoids. Nat Commun. 2023;14(1):3770. doi:10.1038/s41467-023-39420-6 ↩︎Science. PsychENCODE2. AAAS. 2024. Accessed December 2, 2024. https://www.science.org/collections/psychencode2 ↩︎Lynall ME, Soskic B, Hayhurst J, et al. Genetic variants associated with psychiatric disorders are enriched at epigenetically active sites in lymphoid cells. Nat Commun. 2022;13(1):6102. doi:10.1038/s41467-022-33885-7 ↩︎Kundu S, Sair H, Sherr EH, Mukherjee P, Rohde GK. Discovering the gene-brain-behavior link in autism via generative machine learning. Sci Adv. 2024;10(24):eadl5307. doi:10.1126/sciadv.adl5307 ↩︎Gaudfernau F, Lefebvre A, Engemann DA, et al. Cortico-cerebellar neurodynamics during social interaction in autism spectrum disorders. NeuroImage Clin. 2023;39:103465. doi:10.1016/j.nicl.2023.103465 ↩︎Wang M, Barker PB, Cascella NG, et al. Longitudinal changes in brain metabolites in healthy controls and patients with first episode psychosis: a 7-Tesla MRS study. Mol Psychiatry. 2023;28(5):2018-2029. doi:10.1038/s41380-023-01969-5 ↩︎Nour MM, McNamee DC, Liu Y, Dolan RJ. Trajectories through semantic spaces in schizophrenia and the relationship to ripple bursts. Proc Natl Acad Sci U S A. 2023;120(42):e2305290120. doi:10.1073/pnas.2305290120 ↩︎Tozzi L, Zhang X, Pines A, et al. Personalized brain circuit scores identify clinically distinct biotypes in depression and anxiety. Nat Med. 2024;30(7):2076-2087. doi:10.1038/s41591-024-03057-9 ↩︎Arnold C. Discovering how environment affects autism. Hopkins Bloomberg Public Health. November 3, 2023. Accessed December 2, 2024. https://magazine.publichealth.jhu.edu/2023/discovering-how-environment-affects-autism ↩︎Ahrens AP, Hyötyläinen T, Petrone JR, et al. Infant microbes and metabolites point to childhood neurodevelopmental disorders. Cell. 2024;187(8):1853-1873.e15. doi:10.1016/j.cell.2024.02.035 ↩︎Gutiérrez-Casares JR, Quintero J, Segú-Vergés C, et al. In silico clinical trial evaluating lisdexamfetamine’s and methylphenidate’s mechanism of action computational models in an attention-deficit/hyperactivity disorder virtual patients’ population. Front Psychiatry. 2023;14:939650. doi:10.3389/fpsyt.2023.939650 ↩︎Siekmeier PJ. An in silico, biomarker-based method for the evaluation of virtual neuropsychiatric drug effects. Neural Comput. 2017;29(4):1021-1052. doi:10.1162/NECO_a_00944 ↩︎Boodman E. Researchers rush to test coronavirus vaccine in people without knowing how well it works in animals. STAT. March 11, 2020. Accessed December 3, 2024. https://www.statnews.com/2020/03/11/researchers-rush-to-start-moderna-coronavirus-vaccine-trial-without-usual-animal-testing/ ↩︎Zimmer C. Prototype vaccine protects monkeys from coronavirus. The New York Times. May 20, 2020. Accessed December 3, 2024. https://www.nytimes.com/2020/05/20/health/coronavirus-vaccine-harvard.html. ↩︎Zimmer C. (2020). Prototype vaccine protects monkeys. The New York Times. Retrieved December 3, 2024. ↩︎Hwang KS, Seo EU, Choi N, Kim J, Kim HN. 3D engineered tissue models for studying human-specific infectious viral diseases. Bioact Mater. 2023;21:576-594. doi:10.1016/j.bioactmat.2022.09.010 ↩︎Hwang et al., 2023 ↩︎Alonso-Roman R, Mosig AS, Figge MT, et al. Organ-on-chip models for infectious disease research. Nat Microbiol. 2024;9(4):891-904. doi:10.1038/s41564-024-01645-6 ↩︎Hwang KS, Seo EU, Choi N, Kim J, Kim HN. 3D engineered tissue models for studying human-specific infectious viral diseases. Bioact Mater. 2023;21:576-594. doi:10.1016/j.bioactmat.2022.09.010 ↩︎Morrocchi E, Haren S van, Palma P, Levy O. Modeling human immune responses to vaccination in vitro. Trends Immunol. 2024;45(1):32-47. doi:10.1016/j.it.2023.11.002 ↩︎Flagg M, de Wit E. Advancing zoonotic respiratory virus research through the use of organoids. Curr Opin Virol. 2024;68-69:101435. doi:10.1016/j.coviro.2024.101435 ↩︎Gebert JT, Scribano F, Engevik KA, Perry JL, Hyser JM. Gastrointestinal organoids in the study of viral infections. Am J Physiol Gastrointest Liver Physiol. 2023;324(1):G51-G59. doi:10.1152/ajpgi.00152.2022 ↩︎Tang X, Xue D, Zhang T, et al. A multi-organoid platform identifies CIART as a key factor for SARS-CoV-2 infection. Nat Cell Biol. 2023;25(3):381-389. doi:10.1038/s41556-023-01095-y ↩︎Leibel SL, McVicar RN, Murad R, et al. A therapy for suppressing canonical and noncanonical SARS-CoV-2 viral entry and an intrinsic intrapulmonary inflammatory response. Proc Natl Acad Sci U S A. 2024;121(30):e2408109121. doi:10.1073/pnas.2408109121 ↩︎Ng JH, Sun A, Je HS, Tan EK. Unravelling pathophysiology of neurological and psychiatric complications of COVID-19 using brain organoids. Neuroscientist. 2023;29(1):30-40. doi:10.1177/10738584211015136 ↩︎Shaker MR, Slonchak A, Al-mhanawi B, et al. Choroid plexus defects in Down syndrome brain organoids enhance neurotropism of SARS-CoV-2. Sci Adv. 2024;10(23):eadj4735. doi:10.1126/sciadv.adj4735 ↩︎Mesci P, Souza JS de, Martin-Sancho L, et al. SARS-CoV-2 infects human brain organoids causing cell death and loss of synapses that can be rescued by treatment with Sofosbuvir. PLoS Biol. 2022;20(11):e3001845. doi:10.1371/journal.pbio.3001845 ↩︎Deguchi S, Kosugi K, Hashimoto R, et al. Elucidation of the liver pathophysiology of COVID-19 patients using liver-on-a-chips. PNAS Nexus. 2023;2(3):pgad029. doi:10.1093/pnasnexus/pgad029 ↩︎Flagg M, Williamson BN, Ortiz-Morales JA, Lutterman TR, de Wit E. Comparison of contemporary and historic highly pathogenic avian influenza A(H5N1) virus replication in human lung organoids. Emerg Infect Dis. 2025;31(2):318-322. doi:10.3201/eid3102.241147 ↩︎Widerspick L, Steffen JF, Tappe D, Muñoz-Fontela C. Animal model alternatives in filovirus and bornavirus research. Viruses. 2023;15(1):158. doi:10.3390/v15010158 ↩︎Widerspick L, et al. (2023). Animal model alternatives in filovirus and bornavirus research. Viruses, 15(1), 158. ↩︎Altman MC, Reeves SR, Parker AR, et al. Interferon response to respiratory syncytial virus by bronchial epithelium from children with asthma is inversely correlated with pulmonary function. J Allergy Clin Immunol. 2018;142(2):451-459. doi:10.1016/j.jaci.2017.10.004 ↩︎van Dijk LLA, Rijsbergen LC, Rubio BT, et al. Virus neutralization assays for human respiratory syncytial virus using airway organoids. Cell Mol Life Sci. 2024;81(1):267. doi:10.1007/s00018-024-05307-y ↩︎Walitt B, Singh K, LaMunion SR, et al. Deep phenotyping of post-infectious myalgic encephalomyelitis/chronic fatigue syndrome. Nat Commun. 2024;15(1):907. doi:10.1038/s41467-024-45107-3 ↩︎Maria NI, Rapicavoli RV, Alaimo S, et al. Application of the PHENotype SIMulator for rapid identification of potential candidates in effective COVID-19 drug repurposing. Heliyon. 2023;9(3). doi:10.1016/j.heliyon.2023.e14115 ↩︎Borsky S, Hennighausen H, Leiter A, Williges K. CITES and the zoonotic disease content in international wildlife trade. Environ Resource Econ (Dordr). 2020;76(4):1001-1017. doi:10.1007/s10640-020-00456-7 ↩︎Johnson CK, Hitchens PL, Pandit PS, et al. Global shifts in mammalian population trends reveal key predictors of virus spillover risk. Proc Biol Sci. 2020;287(1924):20192736. doi:10.1098/rspb.2019.2736 ↩︎United States Department of Justice Southern District of Florida. Cambodian officials and six coconspirators indicted for taking part in primate smuggling scheme. Justice.gov. November 16, 2022. Accessed December 3, 2024. https://www.justice.gov/usao-sdfl/pr/cambodian-officials-and-six-co-conspirators-indicted-taking-part-primate-smuggling-0 ↩︎Taetzsch SJ, Swaney EM, Gee JE, et al. Melioidosis in cynomolgus macaques (Macaca fascicularis) imported to the United States from Cambodia. Comp Med. 2022;72(6):394-402. doi:10.30802/AALAS-CM-22-000024 ↩︎Swisher SD, Taetzsch SJ, Laughlin ME, et al. Outbreak of Mycobacterium orygis in a shipment of cynomolgus macaques imported from Southeast Asia–[ET1] United States, February-May 2023. MMWR Morb Mortal Wkly Rep. 2024;73(7):145-148. doi:10.15585/mmwr.mm7307a2 ↩︎Weber K, Mayoral FJ, Vallejo C, et al. Natural outbreak of Mycobacterium caprae infection in imported laboratory cynomolgus macaques (Macaca fascicularis): diagnostic pitfalls and management of safety precautions. J Toxicol Pathol. 2024;37(4):197-206. doi:10.1293/tox.2024-0048 ↩︎National Center for Emerging and Zoonotic Infectious Diseases. Tuberculosis and nonhuman primates. Published online July 2023. ↩︎Organización Panamericana de la Salud. La carga de enfermedades cardiovasculares. Accessed June 2025. https://www.paho.org/es/enlace/carga-enfermedades-cardiovasculares ↩︎Ruscu M, Glavan D, Surugiu R, et al. Pharmacological and stem cell therapy of stroke in animal models: do they accurately reflect the response of humans? Exp Neurol. 2024;376:114753. doi:10.1016/j.expneurol.2024.114753 ↩︎Crilly S, Zille M, Kasher PR, Modo M. Editorial: Innovative models of stroke pathology. Front Neurol. 2023;14. doi:10.3389/fneur.2023.1266075 ↩︎Van Breedam E, Ponsaerts P. Promising strategies for the development of advanced in vitro models with high predictive power in ischaemic stroke research. Int J Mol Sci. 2022;23(13):7140. doi:10.3390/ijms23137140 ↩︎Ruscu et al., 2024 ↩︎Van Breedam & Ponsaerts, 2022 ↩︎Nikolakopoulou P, Rauti R, Voulgaris D, Shlomy I, Maoz BM, Herland A. Recent progress in translational engineered in vitro models of the central nervous system. Brain. 2020;143(11):3181-3213. doi:10.1093/brain/awaa268 ↩︎Sommer CJ. Ischemic stroke: experimental models and reality. Acta Neuropathol. 2017;133(2):245-261. doi:10.1007/s00401-017-1667-0 ↩︎Krafft PR, Bailey EL, Lekic T, et al. Etiology of stroke and choice of models. Int J Stroke. 2012;7(5):398-406. doi:10.1111/j.1747-4949.2012.00838.x ↩︎Chen ZQ, Mou R, Feng D, Wang Z, Chen G. The role of nitric oxide in stroke. Med Gas Res. 2017;7(3):194-203. doi:10.4103/2045-9912.215750 ↩︎Syvänen S, Lindhe O, Palner M, et al. Species differences in blood-brain barrier transport of three positron emission tomography radioligands with emphasis on P-glycoprotein transport. Drug Metab Dispos. 2009;37(3):635-643. doi:10.1124/dmd.108.024745 ↩︎Lin S, Lin Y, Nery JR, et al. Comparison of the transcriptional landscapes between human and mouse tissues. Proc Natl Acad Sci U S A. 2014;111(48):17224-17229. doi:10.1073/pnas.1413624111 ↩︎Johnson S, Dwivedi A, Mirza M, McCarthy R, Gilvarry M. A review of the advancements in the in-vitro modelling of acute ischemic stroke and its treatment. Front Med Technol. 2022;4. doi:10.3389/fmedt.2022.879074 ↩︎Roth S, Liesz A. Stroke research at the crossroads— where are we heading? Swiss Med Wkly. 2016;146:w14329. doi:10.4414/smw.2016.14329 ↩︎Sena ES, Bart van der Worp H, Bath PMW, Howells DW, Macleod MR. Publication bias in reports of animal stroke studies leads to major overstatement of efficacy. PLoS Biol. 2010;8(3):e1000344. doi:10.1371/JOURNAL.PBIO.1000344 ↩︎Konduri PR, Marquering HA, van Bavel EE, Hoekstra A, Majoie CBLM, The INSIST Investigators. In-silico trials for treatment of acute ischemic stroke. Front Neurol. 2020;11. doi:10.3389/fneur.2020.558125 ↩︎Konduri PR, et al. (2020). In-silico trials for acute ischemic stroke treatment. Frontiers in Neurology, 11, 558125. ↩︎Sarrami-Foroushani A, Lassila T, MacRaild M, et al. In-silico trial of intracranial flow diverters replicates and expands insights from conventional clinical trials. Nat Commun. 2021;12(1):3861. doi:10.1038/s41467-021-23998-w ↩︎KPMG. In silicoregulatory evidence utilisation within the life science sector. InSilicoUK Pro-Innovation Regulations Network; 2024. doi:10.5281/zenodo.12735158 ↩︎Nikolakopoulou et al., 2020 ↩︎Ruscu et al., 2024 ↩︎He JQ, Sussman ES, Steinberg GK. Revisiting stem cell-based clinical trials for ischemic stroke. Front Aging Neurosci. 2020;12. doi:10.3389/fnagi.2020.575990 ↩︎Laskowitz DT, Bennett ER, Durham RJ, et al. Allogeneic umbilical cord blood infusion for adults with ischemic stroke: clinical outcomes from a phase I safety study. Stem Cells Transl Med. 2018;7(7):521-529. doi:10.1002/sctm.18-0008 ↩︎Boncoraglio GB, Ranieri M, Bersano A, Parati EA, Giovane CD. Stem cell transplantation for ischemic stroke. Cochrane Database Syst Rev. 2019;2019(5):CD007231 ↩︎Van Breedam & Ponsaerts, 2022 ↩︎Giorgi C, Castelli V, d’Angelo M, Cimini A. Organoids modeling stroke in a petri dish. Biomedicines. 2024;12(4):877. doi:10.3390/biomedicines12040877 ↩︎Shakeri A, Wang Y, Zhao Y, et al. Engineering organ-on-a-chip systems for vascular diseases. Arterioscler Thromb Vasc Biol. 2023;43(12):2241-2255. doi:10.1161/ATVBAHA.123.318233 ↩︎Kofman S, Mohan N, Sun X, Ibric L, Piermarini E, Qiang L. Human mini brains and spinal cords in a dish: modeling strategies, current challenges, and prospective advances. J Tissue Eng. 2022;13:20417314221113391. doi:10.1177/20417314221113391 ↩︎Jochumsen M, Janjua TAM, Arceo JC, Lauber J, Buessinger ES, Kæseler RL. Induction of neural plasticity using a low-cost open source brain-computer interface and a 3D-printed wrist exoskeleton. Sensors (Basel). 2021;21(2):572. doi:10.3390/s21020572 ↩︎Kook MG, Lee SE, Shin N, et al. Generation of cortical brain organoid with vascularization by assembling with vascular spheroid. Int J Stem Cells. 2022;15(1):85-94 ↩︎Xu R, Boreland AJ, Li X, et al. Developing human pluripotent stem cell-based cerebral organoids with a controllable microglia ratio for modeling brain development and pathology. Stem Cell Rep. 2021;16(8):1923-1937. doi:10.1016/j.stemcr.2021.06.011 ↩︎National Centre for the Replacement, Refinement and Reduction of Animals in Research. Research round-up: replacing animals in stroke research. www.nc3rs.org.uk. August 14, 2023. Accessed October 14, 2024. https://nc3rs.org.uk/news/research-round-replacing-animals-stroke-research ↩︎Syvänen et al., 2009 ↩︎Tzschentke TM. Where do we stand in the field of anti-abuse drug discovery? Expert Opin Drug Discov. 2014;9(11):1255-1258. doi:10.1517/17460441.2014.948415 ↩︎Stephens DN, Crombag HS, Duka T. The challenge of studying parallel behaviors in humans and animal models. In: Sommer WH, Spanagel R, eds. Behavioral Neurobiology of Alcohol Addiction. Springer; 2013:611-645. doi:10.1007/978-3-642-28720-6_133 ↩︎Li K, Gu L, Cai H, Lu HC, Mackie K, Guo F. Human brain organoids for understanding substance use disorders. Drug Metab Pharmacokinet. 2024;58:101036. doi:10.1016/j.dmpk.2024.101036 ↩︎Field M, Kersbergen I. Are animal models of addiction useful? Addiction. 2020;115(1):6-12. doi:10.1111/add.14764 ↩︎Green AR, King MV, Shortall SE, Fone KCF. Lost in translation: preclinical studies on 3,4-methylenedioxymethamphetamine provide information on mechanisms of action, but do not allow accurate prediction of adverse events in humans. Br J Pharmacol. 2012;166(5):1523-1536. doi:10.1111/j.1476-5381.2011.01819.x ↩︎Green AR, et al. (2012). MDMA preclinical studies and limits in predicting human adverse events. Br J Pharmacol, 166(5), 1523–1536. ↩︎Ahmed SH. Validation crisis in animal models of drug addiction: beyond non-disordered drug use toward drug addiction. Neurosci Biobehav Rev. 2010;35(2):172-184. doi:10.1016/j.neubiorev.2010.04.005 ↩︎Ramsden E. Making animals alcoholic: shifting laboratory models of addiction. J Hist Behav Sci. 2015;51(2):164-194. doi:10.1002/jhbs.21715 ↩︎Ahmed, 2010 ↩︎Ahmed, 2010 ↩︎Hyman SE, Malenka RC. Addiction and the brain: the neurobiology of compulsion and its persistence. Nat Rev Neurosci. 2001;2(10):695-703. doi:10.1038/35094560 ↩︎Whitten A. Developing new drugs to treat addiction. Drug Discovery News. September 3, 2024. Accessed December 3, 2024. https://www.drugdiscoverynews.com/developing-new-drugs-to-treat-addiction-16033 ↩︎Whitten, 2024 ↩︎Montoya ID, Volkow ND. IUPHAR Review: New strategies for medications to treat substance use disorders. Pharmacol Res. 2024;200:107078. doi:10.1016/j.phrs.2024.107078 ↩︎Montoya & Volkow, 2024 ↩︎Field & Kersbergen, 2020 ↩︎Field & Kersbergen, 2020 ↩︎Scarnati MS, Halikere A, Pang ZP. Using human stem cells as a model system to understand the neural mechanisms of alcohol use disorders: current status and outlook. Alcohol. 2019;74:83-93. doi:10.1016/j.alcohol.2018.03.008 ↩︎Mendez EF, Grimm SL, Stertz L, et al. A human stem cell-derived neuronal model of morphine exposure reflects brain dysregulation in opioid use disorder: transcriptomic and epigenetic characterization of postmortem-derived iPSC neurons. Front Psychiatry. 2023;14. doi:10.3389/fpsyt.2023.1070556 ↩︎Poisel E, Zillich L, Streit F, et al. DNA methylation in cocaine use disorder— an epigenome-wide approach in the human prefrontal cortex. Front Psychiatry. 2023;14. doi:10.3389/fpsyt.2023.1075250 ↩︎Trang KB, Chesi A, Toikumo S, et al. Shared and unique 3D genomic features of substance use disorders across multiple cell types. medRxiv. Preprint posted online July 19, 2024. doi:10.1101/2024.07.18.24310649 ↩︎Sullivan KA, Kainer D, Lane M, et al. Multi-omic network analysis identifies dysregulated neurobiological pathways in opioid addiction. Biol Psychiatry. 2024;(24). doi:10.1016/j.biopsych.2024.11.013 ↩︎Guo X, Akanda N, Fiorino G, et al. Human iPSC-derived PreBötC-like neurons and development of an opiate overdose and recovery model. Adv Biol (Weinh). 2024;8(8):2300276. doi:10.1002/adbi.202300276 ↩︎Rudibaugh TP, Tam RW, Estridge RC, Stuppy SR, Keung AJ. Single-cell assessment of human stem cell-derived mesolimbic models and their responses to substances of abuse. Organoids. 2024;3(2):126-147. doi:10.3390/organoids3020009 ↩︎Li et al., 2024 ↩︎McMillan H, Lundy FT, Dunne OM, et al. Endogenous Mas-related G-protein-coupled receptor X1 activates and sensitizes TRPA1 in a human model of peripheral nerves. FASEB J. 2021;35(5):e21492. doi:10.1096/fj.202001667RR ↩︎Mayo Clinic Staff. Women’s health. Mayo Clinic. September 28, 2022. Accessed October 9, 2024. https://www.mayoclinic.org/healthy-lifestyle/womens-health/basics/womens-health/hlv-20049411 ↩︎Carneiro MM. Women’s health in 2024: change now for tomorrow will be too late. Women & Health. 2024;64(1):1-4. doi:10.1080/03630242.2024.2292320 ↩︎Cunha GR, Sinclair A, Ricke WA, Robboy SJ, Cao M, Baskin LS. Reproductive tract biology: of mice and men. Differentiation. 2019;110:49-63. doi:10.1016/j.diff.2019.07.004 ↩︎Vercellini P, Viganò P, Bandini V, Buggio L, Berlanda N, Somigliana E. Association of endometriosis and adenomyosis with pregnancy and infertility. Fertil Steril. 2023;119(5):727-740. doi:10.1016/j.fertnstert.2023.03.018 ↩︎Smolarz B, Szyłło K, Romanowicz H. Endometriosis: epidemiology, classification, pathogenesis, treatment and genetics (review of literature). Int J Mol Sci. 2021;22(19):10554. doi:10.3390/ijms221910554 ↩︎World Health Organization. Endometriosis. WHO.int. March 24, 2023. Accessed October 9, 2024. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/endometriosis ↩︎Burns KA, Pearson AM, Slack JL, et al. Endometriosis in the mouse: challenges and progress toward a ‘best fit’ murine model. Front Physiol. 2022;12. Accessed January 17, 2024. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fphys.2021.806574 ↩︎Burns et al., 2022 ↩︎Zhao Y, Wang Y, Gu P, Tuo L, Wang L, Jiang SW. Transgenic mice applications in the study of endometriosis pathogenesis. Front Cell Dev Biol. 2024;12. doi:10.3389/fcell.2024.1376414 ↩︎Feng D, Menger MD, Wang H, Laschke MW. Luminal epithelium in endometrial fragments affects their vascularization, growth and morphological development into endometriosis-like lesions in mice. Dis Model Mech. 2014;7(2):225-232. doi:10.1242/dmm.013664 ↩︎Chalouhi S. Menopause: a complex and controversial journey. Post Reprod Health. 2017;23(3):128-131. doi:10.1177/2053369117711346 ↩︎Bansal R, Aggarwal N. Menopausal hot flashes: a concise review. J Midlife Health. 2019;10(1):6. doi:10.4103/jmh.JMH_7_19 ↩︎Todorova L, Bonassi R, Guerrero Carreño FJ, et al. Prevalence and impact of vasomotor symptoms due to menopause among women in Brazil, Canada, Mexico, and Nordic Europe: a cross-sectional survey. Menopause. 2023;30(12):1179. doi:10.1097/GME.0000000000002265 ↩︎Chalouhi, 2017 ↩︎Acevedo-Rodriguez A, Kauffman AS, Cherrington BD, Borges CS, Roepke TA, Laconi M. Emerging insights into hypothalamic-pituitary-gonadal axis regulation and interaction with stress signalling. J Neuroendocrinol. 2018;30(10):e12590. doi:10.1111/jne.12590 ↩︎Zhang Z, He C, Gao Y, et al. α-ketoglutarate delays age-related fertility decline in mammals. Aging Cell. 2021;20(2):e13291. doi:10.1111/acel.13291 ↩︎Acevedo-Rodriguez et al., 2018 ↩︎Koebele SV, Bimonte-Nelson HA. Modeling menopause: the utility of rodents in translational behavioral endocrinology research. Maturitas. 2016;87:5-17. doi:10.1016/j.maturitas.2016.01.015 ↩︎Wood BM, Negrey JD, Brown JL, et al. Demographic and hormonal evidence for menopause in wild chimpanzees. Science. 2023;382(6669):eadd5473. doi:10.1126/science.add5473 ↩︎Whitton K, Baber R. Androgen-based therapies in women. Best Pract Res Clin Endocrinol Metab. 2024;38(1):101783. doi:10.1016/j.beem.2023.101783 ↩︎Cao LB, Leung CK, Law PWN, et al. Systemic changes in a mouse model of VCD-induced premature ovarian failure. Life Sci. 2020;262:118543. doi:10.1016/j.lfs.2020.118543 ↩︎Lee EH, Han SE, Park MJ, et al. Establishment of effective mouse model of premature ovarian failure considering treatment duration of anticancer drugs and natural recovery time. J Menopausal Med. 2018;24(3):196-203. doi:10.6118/jmm.2018.24.3.196 ↩︎Russell JK, Jones CK, Newhouse PA. The role of estrogen in brain and cognitive aging. Neurotherapeutics. 2019;16(3):649-665. doi:10.1007/s13311-019-00766-9 ↩︎Colón-Caraballo M, García M, Mendoza A, Flores I. Human endometriosis tissue microarray reveals site-specific expression of estrogen receptors, progesterone receptor, and Ki67. Appl Immunohistochem Mol Morphol. 2019;27(7):491-500. doi:10.1097/PAI.0000000000000663 ↩︎Becker CM, Laufer MR, Stratton P, et al. World Endometriosis Research Foundation Endometriosis Phenome and Biobanking Harmonisation Project: I. Surgical phenotype data collection in endometriosis research. Fertil Steril. 2014;102(5). doi:10.1016/j.fertnstert.2014.07.709 ↩︎Blass I, Sahar T, Shraibman A, Ofer D, Rappoport N, Linial M. Revisiting the risk factors for endometriosis: a machine learning approach. J Pers Med. 2022;12(7):1114. doi:10.3390/jpm12071114 ↩︎Deng ZM, Dai FF, Wang RQ, et al. Organ-on-a-chip: future of female reproductive pathophysiological models. J Nanobiotechnology. 2024;22(1):455. doi:10.1186/s12951-024-02651-w ↩︎Blundell C, Tess ER, Schanzer ASR, et al. A microphysiological model of the human placental barrier. Lab Chip. 2016;16(16):3065-3073. doi:10.1039/c6lc00259e ↩︎Ghorbanpour SM, Richards C, Pienaar D, et al. A placenta-on-a-chip model to determine the regulation of FKBPL and galectin-3 in preeclampsia. Cell Mol Life Sci. 2023;80(2):44. doi:10.1007/s00018-022-04648-w ↩︎Lee JS, Romero R, Han YM, et al. Placenta-on-a-chip: a novel platform to study the biology of the human placenta. J Matern Fetal Neonatal Med. 2016;29(7):1046-1054. doi:10.3109/14767058.2015.1038518 ↩︎. Lermant A, Rabussier G, Davidson L, Lanz HL, Murdoch CE. Protocol for a placenta-on-a-chip model using trophoblasts differentiated from human induced pluripotent stem cells. STAR Protoc. 2024;5(1):102879. doi:10.1016/j.xpro.2024.102879 ↩︎Ahn J, Yoon MJ, Hong SH, et al. Three-dimensional microengineered vascularised endometrium-on-a-chip. Hum Reprod. 2021;36(10):2720-2731. doi:10.1093/humrep/deab186 ↩︎Wang L, Chen XJ, Liang JH, Zhang ZK, Cao TS, Zhang L. Preliminary application of three-dimensional printing in congenital uterine anomalies based on three-dimensional transvaginal ultrasonographic data. BMC Women’s Health. 2022;22(1):290. doi:10.1186/s12905-022-01873-0 ↩︎Marečková M, Garcia-Alonso L, Moullet M, et al. An integrated single-cell reference atlas of the human endometrium. Nat Genet. 2024;56(9):1925-1937. doi:10.1038/s41588-024-01873-w ↩︎Lukac S, Hancke K, Janni W, et al. Three-dimensional model for improvement of endometriosis care (3D-E). Int J Gynaecol Obstet. 2024;165(2):416-423. doi:10.1002/ijgo.15165 ↩︎United Network for Organ Sharing. Data and trends. October 15, 2024. Accessed June 26, 2025. https://unos.org/data/ ↩︎Gobierno de México. Estado actual de receptores, donación y trasplantes en México 2024. Accessed June 26, 2025. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/967152/ESTADISTICAS_ANUAL_2024.pdf ↩︎Ministerio de Salud y Protección Social. MinSalud e INS conmemoran el Día Mundial del Donante de Órganos y Tejidos. Accessed June 26, 2025. https://www.minsalud.gov.co/Paginas/minsalud-e-ins-conmemoran-el-dia-mundial-del-donante-de-organos-y-tejidos.aspx ↩︎United States Senate Committee on Finance. A system in need of repair: addressing organizational failures of the U.S.’s Organ Procurement and Transplantation Network. August 3, 2022. Accessed October 15, 2024. https://www.finance.senate.gov/hearings/a-system-in-need-of-repair-addressing-organizational-failures-of-the-uss-organ-procurement-and-transplantation-network ↩︎Kizer KW, English RA, Hackmann M, eds. Realizing the Promise of Equity in the Organ Transplantation System. National Academies Press; 2022. ↩︎In America, lots of usable organs go unrecovered or get binned. The Economist. September 16, 2023. Accessed October 15, 2024. https://www.economist.com/united-states/2023/09/16/in-america-lots-of-usable-organs-go-unrecovered-or-get-binned ↩︎Mohan S, Chiles MC, Patzer RE, et al. Factors leading to the discard of deceased donor kidneys in the United States. Kidney Int. 2018;94(1):187-198. ↩︎Jena B. Why do so many donated kidneys end up in the trash? Freakonomics. November 11, 2021. Accessed October 24, 2024. https://freakonomics.com/podcast/why-do-so-many-donated-kidneys-end-up-in-the-trash/ ↩︎Jena B. (2021). Why do so many donated kidneys end up in the trash? Freakonomics. Retrieved October 24, 2024. ↩︎Jena B. (2021). Why do so many donated kidneys end up in the trash? Freakonomics. Retrieved October 24, 2024. ↩︎Jena B. (2021). Why do so many donated kidneys end up in the trash? Freakonomics. Retrieved October 24, 2024. ↩︎Health Resource and Services Administration. Organ Procurement and Transplantation Network (OPTN) modernization initiative. Updated November 2024. Accessed December 6, 2024. https://www.hrsa.gov/optn-modernization ↩︎HRSA. (2024). OPTN modernization initiative. Retrieved December 6, 2024. ↩︎U.S. Department of Health and Human Services. In historic step, HRSA makes first ever multi-vendor awards to modernize the nation’s organ transplant system and end the current contract monopoly. September 19, 2024. Accessed October 15, 2024. https://www.hhs.gov/about/news/2024/09/19/hrsa-makes-first-ever-multi-vendor-awards-to-modernize-the-nations-organ-transplant-system.html ↩︎FDA Center for Biologics Evaluation and Research. Source animal, product, preclinical, and clinical issues concerning the use of xenotransplantation products in humans. December 2016. Accessed October 15, 2024. https://www.fda.gov/regulatory-information/search-fda-guidance-documents/source-animal-product-preclinical-and-clinical-issues-concerning-use-xenotransplantation-products ↩︎Hawthorne WJ. Ethical and legislative advances in xenotransplantation for clinical translation: focusing on cardiac, kidney and islet cell xenotransplantation. Front Immunol. 2024;15:1355609 ↩︎Regalado A. The xenotransplant patient who died received a heart infected with a pig virus. MIT Technology Review. May 4, 2022. Accessed October 15, 2024. https://www.technologyreview.com/2022/05/04/1051725/xenotransplant-patient-died-received-heart-infected-with-pig-virus/ ↩︎Regalado A. (2022). Xenotransplant patient received heart infected with pig virus. MIT Technology Review. Retrieved October 15, 2024. ↩︎Bobier C, Hurst DJ, Rodger D. Should Xenotransplantation Surgeries Be Authorized Under the Food and Drug Administration’s Expanded Access Pathway?. AMA J Ethics. 2025;27(3):E197-E200. doi:10.1001/amajethics.2025.197 ↩︎Healey N. World-first pig kidney trials mark turning point for xenotransplantation. Nat Med. 2025. doi:10.1038/d41591-025-00020-0 ↩︎Health Resources & Services Administration. HRSA directive for OPTN donation after circulatory death policy development. HRSA.gov. May 28, 2025. Accessed February 6, 2026. https://www.hrsa.gov/optn/policies-bylaws/public-comment/hrsa-directive-optn-donation-after-circulatory-death-policy-development ↩︎Advanced Research Projects Agency for Health. ARPA-H awards teams set to bioprint universally matched organs on demand. ARPA-H.gov. January 12, 2026. Accessed February 6, 2026. https://arpa-h.gov/news-and-events/arpa-h-awards-teams-set-bioprint-universally-matched-organs-demand ↩︎DeRoos LJ, Marrero WJ, Tapper EB, et al. Estimated association between organ availability and presumed consent in solid organ transplant. JAMA Netw Open. 2019;2(10):e1912431 ↩︎Ministerio de Salud. INCUCAI. Accessed June 26, 2025. https://www.argentina.gob.ar/salud/donarorganos ↩︎Ministerio de Salud y Protección Social. Enlace Minsalud, 16 de febrero de 2017. Accessed July 2, 2026. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/COM/enlace-minsalud-92-donacion.pdf ↩︎Instituto de Salud Pública. Lo que tienes que saber sobre la donación de órganos en Chile. Accessed June 26, 2025. https://www.ispch.gob.cl/noticia/lo-que-tienes-que-saber-sobre-la-donacion-de-organos-en-chile/ ↩︎Gobierno de Perú. Donación de órganos y tejidos: preguntas frecuentes. Accessed November 14, 2025. https://www.gob.pe/100384-donacion-de-organos-y-tejidos-preguntas-frecuentes ↩︎Gobierno de Uruguay. Expresión de voluntad de donación (positiva o negativa). Accessed June 26, 2025. https://www.gub.uy/tramites/expresion-voluntad-donacion-positiva-negativa ↩︎Streit S, Johnston-Webber C, Mah J, et al. Ten lessons from the Spanish model of organ donation and transplantation. Transpl Int. 2023;36:11009 ↩︎Streit S, et al. (2023). Ten lessons from the Spanish model of organ donation and transplantation. Transpl Int, 36, 11009. ↩︎